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9.10.10

ADRIANA MARÍA, MI PRIMA Y AMIGA


Éramos muy chicas y muy primas por opción porque yo soy prima prima del papá. O sea su tía segunda pero más chica, pero nos pusimos primas y somos primas.Al hermano le decíamos Viero, por Javier, con el Viero veíamos La dimensión desconocida y armábamos con Rasti o leíamos comics de Superman.
Sin embargo con ella,la Adri, pelábamos la futura yegua de adentro y actuábamos, bailábamos e imitábamos a cuanta modelo, cantante o actriz que nos pareciera una usina de sensaciones que iban despertando.
Viajábamos de su casa a la mía y viceversa con las botas acordonadas no acordes para la edad en una bolsa o los hotpants con cinto con flecos encanutados. Llegábamos, nos vestíamos, poníamos el long play de Música en Libertad (ya hablé de esto acá) y cantábamos moviendo las melenas.
Pero había una canción que, en conjunto o a solas, nos hacía llorar. Premonitorio sería. Porque se trataba de "ser rebelde" y nos daba una angustia que era imposible de definir. Ya pasamos "esa" rebeldía y estamos, digamos, en otra. Cuando nuestras hijas se juntan, desandan aventuras andadas por sus madres.
Hoy necesitaba compartir con ella (y el que lea y quiera oír) esa canción del año del moño que cantábamos con algún palo por micrófono. Una vez ella, la otra me tocaba a mí. Fuimos así de ingenuas, bravas después y ahora... Ahora nos guardamos un cacho de esa rebeldía y obvio, también tratamos de pelarla.

6.6.09

MI MUERTO EN EL PLACARD

Bah, en realidad, debería deír "mis muertos" pero hoy, te cuento sobre uno de ellos. Uno que de pronto también podemos decir que caducó porque perteneció a la era paleozoica, es decir, a mi infancia.
Cuando éramos chicos (pero muy chicos) mis primos y yo nos matábamos con "Música en Libertad", un programa de tv donde se bailaban los éxitos del momento, con coreografías que rodaban lo ridículo y si algún bailarín le pegaba a una nota, le hacían grabar un disco y lo lanzaban al estrellato (o lo estrellaban). En casa el combinado (mueble tocadiscos para poner los vinilos) estaba en el comedor y coleccionaba esos long play.

Bailábamos, organizábamos concursos y nos vestíamos - disfrazábamos como tales. Y como no era cuestión de recorrer las calles que separaban una casa de otra con las botas y los hot pants, las llevabámos en una bolsita y, llegado el momento, pelábamos la pilcha y nos cambiábamos hasta de nombre. No superábamos los 7 u 8 años y éramos solamente tres, pero teníamos coreos y la ingenuidad, al menos en mi caso, llegaba a un nivel tan fatal, que pensaba que desde el tele Almiral (blanco y negro, obvio) ellos podían verme bailar en espejo. ¡Santa ingenuidad, Batman! Los personajes no trascendieron del todo y si lo hicieron no fue para bien tampoco. Sabemos el destino de aquel Leonardo Simmons, ¿quién sabe algo de Maisabé (¡vaya, tiene web!), la conductora? y de los demás la única que fue más allá es Silvana Di Lorenzo y Raúl Padovani que era mi favorito (bah, tuvo sus 10 minutos de fama a la salida de algún canal y en alguna película para canal Volver)

Los discos que editaban eran una suma de cursilerías que a veces zafaban con algo como Mañana Campestre de Arco Iris, del resto poco recuerdo. Eso sí me invade una ternura inexplicable cuando las imágenes de mis primos Adri y Javier entraban al comedor mientras yo los esperaba con el corazón saliéndome por la boca para ser otros, ¡ser de los que salían en la tele!

31.12.08

QUICHICIENTOS

DÚO DINÁMICO
YO APORTÉ DOS, MI PRIMA CINCO

AMBAS
No hay nada como despedir el año rodeada de niños que entran y salen de la Pelopincho, te salpican, piden coca y galletitas. Tampoco no hay nada mejor que compartir una tarde con tu prima, sí TU PRIMA, la elegida, y charlar de todísimas las cosas, salteaditas y enredadas mientras resolvés conflictos, tomás la fiebre, le atinás por ahí a un mate tibio y mandás mensajes por el telefonito. Estoy de cama pero feliz. Que linda forma de terminar el año. Los quiero y me gustaría tenerlos más cerca. Mi prima, mi amiga, mi compañera de aventuras, nuestras madres, nuestras vidas.
Brindo por eso y por los vínculos afectivos de sangre y los elegidos.
Buen año a todos mis elegidos. Por este espacio pasan muchos.