Supongamos en que sea en lo que fuere sos free lance. Tenés alumnos, arreglás caños, maquillás novias, hacés comidas, sacás fotos o escribís notas, por ejemplo. Ponés un precio razonable que incluye traslados, materiales, tiempo. Precio razonable. No como si te hubieras recibido en Harvard, algo justo.
Pero resulta que alguien que está haciendo sus "primeras armas" va y cobra el 10 por ciento de un precio "justo". También estamos hablando en un país donde hay gente que gana muuuuuuuuuucho por un lado y por otro, existe la flexibilización laboral, las pasantías, los gremios venidos a menos y un largo etcétera.
¿Pero que hacés ante el justificativo: de alguna manera tiene que hacer experiencia, es lo que pagan (claro, mientras menos, mejor) o es re buen chic@...? También, convengamos, ellos no vieron funcionar al mundo de otra manera y la competencia o el arrojo muchas veces se califican como mejores armas que la experiencia: me tiro con el arnés del puente y sea lo que sea. Ayyy. ¡Qué dilema!