Escucho consejos para ahorrar que pasan por ir al super días que te son imposibles, usar tarjetas que no tenés o cargar nafta cuando no te hace falta. Ser buen comprador es otra cosa que tiene más que ver con la verdura de estación o con la casualidad (ese es mi caso). No me gustan los champúes que te dejan el pelo como a Sai Baba ni los jabones que huelen a algas del lago San Roque.Mis lujos no pasan por la comida, no me interesa demasiado, basta que sea comestible y sepa bien y por la ropa puedo tener un touch preferencial pero si no hay conqué, no problem. Tenemos anillos plásticos, sillones de cuerina y auto que lleva y trae.
Es muy poco lo que se puede ahorrar en libros o tecnología (servicio de internet, mpnosecuánto o compus y services) pero vamos a la deriva por un mar de gastos que incluyen los inamovibles y los que pudieran moverse (pileta, gimnasio, revistas) pero no se nos da la reverenda gana.
Hoy, le venía contando a mi chico que sobran los consejos con respecto al consumo y él, con sus acotaciones oportunas me mata, me dijo: ¿qué? ¿otra vez a guardar el piolín del salamín para envolver paquetes?
Veníamos de la pileta, nos reímos como tarados, paramos en la verdulería y compré las frutillas más ricas que podía encontrar. Y una palta. Y tomatitos cherry. Lo que no se va en lágrimas, ¿se irá en monedas a saco roto?