Vacaciones de julio, un reporte del tiempo casi perfecto para un invierno que transita el amenazante cambio climático. Una semanita para compartir, poco dinero y la ciudad abierta. A esta mesa servida que puede llegar a ser exquisita y terminar como este banquete de Travis, le ponemos la mejor dosis de cariño, paciencia, tolerancia y buena onda.
Estamos recuperados, celebremos. Programas: viajar en trolebus (ayer lo hicimos wiiiiii!) y recorrer por el centro de Córdoba todo lo que deseen, comprando alguna que otra pilcha ya que la "fiebre" me los ha dejado con varios centímetros de más de altura y bastante hambre también para llenarlos (esto puro preconcepto de "nona" pero la verdad es que están más altos). Merienda en un bar clásico de la ciudad que tiene esos living que nos gusta a todos. Otras meriendas en las sierras chicas que, saben? las tenemos a no más de media hora. Caminatas y bicicleteadas por las ciclovías (asunto que ha resultado una carrera de obstáculos, sinceramente), mateadas con amigas con hijos, asado del papá (hoy es el gran debut luego de mi renuncia veraniega de seguir asando por un solo motivo frívolo y criticable: odio el olor que me queda en el pelo). Los proyectos en los días que nos quedan incluye feria del libro infantil y cine, por suerte en horarios de mañana que me darán horas libres por la tarde para estar echada, tejer, escribir o leer y charlar con mi querido asador.
¿El fin de semana? Me lo tengo reservado así que: alquilo niños a solteros que quieren conquistar mujeres que aman como se ponen los hombres con chicos alrededor, busco refugio en obras de teatro infantiles que duren más de cuatro horas o los ofrezco a abuelas que hagan postres, tortas, jueguen a las damas, al rompecabezas, armen collares de fideos o vuelen barriletes. ¿Alguno que responda a las características por allí?
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9.7.08
1.7.08
PACHAMAMA
Sí, un poco de honor a la madre tierra para que se vayan los males no vendría mal...
Mi casa tenía parra de uva chinche, bajo esa parra, bajo ese cielo, me he pasado, de niña, noches enteras tratando de respirar con los abrazos apoyados en el respaldo de esas sillas de madera, ahora tan preciadas en los bares de San Telmo o Alta Córdoba.
Corridas al médico, aire, fisioterapia, vacunas. Y los desencadenantes de ese asma que tanto costó asumir no han sido alergias específicas sino virus, bacterias, todas las colonias que puedan afectar las vías respiratorias.
Mi hija padece lo mismo. Creanmé, pero cuando me dieron el diagnóstico con análisis de inmunoglobulina en mano, me largué a llorar. Se me vinieron como cataratas saladas las madrugadas, los hospitales, los brujos y los alergistas. Mi mamá al lado, acariciándome la espalda, mi hermano haciéndome kinesio, mi viejo calentando el motor del Doge en los inviernos y las recomendaciones al por mayor. Esta vez yo estoy del otro lado y ella me suplica aire con los ojos, las manos, el cuerpo.
Pero a esta historia la encaramos con valentía: hay que ponerle el pecho y mostrarle los dientes. Se trata de evitar, prevenir, anticiparse. Y en épocas de bichos de todos los colores nos atrincheramos, consultamos y hacemos lo que hay que hacer.
En eso estamos ahora.
Sin embargo, con el niño es distinto. Con él, los bichos primero se enfrentan y a los dos días se hacen amigos. Tiene esa morfología. Pero como es aguerrido, eso lo fortalece y nos ayuda con funciones gratis de clown y malabarismo. Bah, se tira del espaldar de la cama y se hace el payaso todo el tiempo. Padre proporciona y protege: alimento y cariño, contención y amor.
Así estamos, por eso la ausencia. Y porque quería también, hacerle un peeling al blog que acompañara este proceso.
Mi casa tenía parra de uva chinche, bajo esa parra, bajo ese cielo, me he pasado, de niña, noches enteras tratando de respirar con los abrazos apoyados en el respaldo de esas sillas de madera, ahora tan preciadas en los bares de San Telmo o Alta Córdoba.
Corridas al médico, aire, fisioterapia, vacunas. Y los desencadenantes de ese asma que tanto costó asumir no han sido alergias específicas sino virus, bacterias, todas las colonias que puedan afectar las vías respiratorias.
Mi hija padece lo mismo. Creanmé, pero cuando me dieron el diagnóstico con análisis de inmunoglobulina en mano, me largué a llorar. Se me vinieron como cataratas saladas las madrugadas, los hospitales, los brujos y los alergistas. Mi mamá al lado, acariciándome la espalda, mi hermano haciéndome kinesio, mi viejo calentando el motor del Doge en los inviernos y las recomendaciones al por mayor. Esta vez yo estoy del otro lado y ella me suplica aire con los ojos, las manos, el cuerpo.
Pero a esta historia la encaramos con valentía: hay que ponerle el pecho y mostrarle los dientes. Se trata de evitar, prevenir, anticiparse. Y en épocas de bichos de todos los colores nos atrincheramos, consultamos y hacemos lo que hay que hacer.
En eso estamos ahora.
Sin embargo, con el niño es distinto. Con él, los bichos primero se enfrentan y a los dos días se hacen amigos. Tiene esa morfología. Pero como es aguerrido, eso lo fortalece y nos ayuda con funciones gratis de clown y malabarismo. Bah, se tira del espaldar de la cama y se hace el payaso todo el tiempo. Padre proporciona y protege: alimento y cariño, contención y amor.
Así estamos, por eso la ausencia. Y porque quería también, hacerle un peeling al blog que acompañara este proceso.
21.6.08
ER Emergency
Y caímos como moscas, de a uno, con temperaturas altas y distintas reacciones a los medicamentos. De la cama a la ducha tibia, al tecito, al termómetro y al médico. Así recibimos hoy el invierno y espero que sea solo la recepción que de paso al abrigo y al disfrute de actividades de esta época que me simpatiza poco aunque le pongo empeño, je.
Mientras tanto...
Tejí un espectacular gorro para evitar la cabeza húmeda (de verdad, no me gusta el secador de pelo).
Estoy envuelta en la lectura de Chiquita y no le doy respiro entre las actividades arriba mencionadas y meter las narices en un universo desconocido que provoca mucha curiosidad como la tirante relación Cuba - Estados Unidos y los espectáculos de vodevil y sus personajes de fines de 1800.
Mientras tanto...
Tejí un espectacular gorro para evitar la cabeza húmeda (de verdad, no me gusta el secador de pelo).
Estoy envuelta en la lectura de Chiquita y no le doy respiro entre las actividades arriba mencionadas y meter las narices en un universo desconocido que provoca mucha curiosidad como la tirante relación Cuba - Estados Unidos y los espectáculos de vodevil y sus personajes de fines de 1800.
18.6.08
CHOCOLATE
Con el frío y adquiriendo el hábito de la taza, mi hijo se toma cada chocolate espeso que, en cualquier momento, levita como el padre Nicanor (el de 100 años de soledad).
29.7.07
DOMINGO DOMÉSTICO DOMINGO
Frío, pelis todo el tiempo, siestas eternas sin prisa!, sopa de verduras, lentitud, tejido (empezado y terminado), compu, bajada de temas a full igual a domingo doméstico domingo...
22.7.07
INTOLERANTES
En pos de la libertad de expresión, de circulación y de diversión he visto, en este último tiempo, una creciente intolerancia que prolifera en medios, blogs y obviamente, en las personas que que la sostienen. Un poco en joda, un poco en serio, escucho en Radio 10 hace un ratito nomás (¿quién me manda a poner esa radio?) un conductor que dice: se vienen las dos peores semanas del año, niños por todos lados, no se puede andar por el centro, ir al cine o los shoppings. Entonces, guardate querido. Eso no es lo peor, lo puede haber hecho en tono de gracia e ironía. Pero renace la intolerancia y explota en la gente que llama y deja mensajes y enseñan ferozmente a los padres a educar a los chicos con la ley del garrote. Que critican el olor a pochocho, las risas, y los juegos en la vereda. Que por dos semanas no encontrarán lugar para apoyar sus culos pesados en el transporte urbano y tendrán que aminorar su paso ante el trencito emponchado de los chicos. Vamos, que no nacimos así, perfectitos, atildaditos y circunspectos, corriendo a los pedos para llegar donde sea. Sacate el mocasín un par de días. Haceles masa de sal, buscales un circuito menos atestado, más libre de humo y smog y con más posibilidades de conocer algo archi conocido y desapercibido. Estamos rodeados de viejos vinagres, que se avinagren en su frasco. Y a la noche caete rendido con la respiración pesada de haber andado a tontas y locas todo el día bajo el sol del invierno, con grados bajo cero que no transmiten frío cuando diste la primer vuelta manzana en bici. Hacé papas fritas, panchos, hamburguesas y galletitas al horno. Enseñales a volar un barrilete, a hacer globos con el chicle y a saltar a la soga. Sacales fotos y dejales que te saquen a vos. Dejalos andar sucios y ridículos. Basta de intolerancia. Nos agachemos por unos instantes a ver el mundo desde su altura. La infancia es el período más corto de la vida. Si un día pedís "pido" dejáselos a una tía o abuela solidaria que ambas partes estarán agradecidas. ¿Que te creíste que las de invierno eran tus vacaciones? (En la foto, ella aprendiendo a patinar en pista de hielo)
18.7.07
ENTUSIASTA SRL

Mi hermano, mejor dicho: uno de ellos, tiene el entusiasmo como sello innato. Como explicarlo... tiene el don de la sorpresa y la motivación así, porque sí. Le gusta mucho la naturaleza, las relaciones sociales, los deportes y sus profesiones: es kinesiólogo y radiólogo. No voy a contar aquí la historia de su vida. Sólo que cuando el despegó y yo era una adolescente, me sentí muy sola. No se fue al otro lado del mundo, pero eso me parecía. Nos escribíamos cartas interminables y yo me reía de sus faltas de ortografía. Él, tan estudioso, tan independiente, escribía como un niño. Yo le mandaba mis cartas y le contaba todo y por ahí también lo visitaba, más cuando llegaron sus hijos. Mi hija sigue esa tradición de los viajecitos. A mi hermano le fascina pescar y navegar en su piragua. Le compra cosas innecesarias (para mí) y la tunea. Nos pasea por su pueblo como si hubiera mucho por descubrir cada vez que vamos. Y lo miramos a través de sus ojos como si fuera la primera vez. Pero el otro día pasó algo que subió a los primeros puestos en su ranking: nevó en Ucacha. La noche anterior llamó y me contaba con detalles y yo, envidiosa, decía que no le creía. Pero el 9 de julio volvió a llamar para describirme los sitios cubiertos del manto blanco: ¡son más de 15 centímetros, nena!. Y luego las fotos, las que le sacó a los vecinos, los silos, la plaza, las casas, los muñecos, los autos, los etcéteras. Mi mamá siempre hablaba del entusiasmo del susodicho como una especialidad, como un don en comparación conmigo y mi hermano mayor porque no tenemos tal intensidad en cuanto a esa virtud. Y les aseguro que por un día ver un sitio a través de su lente debe ser una maravilla. Deberíamos probarlo. ¿No?
La foto muestra la plaza del lugar, mi hermano y dos de sus hijos: Gaby y Juanchi.
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