
No teníamos 15 años. Vino mi íntima amiga de entonces y me grita en medio del llanto: el Tito me dejó y me tomé un montón de pastillas. Mierda. La mina, sola. La madre trabajando, el padre ni. Y nosotras con miedo absurdo, te tomaste las pastillas y encima te va a cagar a pedos. ¿Pero si te morís? Ahí se me hace la laguna y la recuerdo a ella mostrando que se mandó unos cuantos calmantes prácticamente inocuos y alguien llevándola a una guardia. Y sí, cuando volvió la madre y entre lágrimas, la debe haber recontrarecagadoapedos. Si lo vieras al Tito ahora, corazón...