8.12.08

MIRAVÓ LOS FABULÓ

Me costó un riñón conseguir una entrada (un par) para ver los Cadillacs. Cuando todo el mundo se ganaba una, yo no le atiné ni a un puesto lamentable aún laburando en un medio. Hasta que llegó la llamada salvadora y un amigo con el que tenemos negocios oscuros que no pasan de cedernos entradas para ver Disney on ice o Belgrano vs Talleres, ponele, me llamó a último momento y me mandó las suyas. Dos campos, zapatillas rojas y la sonrisa de oreja a oreja. De entrada el flaco me ganó una remera en un juego en el que tenías que embocar una pelota de básquet en un aro. Me metí a un baño químico y me puse mi t shirt de Los Fabulosos. Como mi vena periodística siempre me invade, mientras veía me imaginaba algo que iba a escribir con pocas esperanzas de publicación. Llegué, me mandé, lo mandé por mail con suma humildad y salió. Es breve, pero sentido.

Si no hay galope se nos para el corazón

Una banda emblemática, catártica, pasional y agitadora, eso fueron y eso serán los Cadillacs.

Rossana Vanadía
De nuestra Redacción
rvanadia@lavozdelinterior.com.ar

Ver a Los Fabulosos Cadillacs puede significar para muchos, ver correr la película de la juventud que aún circula. Como para otros será ver a Soda Stereo o a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Serú Girán o Riff. Desde Mi novia se cayó en un pozo ciego a la exquisita interpretación de Los condenaditos, cada momento del recital del sábado remitió a una emoción diferente.

Vos sabés fue la banda de sonido de uno que otro parto y así de normal es también cantar Vasos vacíos en la ducha. Eso es, los Cadillacs acompañan la cotidianidad de muchos contemporáneos suyos que hasta se han atrevido a hacer trencito con Sopa de caracol en una boda de lo más informal.

Por eso la alegría, el brindis y el rezo “yo no voy a la guerra, a la injusticia, a la violencia y a tu codicia: ¡digo no! ¡Digo no!” y un estadio a los saltos desgarrados.

Una banda emblemática, catártica, pasional y agitadora, eso fueron y serán Los Fabulosos Cadillacs.

En Córdoba, en un Estadio enloquecido, encarecido con cerveza y ferné mezclado con la bebida oficial –pero no la clásica–, y la armonía precisa y exclusiva de la arenga de Vicentico, el brindis del regreso llenó todos los vasos vacíos.

5 comentarios:

Charo dijo...

"Por qué será que todos guardan algo, cosas tan duras que nadie puede decir?" IMPRESIONANTE!! Me encantan y, como bien decís, marcan una época de mi vida!! Qué bueno que pudiste ir a verlos y GRATIS jejeje... Muy buena la nota, también. Besos!!!

Marcela y Sergio dijo...

Brillante capacidad para resumir sensaciones tan movilizadoras como el recital de una banda de la cual uno es seguidor.
Felicitaciones Ross. Muy lindo el artículo.

LaUReAna dijo...

Ayyy como me gustan será posible que esta ciudad de m... siempre quede a trasmano de todo!!! Me encantó la nota también, un beso!

Françoise dijo...

Que maravilla... siempre estaran...
Son epocas, hace mucho que no los escucho por gusto propio, pero cuando le pongo el "shufel" al aparatejo y de pura casualidad suena algo de cadillacs me voy transportando en mi memoria...

José L. Glanzmann dijo...

uh no la lei antes, muy buena la nota, se ve que te llegó la vuelta y la musica de los fabulosos. felicitaciones por el escrito