6.3.09

¡PARÁ DE SUFRIR!

Tenemos (teníamos) el mismo sodero que trae también el agua. Una vecina nos lleva y devuelve los niños del cole. La de al lado nos hace las tortas. El herrero es el ex marido de la del frente. Los de la librería juguetería, por más que no fían un centavitito tienen de todo (mapas, botones, hojas así y asá, láminas, regalos, pelotas de ping pong, porquerías varias) y encima escucha rock progresivo. Con los panaderos no somos tan fieles porque nos gustan los panes de una que queda lejos, pero sí con el carpintero y el almacenero (está abierto hasta tardísimo y el queso en fetas que tiene es delicioso). La heladería es nuestra favorita, te trae el helado que le pidas, no son mezquinos con las salsas y si sos pretencioso te lo da en la boca sin mancharte. En la farmacia de la esquina conseguís desde curitas hasta aceite de almendras o regalos de emergencia. Lo mismo la pollería, aunque carecemos de carnicería a mano. Ni les cuento de la señora que vende cosmética con los libritos, una amorosa, aguantadora, todos los elogios. El diariero - revistero nos trae las publicaciones que suponen que nos gustarán y nos cobra a las cansadas. Eso sí no hay un jardinero como en Amas de casa desesperadas y los vecinos del otro lado son bien cochinitos y guarangos (me han grafiteado las paredes y hacen asados en la calle y escuchan cuarteto con demasiada frecuencia, además de usar mi jardín de basurero).
Pero hay un problema: cuando quiero cambiar, elegir otro o algo no me gusta, me da culpa. Hoy no nos animamos a decirle que no a la chica del transporte porque aumentó bastante y terminó haciendo una rebaja. Tuvimos que cambiar de aguatero porque el del barrio no nos conseguía la maquinita enfriadora y nos desarmamos en explicaciones. Ni te cuento cuando compramos un helado en otro sitio las vueltas que damos para no pasar por "la nuestra".
Se siente una traición a la economía del otro o a la propia ética y a su vez nos vemos como unos idiotas incapaces de consumir donde se nos canta.

5 comentarios:

Vero dijo...

..."cuando quiero cambiar, elegir otro o algo no me gusta, me da culpa"...
Me querés decir por qué le sigo comprando a Antonio, que se que es mas caro....o a Javier, que me vuelve loca con la charla y me hace perder 40 minutos cada vez que hago un mandado? Jamás me perdonaria comprar los huevos en el super, prefiero cambiar el menú y comprarlos el día siguiente a Don Juan que pasa vendiendolos en la bici.
Somos de rioba y el rioba, es así, tira.

Silvana dijo...

No es mi caso. Vivo en un barrio top, en serio, y no hay negocios.
Explico: nos hicimos un pequeño depto en el garage de mi suegra, que tiene una casa vieja que fue una de las primeras cuando todo esto era campo. Luego comenzaron a lotear e hiciron un barrio a todo cul*. El gobernador vive a media cuadra de mi casa. La nuesta es la única cuadra de casas "normales" y la de nosotros, la más vieja.
Bueno, a lo que iba, no hay casi negocios. Compro en el super o de pasada a la salida del laburo. Ni teléfono público hay a mano.
Pasan algunos vendedores ambulantes, pero te estafan. Solamente le compro cada tanto al "bollero" que vende bollos con chicharrones. A ese sí me da pena no comprarle, pero no lo hago siempre.
Soy una mina completamente infiel, ja, ja. (y lo peor, sin culpa).

Alicia R. dijo...

Yo soy una infiel del super que encima es virtual :-) pero te entiendo. Me pasa en otras cosas.Un beso

marce dijo...

jajajaja me haces reir Ross!!!sobre todoe el final jajajaja

madre hay una sola dijo...

Yo antes de ir a otra verdulería me corrrrrto la mano. Eso sí, voy variando entre COTO, Plaza Vea, y Carrefour, dependiendo de las ofertas y de cuánto te descuentan con la de débito.