20.11.09

TRATANDO DE CRECER


Él quiere leer ya. Trata de unir las letras o pregunta ¿qué dice acá? Esta es la A ... y le propongo que digamos palabras que comienzan con A, luego las dibujamos y el instinto nos lleva a seguir investigando otras letras y el misterio del lenguaje. Pone empeño en atarse los cordones, basta de abrojos que se aflojan y se preocupa por acomodarse el pelo de manera que el espejo no le devuelva el flequillo de Carlitos Balá. Luego me pregunta: ¿quién es Carlitos Balá? En realidad no quiere parecerse a ese personaje con el que la hermana lo gasta.
Ella, sin embargo, tiene más talento para las artes adivinatorias que para las matemáticas. Si tiene que resolver un problema trata de "adivinar" la operación para resolverlo. Así llegamos a la división por dos cifras y ahí al punto de que nos olvidamos como dividir en un papel. Cuando nos acordamos, nos preguntamos: ¿cómo lo traduzco en palabras? Su cara de desorientación me recuerda mi primer día en la primaria, cuando vi dos rayitas en el test de embarazo y cuando salí de la clínica con el primer bebé en brazos. Dividir es repartir, ¿estamos? Nos empantanamos en un cóctel numérico y emergemos a los bostezos. Termina tirada en la cama leyendo un libro sobre la vida de Velázquez y sus meninas mientras él dejó las vocales por un nuevo truco en la tabla de skate.
¿Yo? Dividida en dos. Multiplicada por 10 y con poco resto para terminar el día. Mientras, el papá, en un bar y luego de un concierto le consulta a un amigo a cerca de la operación olvidada. A la mañana lo comentamos en el desayuno: ¿te acordás?


2 comentarios:

Uninvited dijo...

Uf.... cómo erA?
PAsAme lA cAlculAdorA

Rossana Vanadía dijo...

Obvio. Agarrá el lápi, agarrá.