2.4.08

LA MARCE

Sucedió en el período que va entre que murió mi papá y mi mamá, no sé si sería porque ella lo presentía o porque ya estaba todo escrito o realmente no había mucho que perder, que se yo. La historia es que la vieja se decidió a colgar el delantal, la escoba y pegarle una patada al balde. Se tiró a leer, ver telenovelas y tertuliar con amigas. Yo, que ya laburaba bien (más en esa época, digamos), la mimaba y cada vez que cobraba me caía con un ramo de flores coloridas, chocolates y libros de amor. Comprábamos electrodomésticos para aliviar los quehaceres y nos dedicábamos bien al dolce far niente.
Fue entonces cuando apareció "La Marce", joven, con una niña, buscando laburo. La Marce venía todos los benditos días, limpiaba, planchaba, acomodaba, tomaba mates con mi vieja y dejaba todo impecable. La invitábamos a pasear a las sierras, le sacábamos fotos a su Flor, siempre con su Flor a cuestas. El marido era un buen atorrante que no la dejaba a sol ni a sombra. Un día llegó, mi alma, toda golpeada y nos dijo que se había caído en el baño. Mi vieja le sacó los datos a verdad o mentira y la animó a que se fuera y lo denunciara. A los días, se volvió a la casa de su mamá y hermanas y el tipo no la podía ni mirar de lejos. Nos dejó, el muy maldito, unas amenazas en manuscrito por debajo de la puerta. La Marce se puso hermosa, usaba puperas y salía a bailar. Nos dijo que estaba re bien y dejó de venir. Pero al poco tiempo, de nuevo. Volvió con el tipo y otra vez embarazada. Bajo promesas, obviamente, él le dijo que todo estaría bien y blablabla.
Otra niña y más trabajo para ella, hasta que en casa la salud de mi madre puso fin a esta relación. A lo que se sumó mi mudanza momentánea y la crianza de la bebé por parte de La Marce.
Ella es muy linda, tiene esos rostros con ojos almendrados y pelo lacio, onda Millie Stegman, si me permiten. Aunque no es la niña de entonces, aún se advierte su belleza sin maquillajes y de cola de caballo. ¿Cómo lo sé? El otro día me golpeó la puerta. Aún se emociona (nos emociona) evocar las épocas en las que ella casi disponía de la cotidianeidad de una casa que le abrió los brazos. Esta vez con otro niño de la mano. Y buscando laburo, por supuesto. Acudiendo otra vez a nosotras, aunque la mitad esté en la memoria. Yo tengo quién me ayude ya. Pero me siento en la obligación de conseguirle un espacio. O prestarle la oreja. O comprarle productos de su cartilla de cosméticos. O invitarle al niño a que juegue con el mío. "Hay un boomerang en la city, mi amor. Todo vuelve como vos decís" (Si se me permiten otra vez, una cita al rosarino ... Fito)

7 comentarios:

laura dijo...

¡Cómo me gusta como contás! Muchos temas, el relato me lleva y voy viendo a todos. La Marce, una vida,
un gusto q compartas estas cosas.

beso

Rossana Vanadía dijo...

Gracias, Laura. Es muy alentador recibir tu comentario. Un beso.

Marce dijo...

que historia y me llega porque nosotros tambien tuvimos una Marce y posta se llamaba asi y uno se encarina mutuamente y con cada hiijo uno le advertia que mejor no, qu eesto que el otro pero bueno...al final hace unos anos tambien volvio y la ayudamos como pudimos pero ya era tarde. besos

Marce dijo...

Hola Rossana,lei un comentario tuyo al post de viole ...y sólo quería decirte que es lo que pienso siempre...cuántas mujeres no pueden ,acceder a esta información ,cursos,talleres.Cuando hay necesidades impostergables todo se mezcla y se hace dificil pensar ,por ej en un parto lo mas respetado y contenido posible,si entre medio ´no saben que comer ,donde vivir...SI Me dirán que me fui de mambo,que es una situación extrema,bla bla bla...
Y van teniendo sus hijos como pueden,con lo que saben nada mas,sin ayuda,solas ...Solo falta que alguien me diga que "pobres hubo siempre..."por dios un cariño Marce

Rossana Vanadía dijo...

Gracias Marce por el comentario. Bueno, precisamente, creo que para ellas debería ir tanto esfuerzo también. Dignidad, eso se necesita ante el nacimiento y la maternidad. Respeto, ayuda, contención. Un abrazo.
R

Viole dijo...

que bello!!! las personas que pasan por nuestra vida, y la posibilidad de volverse a encontrar, y vos...siempre abierta de corazón!! si yo fuera La marce te querría, te estamparía un abrazo...y siendo la viole también! lastima que estamos algo lejos...un poco.

LaUReAna dijo...

Esas personas que nos acompañan durante un trecho de nuestra vida y quedan para siempre, me pasa un poco con Sandra, la chica que cuidó a mi abuela hasta que se murió, ahora nos vemos muy de vez en cuando pero el afecto y la memoria común de un montón de momentos está intacta.