14.2.09

UNA DE AMOR

Sí, una historia de amor con final feliz o una de desamor para llorar sería lo más adecuado para hoy.
Mejor les cuento lo que me sale que seguramente no la comprará Suar para su novela ni la interpretará Celeste Cid.
Esta historia necesita un cuerpo bien tano, caderas anchas, ojos oscuros, pechos generosos. Como en los 50, sin ahorro de carne pero con buena cintura.
El amor rondaba una esquina de Alta Córdoba. Desde pequeños, él llevaba su yegua a beber de la canilla pública. La yegua arrastraba un carro de sodero todos los días y él arrastraba el animal para echarle una mirada a ella, a la tana morocha de raíces criollas también.
La adolescencia los encontró dando vueltas a la plaza Rivadavia a lo zonzo, nomás. Eso diríamos hoy entre tanto flogger y emo dando vueltas en la misma plaza, a lo zonzo también.
Vestidos estampados ajustados en la cintura, tacones anchos y apenas altos, maquillaje suave y obvio, la croquiñón, rulos o permanente. Primas (nunca sola, nena, sola no) risas y chismes.
Y él, faso en mano, "cantor de calesita", tangos y milongas a rabiar: Gira, gira... la calesita... Como para caerse muerta allí mismo de la emoción y la calentura. Imposible no reparar en esos ojos casi verdes, en ese pasado moro siciliano, en ese porte, en el pibe que llevaba, cuando era pequeño, la yegua a empacharse de agua a la esquina.
Pasadita va, pasadita viene, llegaron las primeras visitas. Hermanos siempre en el medio impedían arranques pasionales. Autocontrol, yo puedo, yo puedo ommmmmmm.
Había que tener la casita, el trabajo, luego la familia. El amor ya estaba. El amor y la banda de sonido con un valsecito criollo tocado en el piano por las primas.
Hubo compromiso, hubo casamiento y vinieron los hijos. Dos varoncitos y listo. Estamos bien así. Como Dios manda.
Pero en la atmósfera había alguien que no había bajado y causado el desbarajuste cuando los tórtolos pasaron los 40. Ese alguien era yo. ¿Quién iba a contar algo de su historia de amor sino? Mimada, amada y malcriada. Escribiente, apasionada y complicada. Los genes hicieron lo suyo en la descendencia femenina. Pero me creo esta historia de amor. Siempre se las creí, aún cuando ya viejos, tomaban mates bajo la parra y se cagaban de risa. Cuando mi vieja le hacía de acompañante en el taxi o él la miraba y le brillaban los ojos al entregarle el paquete de mazas de la Dalmacia los domingos. O cuando vinieron los nietos y nuestra esquina se llenó de orgullo como pasa en todas las esquinas donde habitan los "nonos" de este barrio.
La Ñata y el Pibe tienen su angelito culón en el extremo del portarretratos apuntándole al amor que se tuvieron. Y me tienen aquí, escribiéndoles hoy, luego de una noche mientras velaba el sueño agitado de mi pequeña.
Nos tienen a nosotros para recordarlos también, sus hijos, los nietos que conocieron y el espejo. Porque el reflejo no miente, los tres heredamos algo de esa mixtura tan criolla como tana y andamos por allí, repartiéndola.

9 comentarios:

Uninvited dijo...

Que te parió! (o sea, la Ñata) me hiciste shorar nena! se me corre el rimel emo, no ve??

:D Que lindo Ross!!
No me extraña, ya es tu costumbre estos relatos sencillos pero profundos que te calan el alma. :D

Kisses

Anónimo dijo...

Yo también lloré. Que mejor homenaje a ese amor de antes, ese que supo perdurar en vos. Que herencia tan hermosa. Que lindo poder hablar asi de los viejos. Que bello recuerdo. Es un tesoro tan grande, guardalo siempre y segui asi recondandolos y compartiendolo con nosotros. Gracias.
Patri Lambermont

ines dijo...

que me van a hablar de san valentin y toda la huevada!
esos son amores carajo!!!
como habra sido de fuerte que los mantiene vivos aun!!!
gracias a dios yo los tengo todavia,y son asi despues de 49 años de casados. cuando tengo ganas de patearle el traste a mi gordo... (25años de casados el mes que viene)pienso sera genetico?

alfredo dijo...

Que bueno hermana mes has echo emocionar, recordar a nuestros viejos, como dice alguien esos son amores porque de seguro todavia son porque aun se siguen queriendo. Te quiero hermana mia. Alfredo

Anónimo dijo...

Hermoso recuerdo de tus papis ross, una base sólida para armar esta hermosa familia que tenés!!!!
un beso grande
gaby

laura dijo...

no lo podrías haber contado más lindo. como siempre, un placer.

Javier Arce dijo...

Hay tanto para decir pero siempre es poco.Mi orfandad de abuelos hizo que el tío fuera el que me transmitió la ternura, el cariño que ahora veo en en el Luis con sus nietos, de la tía Ñata que puedo decir...Dentro del estigma de niño terrible y complicado que fui, ella demostraba que con buena disposición era capaz de domar lo indomable.Parafraseando a Fito " El amor mas grande que conocimos sin querer un dia pasó por nosotros"y bueno "por la Vía Láctea se encontrarán en cualquier planeta en cualquier lugar" En fin...por ahí fuimos necesariamente traidores por nuestra aficción al rockanrroll, por no ser tangueros, pero esa pasión y esa entrega por lo que amamos sigue en nosotros,lo heredamos de ellos, y continuaremos manteniendo la llama. Me hiciste inspirar, prima, muy lindo realmente.

Anónimo dijo...

se los extraña,no?, uf!. Me gustó leer eso, me llegó al alma... besos tía.

Gaby.

Cristina dijo...

Qué precioso relato, Ross, y qué hermosa foto de los primos!
Tal cual los recuerdo, ella morena y hermosa, siempre risueña, y él sereno y sonriente, bonachón y cariñoso...
"La" Ñata y "el" Antonio andarán de la mano, por las plazas de algún lugar, o mateando en otro, o bailándose algún tanguito...
Gracias por este hermoso recuerdo, muchos cariños para todos!