25.4.06

Recuerdos... vacaciones invierno 05


Yo, madre argentina, trabajo, mi marido, padre argentino, es docente. Tiene vacaciones de invierno, yo no… pero como la envidia es mucha… sacrifiqué una semanita del verano para este julio frío y desconsiderado. Mi niña tiene vacas también (5 añitos, jardín de infantes) el bebuchón (21 meses) no, que se embrome por bebé, pobrecito y va a la guarde…
Entonces ¿cuáles fueron los planes? Disfrutar a full con los chicos, dedicarles ese tiempo tan ansiado y mezquino del resto del año, dormir hasta más tarde, caminar y cumplir mi dieta, tejer que me encanta y terminar algunos trabajos pendientes, leer. Pero… ¿que hice hasta ahora? Caminar atrás de ellos, cumplir mi dieta a fuerza de obstinación aún cocinando manjares a pedido de los “vacacionantes”, leer toda programación de títeres que se me cruza, terminar la preciada bufanda fucsia de mi hija para no seguir escuchando sus reclamos y su promesa de piquete y convertirme, en una esclava, esta vez no de mi jefe sino de mi familia, una rehén en mi casa, un taxi cuyos pasajeros son los abrigos que nadie quiere llevar y un ansiolítico sin receta para los apuros de los ansiosos que me rodean…
Mamá, ¿cuantos días hay que dormir para ir al teatro a verlo al Negro Rada? Pregunta mi tesorito… Dos, mi amor, respondo. Al rato… mami, ¿es hoy que vamos al teatro? ¿No te dije que faltan dos días??? Pregunto yo… y me pregunto…¿ porque los chicos, que cada vez vienen más locuaces y astutos, no vendrán desde bebés con nociones de tiempo, matemáticas y adverbios de lugar?
Fuimos al teatro el domingo y empezó nuestra pieza: ¿mamá, cuando empieza la obra??? Empezó la obra. Mamá, ¿falta mucho para que termine? Terminó la obra. Y ahora ¿adonde vamos? Fuimos a comer sándwiches (ellos, yo una barrita de cereal sabor telgopor…) Seguimos…¿cuánto falta para ir al teatro a ver al Negro Rada???
Hoy fuimos a ver títeres… aburridísimos… El bebé estaba colgado a mí como Chita a Tarzán, re cómoda yo. Ni bien terminó la pequeña se acerca y me dice: Ahora tengo hambre… bueno, vamos a comer algo, ¿y después mami? A casa, hija… ¿y después? Veamos tele, amor. ¿ el papá? No está, está de ensayo… ¿puedo dormir con vos? No, no y no (y la emberrinchada esta vez soy yo) Llegamos a casa… ¿que vamos a cenar? Ahí al toquecito y habían merendado hace media hora… Ya les preparo, si? Prendo la compu. Mientras tanto…. No… mami, yo quiero la compu, tengo que jugar, voy e intento prender el tele y ya estaba taladrando el ambiente el Disney Channel (¿cuanto falta para que terminen las vacas? me cuestiono ahora yo) Les hago puré con salchichas, me esmeré. Sirvo los dos platos iguales… proporciones idénticas, salchichas medidas por la misma escuadra y el bebé se abalanza sobre el plato de ella, en la avalancha vuelca el vaso, se mancha la ropa con puré y ella le grita. ¿Que divinos, no? Le agradezcamos al Señor la buena mesa. El bebi, al minuto de encremarse con el puré, baja el plato al piso y se solidariza con el salchicha (no las Hammond, sino el perro) El salchicha bachicha feliz, pero mi niño se arrepiente al minuto. Me parece que se me pasó la parada… ¡Paren el mundo que me quiero bajar!!!!
La nena me recuerda que quiere estrenar su bufanda fucsia en el concierto del Negro Rada… Si, ya estoy a punto de terminarla le digo… me faltan los flequitos… Ellos se sientan a la compu. Y ella le explica un juego de Cartoon Network al pequeñín. El asiente y le entiende más que cuando le digo: a dormir…. Me siento a cortar los flecos, corto uno y el bebito de mi alma se da vuelta y me dice: pan (claro, si le cediste la comida al cuadrúpedo, como no vas a tener hambre) Le doy… Ella, para no ser menos, espera que me siente, corte otro fleco y dice: pan. Le alcanzo. Sin mirar, me lo devuelve: ¡caliente!… Lo caliento, le doy, apunto para sentarme de nuevo pero ya se le acabó el pan a él y me dice: Pan…. Y ella reclama: el comió dos veces y yo una (ahora sí le funcionaron los cálculos)
Suena el teléfono y es papá que dice: ¿querrá ir mañana a lo de Guadalupe a pasar la mañana? Y ella dice: ¿pero mañana no vamos al teatro??? Claro, como se va a perder semejante evento, para el cuál la mami le está terminando su estola fucsia… Si, amor, vas a ir igual, es sólo un rato que te invita Guada… en fin, lo más seguro es que apenas se pose en el asiento del San Martín pregunte si falta mucho para que termine, que tiene hambre, que Enzo la mordió, que hace frío, que hace calor, que tiene sed y quiere ir al baño…. Pero así es la vida, no??? También el bebé habrá retenido su caca hasta el momento de entrar al teatro donde se relaja y todos te miran como si trajeras algo bajo el zapato y entonces corrés a cambiarlo al baño más incómodo del continente, levantará un caramelo del piso para comérselo, correrá hasta perderse, morderá a la hermana y a las que se le parezcan, y caerá rendido a dormir en nuestros brazos cinco minutos antes de que termine la obra, no sin antes asustarse del dulce e inofensivo Negro Rada…
¿Y nosotros? Bien, gracias. De vacaciones… ¿de vacaciones????

2 comentarios:

Turca dijo...

Impresionante!!!!!!! Me hiciste acordar mucho a algo que escribí (bastante más hunildemente) un día de lluvia, en vacaciones, claro!
Fijáte en mis archivos de enero: Llueve, qué novedad!

También tejés????? Cuántas similitudes...!

Besitos.

Anónimo dijo...

Hola, trucha. ¡Qué buenos textos! Saludos a la gran madre rockera de Córdoba. Mucha suerte con este, tu nuevo hijo.

Firma: el Trucho.