Cuando era chica iba mucho al cine. Me llevaba mi tía Elbita. Veíamos las de Disney más que nada y ese ritual se repitió. Luego las vi junto a mis sobrinos y otra vez más con mis hijos.14.3.10
¿VAMOS AL CINE?
Cuando era chica iba mucho al cine. Me llevaba mi tía Elbita. Veíamos las de Disney más que nada y ese ritual se repitió. Luego las vi junto a mis sobrinos y otra vez más con mis hijos.2.9.09
PAQUETE
Mis abuelos paternos vivían en Alta Córdoba, en una casa grande que iba de calle a fondo. Bueno, la casa supongo que era chorizo y en el fondo había algo cultivado, un horno de barro, gallinero y árboles. Luego, eso se dividió en la cantidad de hermanos (siete) y construyeron allí sus casas y quedó un pasillo ancho. Mi mamá vendió su parte y picó champión. Pero, obviamente, íbamos con frecuencia a visitar los tíos, más aún la tía Elbita, que era el punto de reunión: almuerzos, meriendas, tejidos, devanar lana (embole mal) y siestas eternas. 11.4.09
LA TÍA ELBITA
La hermana de mi mamá era la tía Elbita. Supongo que la llamábamos en diminutivo porque era chiquita y en su familia era la más pequeña también. Su mamá, mi nona, murió cuando ella tenía un año y se crió a la sombra de su única hermana mujer que entonces tenía 10 años: mi vieja.Era la tía de los domingos eternos (almuerzo, mateadas y cenas con lo que quedó de lo anterior), la que tejía con agujas super finitas y hacía sueters de esos peludos que luego cepillaba con cardos.
En su casa siempre hubo un olor particular como en todas las casas. Pero la suya tenía olor a sopa de verduras, no sé porqué. Y a mí me encantaba la sopa de verduras. Me quedaba a dormir a menudo allí, tenían un cuarto para sobrinos, nietos o el que sea y recuerdo haberme dormido siestas eternas en un cuarto con tele y cortinas celestes.
La tía no vivía lejos de casa y hacía ese camino bastante seguido para visitarnos, cargada de lanas para devanar (¡qué embole querida tía Elbita!) y tomaban pavas de mates con mis viejos mientras le sacaban el cuero al resto de la parentela.
Le gustaba leer el Corín Tellado, las revistas Labores, los canarios y los perros. Todos teníamos, aún los más jóvenes que ella, esa actitud protectora que se tiene con alguna gente, será porque no pasaba del metro cincuenta o porque perdió un hijo cuando era niño y ese dolor se reflejaba en portarretratos y virgencitas diseminadas por toda su casa.
Siendo pequeños, era un placer parar la oreja entre tanto biscochuelo, punto santa clara y gajos de geranio. Porque en eso de trasplantar gajos era una experta. Les encantaba ir a los viveros con mi vieja y mientras una preguntaba precios de rosales, la otra, en la otra punta, cortaba gajos al azar. Nena, eso no es robar, solamente es perpetuar la vida de una plantita, me mentían. Y llenaba de macetas el frente, el fondo y los muros de jazmines del aire que perfumaban los noviembres.
La tía Elbita se murió un de día de San Valentín. Ella también se llamaba Valentina y cuando le decíamos así se enojaba, no le gustaba. Había nacido el día del Santo de los enamorados y en su mismo onomástico, se fue. Aún le hubieran quedado años por vivir, pero así es la vida de injusta, se tuvo que ir. Pero nadie se va del todo, ¿no?
30.3.09
PARA NO VERTE TANTO
Con mis amigas íbamos donde podíamos o queríamos sin más patrimonio que la plata para el pasaje de colectivo, un sueter, y el walkman siempre a mano.
Rock, nuevas trovas, algo de folklore y pop, nos encantaba hacer colas en los recitales porque ahí conocíamos más gente del palo y nos divertíamos a morir. Bebíamos lo que caía en nuestras manos, y otras cosas que nos daban ataques de risa y nos ponían los ojitos achinados. Escondíamos petacas en las medias y entrábamos a los estadios y cuando salíamos esperábamos a Fito, Lebón, Los Moura, Prodan, a quién sea para curiosear.
PARA NO VERTE SIEMPRE...
Un día Mercedes Sosa tocaría en Cosquín, sola. Había vuelto al país con un repertorio excelente y todos queríamos oírla. El tiempo sobraba y el dinero no, pero partimos igual creo que, de todos modos, hasta Ushuaia nos quedaba cerca.
Apenas llegamos al anfiteatro, las luces se apagaron y una horda de "los sin entradas" corrió y saltó las vallas. Nosotras también, obvio. La última era la más alta y un pibe me tomó de los tiradores del jardinero (los usaba a morir, de jean o a rallitas y con zapatillas tenis) y me levantó por los aires y ya estaba del otro lado. Las otras chicas también. Nos abrazamos felices y a disfrutar. Estos chicos habían venido del Gran Buenos Aires, de Alejandro Korn, recuerdo. El recital desembocó en una visita a la morada de ellos: una plaza donde ellos estaban parando por unos días (nena, en qué andás vos?) y nosotros esperábamos el amanecer para volver. El que me levantó por los aires tenía el pelo largo y dorado, era grandote y estaba curtido por el sol. Cuando te digo grandote es que tenía sus buenos asados encima. ¿Y vos que hacés? Pinto, me dijo. Enseguida me lo imaginé a lo Miró ante un lienzo. No, pintaba casas, paredes, esas cosas. Y cantaba muy dulce y tocaba la guitarra y no paraba de mirarme a los ojos. Adentro de los ojos.
"Ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte" y me miraba. Comenzaba a amanecer y nuestra carroza ya era un zapallo podrido y ya teníamos que regresar. Todo lo que hizo es seguir mirándome dentro de las pupilas y despedirse con un beso en mi mano.
De vuelta, dormimos como osos. Por un tiempo, recibí un par de cartas de él y siempre terminaban: "para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos... en todas las visiones..."
Y cuando me escasea el autoestima, me salta esta historia romántica, platónica y necesaria que pertenece a los 20 años que se encuentran en algún sitio en el corazón. Y como dije al principio, hasta banda musical tiene.
9.2.09
AGUAVIVA
Hay que bracear, hay que patalear... Ahora, además de cumplirlo y descubrir o redescubrir que, realmente, nadar es una de las cosas que más me gusta. Cada vez que voy a clase recuerdo esta canción y a Los Brujos, banda alternativa y emblemática de los 90. Fui a muchos recitales de ellos. Pero hay uno que roza lo absurdo y sorpresivo.
Partíamos con mi querida amiga de conciertos a un lugar excelente para hacerlos: la Estación Mitre. Allí los trenes ya no circulaban más y su vieja confitería se utilizaba para recitales o, en todo caso, se hacían en el andén. Este fue allí. Los Brujos entraban a escena con un estrambótico disfraz de esqueleto, sus movimientos eran convulsivos, extraños. Sus peinados que desconocían de estilistas, eran hermosos. En un instante el disfraz primero iba a parar quién sabe dónde y el público se convertía en una marea desesperada.
Allí estábamos antes del comienzo con mi amiga y se nos acercaron dos jóvenes en busca de amistad. Uno era extranjero, where are u from? do you like rock and roll? have you ever been here? etc. Los tipos chochos con la experiencia. En un momento mi amiga me mira y con muecas exageradas pero sin emitir palabra me "dice" algo. No le entiendo. Soy pésima para descifrar mensajes mudos. Se acerca y me lo dice al oído: el de barba (no el foráneo) tiene un moco pegado en el bigote. Ay, para que me lo dijo. No sabíamos si adevertirle o no, pero todo el tiempo éramos nosotras las que nos pasábamos la mano bajo nuestra nariz y nada... El tipo hablaba y no podíamos dejar de mirarlo ahí. Empezó el concierto, y con suerte en el revuelo y los saltos y la emoción perderíamos los pretendientes. Pero mi acompañante, al instante, salta como imán para el fondo: el yanqui le había tocado el culo. Fuck off. Los Brujos hacían mosh en ese momento.
8.1.09
SNIFFFFF
Tarde tormentosa, caen unas gotas anticipadas y mi nariz que ha olido el vapor que se levanta del viejo asfalto de la cuadra de casa. Las gotas adquieren unas dimensiones inesperadas y se estrellan en una perfecta esfera. Nos sentamos en el umbral, la lluvia golpetea los coches, pasan apuradas las amas de casa desprevenidas en medio de las compras. 10.9.08
JUGAR A SER YO

16.4.08
LA ABSURDA TERNURA
A diario se me presentan pruebas, pruebas que me advierten sobre un pasado que no fue mejor. Ni tecnológica ni artísticamente mejores. Pero me provocan, en el fondo, ternurita. Les juro, que aunque tenía apenas unos añitos, las pre adolescentes sentíamos una especie de inquietud al escuchar este hombre recitar "hoy tengo todo el tiempo del mundo". La distancia que me separa de entonces, y vérmelas de frente con el clip ahora, me tienta (de risa, entendamos). Ese traje azul, esa suspensión sobreimpresa de Manolo Otero flotando sobre el ballet. Los gorritos de las coristas, la coreografía y el PPP de ella, con terribles anteojos antiparra, son todo un canto bizarro a los años '70. El destino nos demande, por guardar en algún sitio de la memoria, semejantes melodías, tales historias y nos salve de andarlas divulgando...
4.4.08
MIS PUENTES
8.3.08
FILOMENA, UN DISPARADOR
No sé si fue Fermina (El amor en los tiempos del cólera) o simplemente una señal que se cruzó en mi cabeza. Pero el nombre Filomena se me ha instalado en estos días. Mi abuela, la mamá de mi mamá, que de segundo nombre llevó Virginia, como mi segundo, el de mi madre y el de mi hija, se llamó Filomena. No la conocí. No supe de sus comidas ni sus mimos. Murió mucho antes de que yo naciera. Mucho antes de que mi madre tuviera la más remota idea de que algún día me tendría. Y solamente he visto una foto en la que parece una mujer tan avejentada y en la que no superaba los 40. Al poco tiempo de que le tomaron esa foto, tengo entendido que murió. Parió 7 veces y enfermó. Sus hijos quedaron solos con un tano laburante por padre, entonces un hermano cuidaba del otro. Mi madre fue algo de madre para ellos también, era la mayor entre las mujeres: 10 años y había una que tenía solamente un año. Se angustiaba mucho cuando me contaba cosas de la abuela pero esa parte de la historia estaba plagada de manjares criollos, tertulias con cantos y animales domésticos. Me gustaba la idea. Filomena es solo un nombre de una abuela que no llegó a ejercer y de una foto: tez clara, cabello oscuro, collarcito de cuentas blancas. No sé nada más, es una pena.
4.9.07
SEMILLERO

Pero me imaginé todo un discurso de una ex actual deudora alumnita. Y se los ofrezco:
Querida escuelita (dependiendo del tipo de acto, nombraría enseguida a las autoridades) acudí a tus aulas más hambrienta de amores y rock que de saber. Soy sincera, eso fui a buscar y eso encontré. Porque el flautista de Hamelin llevó a ese sitio los que padecían idéntica necesidad. Como las aulas eran tan pequeñitas, me escapaba a menudo a tomar cafés, a preparar trabajos prácticos o a ver los chicos que pasaban desde debajo de los frondosos árboles que coronaban tu patio de trasero. Fue gracias a esa gente que hoy conservo grandes amigos, espíritus libres en busca de discusiones eternas, con gotitas de patchouli tras las orejas perforadas por triplicado, morrales arrastrados y walkman inherentes. Las fiestas temáticas tuvieron su protagonismo, fuera de tu ámbito académico, por cierto, y llevaron por título “del licor casero”, de los “anteojos”, “sombreros”, etcétera. Si no había un día, lo inventábamos, y si era necesario, lo decretábamos, la historia estaba en festejar. Tus baños fueron testigo de nuestros primeros humos blancos. Que inconscientes, pero servía para las clases de informática donde no vimos una computadora ni en foto, eso sí: fueron una catarata de carcajadas incontrolables. Pero igual festejo. Algo aprendí, algo sentí, algo oí. Algo encontré. Algo me falta también: haber llegado a tiempo al festejo, terminado el trabajo final y acudido a dar en grupo El Arte Renacentista. Ese día en un mismo sitio, actuaban Fito y Baglietto. Evidentemente las responsabilidades me vinieron después, años más tarde, como dije al principio. Salud.
20.8.07
DIA DEL CANTANTE DE ROCK

16.8.07
EL DÍA QUE CASI TUVE UNA TAPA
Todos teníamos 14 años menos, vos, yo y ella, que hoy cumple 49 y en 1993 vino a visitarnos. A los tantos fans, curiosos y detractores y a mí, particularmente, que moría por verla aunque asistí en el rol de periodista. Primero tuve que sortear un obstáculo: o me tocaba Michael Jackson o Ella, por suerte la moneda cayó cara a mí y así viajé los 800 kilómetros con la chica de Detroit cantándome en los walkman blancos. Me había grabado en un casete de 90 minutos con las canciones que más me gustaban y el desgraciado se retobaba cuando la pila se iba debilitando. Y compraba otras, y lo pasaba a FM Rock & Pop porque entonces nos parecía ohhh y nos sigue pareciendo, aunque ahora algunos programas se escuchan acá. Con ilusiones y todo, el día del recital se vino el cielo abajo. El cielo nuestro y el de los grupos católicos que protestaron por la actuación de la diva. A ella no se le movió un pelo, primero porque entonces tenía un look muy corto y segundo, porque si no se le movió un pelo con las fotos estupendas de Sex o con besar un Cristo negro en un video, no la afectaría un puñado de enervados prejuiciosos denunciantes. Aunque la espera se hizo larga, partí a River emocionada y sola. Como los cordobeses tenemos un imán de miel, atraje unos cuantos osos coetáneos en el peregrinaje por el campo con los que compartí el Girlie Show. Madonna montada en una bola de espejos con una peluca afro. Madonna y sus bailarinas. Express yourself. Secretamente, yo guardaba la esperanza de encontrarla en las inmediaciones del Hotel Hyett, lugar que no pisé. Pero yo quería encontrarla y entrevistarla cara a cara. Igual tenía mucho para contar. Con la emoción repercutiendo en el pecho, me fui a la corresponsalía a cronicar. Grande fue la sorpresa que el día de la publicación no “fuimos” tapa. Había muerto Fellini y la noticia me ganó de mano y la primera plana. Un amargo segundo lugar ocupó mi relato apasionado. Madonna brilló y yo ocupé un lastimero lugar. Que loser.
25.5.07
EMPANADAS CON VINO EN JARRA
20.5.07
¿Y EL POTRO?

23.4.07
MELODY Y LOS BEE GEES
11.4.07
THE FUTURE

3.4.07
MANTECA AL TECHO

20.3.07
COSAS
Petti (se escribe así, las dos t adelante, porque así está en su libro) había editado Sumo, la jungla del poder, esto fue hace mucho tiempo. Y fui a verlo a un hotel para hacerle la nota, un hotel de tres estrellas como máximo donde él estaba solo, no teñido y menos con zapatos y saco llamativos. Hablamos bastante sobre su pasado rocker, su llegada a la banda de Prodan y sus delirios. Me firmó un libro "con amor" y alguno que otro chiste. Hoy el libro no se consigue.
Otra vez tuvimos la oportunidad de entrevistarlo a Robi Draco Rosa, ex Menudo, productor y autor de letras de Ricky Martin y actual solista. El tipo era muy excéntrico, había habitado con unos aborígenes de no se donde y tenía el pelo larguísimo teñido con henna y hablaba super pausado. Era en la época en que se iniciaba como solista. Contaba que escuchaba bandas que nunca te hubieras imaginada con su pasado musical a la vista. También fue amable y sensible. Pero en ese momento le duraba la influencia aborigen y sus sustancias también.
A Shakira la conocí cuando una amiga me invitó para participar en la producción de un programa de juegos para la MTV. No sé en que basaron el casting para tal delirio (una especie de Telematch cocoliche, muy editado onda futurista) porque los personajes iban desde Shakira al Mosca de 2 minutos. En ambos extremos figuraban la solicitud de un peluquero personal y la infaltable cerveza de litro. La colombiana tenía entonces el pelo oscuro hasta la cintura y unas caderas un poco más anchas que ahora. Se manejaba con una simpatía abrumadora siempre al lado de papá, mamá y su hermano que también era el manager. Ya tenía bien en claro ciertos caprichitos de estrella pero nosotros no, porque recién comenzaba a vender discos por estos lados. Mi tarea consistía (una vez instalados los juegos que llevó un para de semanas agotadoras) buscar, llevar, traer y acompañar a un grupo de artistas. Reírme de sus chistes, conseguirles algo que podían pedir y explicarles los absurdos juegos. Mirala ahora vos a la pies descalzos. Un compañero que hace poco estuvo en Jordania! me comentó que allá mueren por ella.
Esta brevedad podría llamarse también "la tangente del camino a la fama".
6.3.07
RESIGNACIÓN
rimer día! Vamos que son más divertidas la vacaciones, pero estamos en el baile, ¡así que bailemos! De paso, tanto fue el empeño puesto en pasarla bien durante estos tres meses, que se le olvidó por donde se comienza a escribir. Y empezó la carpeta de atrás para adelante. Ya está. Ya pasará.