3.3.07

UNA VEZ MAS


Una vez más entro a ese Jardín seleccionado y buscado entre tantos. A la dichosa reunión de padres pero con ellos. Y otra vez, ese mundo chiquito, de seños impostadas o no, de esteras coloridas, de mensajes de bienvenida, me conmueve. Las reuniones son muy particulares, se trata de ir con ellos y hacer algo entre ambos. Esta vez se trató de los Derechos del Niño y nos tocó el derecho al nombre. Y allí estuvimos con mis manos torpes y las suyitas entrometidas haciendo una vincha de goma espuma con las letras en relieve. Es hermosa mami, dice el galán piropeador. Y yo sé que no y sé que sí. Me emociona ver que esas son las salitas que lo contendrán cuatro horas diarias mientras no sé nada de él aunque lo pienso casi todo el tiempo. Esas sillitas amarillas soportarán su culito inquieto. Esa mariposa que sobrevuela el mes de octubre, escribirá su nombre en el día de su cumpleaños. El juega y me presenta sus amigos, primero con cierta timidez, luego posa para una foto con dos de los niños y se empujan y se revuelcan por el piso. Le presentan la nueva seño y él abraza a la del año pasado. Salimos a la vereda y nos alientan a hacer cumplir los derechos de la infancia con una canción y unas palabras. Antes de irnos, nos regalan un souvenir: un corazón bien rojo que dice que todo niño tiene derecho a ser tratado con amor. El se vuelve y pide otro para la hermana.

8 comentarios:

horacio dijo...

amiguita! cuantos post que no había leído. muy lindos. besos.

laura dijo...

Qué emoción! Yo fui maestra de Jardín muchos años, y el primer día, los reencuentros, las maestras nuevas, los momentos compartidos, los miedos, las responsabilidades. Para mí era un placer inigualable trabajar con peques, me divertía tanto, disfrutaba tanto. Y pasé a ser mamá, y a estar del otro lado, solamente disfrutando momentos como los que relatás con tanta ternura. Y mirá lo que es la vida, que este lunes, dejo Cata en su cole, empezando 8vo., a María en su primer día 9no año, y parto con cámara en mano, bien abuela gagá, a compartir el primer día de salita de dos de Olivia.
Lindos recuerdos. Lindo valorarlos y atesorarlos. Lindo tu relato!
Besos

Cloe dijo...

Ay, éste comentario iba a ser para tu cuestión sobre la duda ... hace como dos posts... bueno, te lo dejo ahora, a ver si es pertinente.
Una reflexión a partir de las razones para la tristeza del pensamiento según George Steiner dice que sin una mínima dosis de incertidumbre no nos interesaría comprender...
un besito

Silvana Sisti dijo...

Como maestra, pero de grados más altos, te digo que me encantó el post y también te digo que sí, que a veces algunas maestras compartimos más horas con esos chicos que sus propias madres (no hablo de vos, claro) y establecemos vínculos hermosos.
Yo me mato de risa con ellos y a veces me pongo en dura también.
Cuando veo a los padres lagrimear en los actos escolares cuando sus chicos salen disfrazados me encanta, pero pienso que se perdieron lo mejor: LOS ENSAYOS. Renegamos como locas, pero son graciosos. Se equivocan, se atropellan, se tientan y no paran de reírse, se enojan...
Yo no tengo hijos aún, pero me emociono con los hijos ajenos...

beacriz dijo...

Que hermosos recuerdos me traés con tu relato. Ya hace mucho que pasó esa etapa para mí, pero fue tan linda!!!. Besos y disfrutala.

María Elena dijo...

Que lindo post! Se lo ve tan dulce con el pintorcito. A disfrutar que empieza un nuevo año escolar!

Sergio Carreras dijo...

Yo también fui con mi cámara fotográfica al colegio pero terminé retratando no a mi enano sino al grupo de padres del grado al que va: somos patéticos, todos los años la nueva maestra nos tiene que correr para que dejemos de mirar a los chicos por la ventana y hacerles señas. La foto de padres cargosos, en la que por supuesto también aparezco, salió muy buena.

xxx FroggieS xxx dijo...

¡Cuánta ternura!