15.5.06

CONCENTRACIÓN


Es un buen ejercicio: a veces, de noche, cuando todos se han dormido, trato de concentrarme y escuchar los sonidos ...
La noche es cerrada, apenas puedo sentir la respiración de mi compañero, según el estado de su sueño será una inhalación profunda o liviana. Oigo también el ritmo que provoca la entrada de aire en los pulmones de los niños. Aunque ellos están en un cuarto contiguo, llega a mis sentidos la inspiración. Los relojes están ausentes, en casa no marcan las horas. Nos llevamos por el pulso digital del celular. Entonces mi atención se dirige al exterior, se oye un auto que pasa a un par de cuadras, por la ruta 9. Si es un colectivo o un camión los distingo fácilmente. Igual si hay ladridos simultáneos, algún niño llora o alguna gata en celo busca el amor desesperada. Me siguen? Cuando vamos a las montañas o al campo, los ruidos se transforman. Ferozmente, velozmente. Puedo distinguir los gallos al amanecer, claramente, sonido perdido hace mucho tiempo en la ciudad. Y las palomas torcazas en otras oportunidades. El viento que se cuela por las hojas, los pájaros, en su idioma que los identifica, se gritan sus secretos a graznidos. Si pasa cerca un arroyo, es una melodía para mis oídos, el paso por las piedras, la armonía del agua. Prueben, donde quieran que estén, es un buen ejercicio... Tan bueno, que da por resultado, un sueño apacible.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

hermoso relato.intentaré llevarlo a la práctica!

Guzamadour dijo...

ni en pedo, a mi se me da por el lado paranoico y empiezo a pensar que hay fantasmas o ladrones

horacio dijo...

me encanta como escribís, pero soy muy ansioso, quiero mas reflexiones, espero impaciente más!!! un beso grande.

Fer Caleb dijo...

Es de noche cuando realmente podemos escuchar los sonidos. Adoro los aviones nocturnos...

Adrian-Pegaso dijo...

Y si al silencio le agregamos una buena lluvia... esas que los truenos rugen y los relampagos iluminan... pero que no dan miedito sino que dan placer para sentarse y observar...

Bexos

YAYA dijo...

Hice la prueba y en el silencio profundo de la noche pude escuchar a los vecinos discutiendo acerca de la boleta del teléfono. Ahí nomás me vinieron a la memoria mis boletas impagas, me entró la desesperación al recordar un par de cortes de servicio inminentes, encendí la luz y puse música estridente para pasar la noche de largo y levantarme a primera hora a pagar las deudas. Pagué las cuentas pendientes y a la vuelta, a eso del mediodía, me dormí pesadamente en el colectivo. ¡Funciona!

Ross dijo...

Bueno, a mi el ejercicio me sirve también para escuchar música y distinguir instrumentos, arreglos, etc. Algún momento del día me gusta parar así tenga boletas impagas. Y a veces también escucho vecinos discutiendo, pero puedo agudizar el oído y hacer zapping hacia otro lado.
Ah! una cosa, Guza, si estoy en casa, y estamos todos, la paranoia cede, no tengo miedo, no sé porqué, ahí me vuelvo macha... pero tenemos que estar todos (otra paranoia), je. El sonido de la lluvia es un bonito detalle...
Nunca viajé de noche en avión, debe estar bueno, che.

silvi a. dijo...

Yo no solo escucho a mis vecinos discutir sino cuando se arreglan también... yo creí en una época que mi vecino era papá noel.

Tacho dijo...

escuchar palmo a palmo, las respiraciones, los sonidas corporales de una casa que respira en silencio un monton de pequeños estallidos, de crujidos, de bostezos...todo eso que sucede constantemente en todo momento y lugar, solo se percibe por las noches mas silenciosas.

Marian dijo...

Siempre hago eso
siempre
hay q estar atento a todos los detalles
si escuchas...percibis + sutilezas

Aprecio los ritmos y todo tipo de vibraciones...

TOTo dijo...

La verdad que tenés Superoídos.
Yo lamentablemente, hago lo mismo pero cuando estoy perseguido de la inseguridad....

Saludos.!