Yo tenía 7 años. Una nena, creía en los Reyes Magos y pasaba a tercero. Y fui tía. Una tarde alguien nos llevó a mí y otro tío de 5! a ver Titanes en el Ring mientras él nacía. Yo, siendo hermanita menor, ni idea de toda esa historia. Un bebé en la familia, una novedad gigante y mis viejos grandes para ser padres y jóvenes siendo abuelos. Martín, que lindo nombre. ¿Cómo te explico? Hoy, tantos años después la sonoridad de tus seis letras se me transforman en lágrimas de puro amor. Porque has sido el primer bebé que amé de corazón, que deseé ver cada día de la semana, que ayudé a bañar, con el que compartí vacaciones, días y noches, mimos y hasta travesuras. El primer bebé de una fila larga de primos a los que mucho más tarde se sumaron mis hijos. ¿Cómo te explico? A la par: recitales, discos, Prodan, Divididos, García, Pappo, Redondos, la Fabi, recitales, bares, pubs. Fiestas electrónicas, amigos en común, viajes, holas y adioses. Siempre conectados por alguna razón: el otro día me acordé de vos cuando veía... Mi niño es zurdo como vos, lo observo agarrar el lápiz y veo tu mano oscurita haciendo la misma operación (¿te acordás que borrabas lo que escribías con la misma palma cuando te regalaron la Borramate?) Sociable, exquisito, soñador, atorrante, sagitariano a full. Que lindo sos. Que hermoso quererte y ser tu tía. Que orgullo. ¿Cómo te explico? Dentro de poco te vas y hoy me avisaste de trámites y esas cosas. Tonteras que a mí me emocionan. Me hacen desear profundamente tu felicidad. Hacerle entender a muchos que el exceso de amor no daña, es un seguro de por vida. Es un pasaporte a lo que se te ocurra y que da más ganancias que el tan codiciado documento de la CEE. Y todo ese cariño claro que puede caber en casi un metro ochenta de un “gordo”, un “zurdo”, un “vanana” como vos, nenito de la tía.
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2.2.08
¿CÓMO TE EXPLICO?
Yo tenía 7 años. Una nena, creía en los Reyes Magos y pasaba a tercero. Y fui tía. Una tarde alguien nos llevó a mí y otro tío de 5! a ver Titanes en el Ring mientras él nacía. Yo, siendo hermanita menor, ni idea de toda esa historia. Un bebé en la familia, una novedad gigante y mis viejos grandes para ser padres y jóvenes siendo abuelos. Martín, que lindo nombre. ¿Cómo te explico? Hoy, tantos años después la sonoridad de tus seis letras se me transforman en lágrimas de puro amor. Porque has sido el primer bebé que amé de corazón, que deseé ver cada día de la semana, que ayudé a bañar, con el que compartí vacaciones, días y noches, mimos y hasta travesuras. El primer bebé de una fila larga de primos a los que mucho más tarde se sumaron mis hijos. ¿Cómo te explico? A la par: recitales, discos, Prodan, Divididos, García, Pappo, Redondos, la Fabi, recitales, bares, pubs. Fiestas electrónicas, amigos en común, viajes, holas y adioses. Siempre conectados por alguna razón: el otro día me acordé de vos cuando veía... Mi niño es zurdo como vos, lo observo agarrar el lápiz y veo tu mano oscurita haciendo la misma operación (¿te acordás que borrabas lo que escribías con la misma palma cuando te regalaron la Borramate?) Sociable, exquisito, soñador, atorrante, sagitariano a full. Que lindo sos. Que hermoso quererte y ser tu tía. Que orgullo. ¿Cómo te explico? Dentro de poco te vas y hoy me avisaste de trámites y esas cosas. Tonteras que a mí me emocionan. Me hacen desear profundamente tu felicidad. Hacerle entender a muchos que el exceso de amor no daña, es un seguro de por vida. Es un pasaporte a lo que se te ocurra y que da más ganancias que el tan codiciado documento de la CEE. Y todo ese cariño claro que puede caber en casi un metro ochenta de un “gordo”, un “zurdo”, un “vanana” como vos, nenito de la tía.
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