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26.8.10

MADRE

Mi madre me decía:
  • A esta sábana hay que jubilarla
  • Juntate con gente mejor que vos (o yo era de lo peorcito o realmente andaba en malas yuntas)
  • La de la vuelta está de nuevo "gruesa"
  • Te digo esto para cuando yo ya no esté
  • ¿Y si nos tomamos un porroncito?
  • Esto no es un restaurante, acá se come a la una (y no había microondas, che)
  • Anoche llegaste después de las cinco (y yo la creía dormida)
  • Ahhh que divina, se ha compuesto (cuando un bebé crecía! ¡qué cruel!)
  • Bueno, vení, acostate conmigo y contame
  • Doctor: ¿se va a curar del asma?
  • ¿No viste donde está el monedero?
  • Chicas, no se separen (cuando salíamos con mi prima... imaginate)
  • Ese chico es bueno, te quiere (o sea ¿era bueno porque era bueno o porque me quería?)
  • Seguí junto a tus hermanos. Ustedes siempre se van a querer. Fue lo último que me dijo.
Se sumó uno de mis hermanos... (está en la foto, con ella)
*-VENI TEMPRANO
*-NO TE HAGAS EL MARIPOSA, TE VOY A BAJAR DE UN HONDAZO
*-ESTUDIA!!!!!!!!!!!!!!!!
*- TENE CUIDADO!!!!!!!!!!!
*- CUIDA A TU HERMANA,ANDA A BUSCAR A TU HERMANA.+-
*-NO TOMES,NO FUMES, NO TE HAGAS EL BOLUDO
*-ESTUDIA,ESTUDIA,ESTUDIA,
ESTUDIA

CARLITOS,HIJO DEL MEDIO

6.5.10

LA VACUNA LUNA LUNA LÚ

Me cuesta tanto llevar a vacunar a los niños. Es porque yo fui una cobarde de aquellas con las vacunas, el dentista y todo lo que implicara invasión corporal que pinchara. Azul es sumamente exagerada porque a la dosis de la jeringa le suma sobreactuación con unos sollozos extremos. Una vez tuve que firmar en una clínica que me comprometía a darle los antibióticos por boca porque no se dejó canalizar y otra vez una enfermera no la podía vacunar, ella decía: esperá que voy al baño y vomito, buahhhhhh. Iba y volvía. Y cuando la pinchó no sintió nadita.
Hoy fuimos con ambos para la famosa H1N1. ¿Va a doler? No, la aguja es finiiiiiiiita. Todo normal hasta que entramos al vacunatorio y Oso entró en pánico. Mami mami mami. Azul peló brazo, yo le apreté la cabeza en mi pecho y listo. Le dijo a él: nada de nada. Cuando le tocó, tampoco dolió. Luego volvíamos en el auto y  desempolvé mi vieja experiencia en el asunto:
Mamá tenía como 6 años y la nonita que era joven entonces,  la llevó a vacunar. Rossanita era chiquita pero coqueta, llevaba una carterita de cuero blanca de esas que se cierran a presión así: click. Le pidió a su mamá que le diera el carnet vacunatorio para llevarlo. Y ahí fueron las dos en colectivo. Cuando bajaron, la pequeña dijo: dejé la carterita en el ómnibus, ahora no me van a poner la vacuna. Pero la coartada me salió tan pero tan mal porque me tuvieron que poner todas de nuevo para tener completa la certificación para ingresar al primario.
Papi, al volante, me miró de reojo y me dijo: ¿qué hizo tu vieja? Nada, me compró un helado, dije. La verdad es que no me acuerdo que hizo. Pero si no me compró un helado, le pega en el palo. 
A los chicos les encanta que le cuenten anécdotas de los padres en las que puedan identificarse u opinar que hubieran hecho ellos en ese lugar. Mi marido sentenció: yo te las hubiera hecho poner todas en un día y en el mismo brazo por caprichosa. Y me vengué: ¿y vos que te hiciste caca en segundo grado y nadie quería ir al lado tuyo en el transporte?
Los chicos se despatarraban de la risa. Pero papá se defendió "lo mío fue involuntario, lo tuyo a propósito".
Al niño le encantan las historias escatológicas pero ella preguntó: ¿y era linda la carterita?...

4.5.10

BAD ROMANCE oh oh oh....


Más de una vez descubrí a mi mamá cocinando y cantando: "Anoche te esperé bajo la lluvia dos horas... mil horas"... zarazazazaza... 
O tendiendo la ropa mientras trataba de entonar "Estoy verde...no me dejan salir", veíamos Badía y Cía. y me llevó, justamente, a ver una especie de concierto de clips en pantalla gigante auspiciado por Topeka (ideas para ponerse) Imaginate. También en un recital de Porsuigieco en Córdoba, la primera en entrar fue ella con mi tía ¿Porcuá? Porque un día fue prohibido, al otro día, Charly dijo: para mayor seguridad, se permitirá que los padres vengan acompañados por sus hijos. Y ahí fuimos. Le gustaba la banda de sonido de The Wall, aclaro, mi vieja era bien grande. ¿Mother do you think they`ll drop the bomb?
Ahora, esta mamá que soy, le hace a Lady Gaga (Gaga por Radio Gaga de Queen, me dice mi hija) Y cuando ella no está mientras cocino me oyen las perras aullar: Oh-oh-oh-oh-oooh! Oh-oh-oooh-oh-oh! Caught in a bad romance. Y está buena. Un pop que pone pilas. 
Eso quiere decir que pertenecemos a una familia cuyo mandato generacional en cuestión fenemina viene por heredar el nombre Virginia y, como segundo término, poseer algún que otro gusto musical en común. 
Madonna quedó en el medio. Compartido con mi vieja y en algunos momentos con la pequeña Gaga de 10 años.

17.10.09

MAMI


Yo fui fan de Baglietto. Ahora admiro a Juan, porque pudo admitir que es un buen intérprete y cantó lo mejor de los otros. Buenos músicos, excelentes letras. Tiene, ahora, una empresa de luces y puestas en escena y sigue y le da. Le hice una entrevista cuando salió su disco Mami y me dijo que esas cuatro letras representaban una especie de S.O.S, aún siendo adultos:
Mami, te trajeron de una isla, te educaron bajo el sol, luego el mundo se complica y ya nadie te lo explica, por eso es que algunas noches yo te escucho murmurar, por eso es que algunas noches yo te escucho que rezás diciendo Mami... (Adrián Abonizio)
Yo no fui una Susanita. Viajaba, salía, tenía amigos, rockanroleaba. Pero cuando me agarró la "mamitud" descubrí todo lo que había por aprender, no? Y no solo de lactancia, varicela, pediatras, y jardines maternales. Cuando fui mamá ya no tenía la mía. Oía consejos, prueba y error. Entraba a foros por internet e hice amigas de latinoamérica con las que luego vimos como esos niños pasaban a tener hermanos, debatíamos nombres, nos reíamos y llorábamos de eso en común que sienten las mamás con niños cursando la misma edad. Luego otro foro, encuentros reales, regalos, recetas, estímulos, ánimos para seguir en momentos difíciles y secretos... hasta que nació el blog hace tres años y medio. El título, lo he dicho, tiene que ver con la "nana" nuestra, esa del ya pasará... si no pasa hoy, pasará mañana. También con las palabras de Scarlet O´Hara al finalizar Lo que el viento se llevó: "mañana será otro día".
La cadena siguió... encontré otras mamás en similares circunstancias: profesionales con deseos de crecer de que la vida no pase solo por la maternidad pero sumergidas en una experiencia intransferible y nos leímos (nos leemos) y nos seguimos. Además comentamos discos, libros, nos reímos de guarradas y apoyamos.
Muchos criticaron el hecho de que es pura exposición. Muchas veces trastabillé. Pero hubo algo que siempre tuve presente: la vida es pura exposición y a mí me encanta escribir sobre ellos y sobre lo que siento con y por ellos. Es parte de la vida, esa parte que se te ocurre contar. Esa que querés y que a mí, por lo menos, me hace feliz. El cartel que porto en la foto que me sacó anoche mi hija mientras cenábamos, es uno de los tantos con los que pueden etiquetarme. Mi hija que no sabía leer cuando comencé el blog y ahora lo lee y le encanta.
Aclaración: todas mis intenciones han sido transparentes en los relatos. Muy rara vez se me acercó alguien que intentara ofenderme y cuando ocurrió, tuve una barra de felinos defendiéndome. Otra: no solo lo leen mamás, tengo unos adorables lectores que han dejado sus impresiones y algunos que lo hacen si dejar huella.
Me encanta escribir. Mis hijos encienden mi inspiración. Soy mamá y aunque no estaba en mis planes tampoco está proyectado que tal vez vaya a subir el Champaquí. Pero quién sabe...

26.9.09

¿SABÉS?



  • Las palomitas de la virgen, esas que ves ahí, siempre van en yunta (sí, de a dos, la parejita)li>

  • En el balcón de mi amiga Andrea han vuelto a anidar y ella riega de lejos y les hace silencio para que empollen en paz.

  • Hay animales fieles, sí. Que mantienen su par hasta el fin de los días como los pingüinos o los gansos. El macho, por ejemplo, hasta cuida el nido que son unos pozos que hacen para poner los huevos hasta que nazcan los pichones.

  • También es interesante mandar mensajes, pero no mails. Cuando remontamos un barrilete, le mandas un papelito por el hilo que sube hasta bien arriba. Lo que le escribas es secreto.

  • Si te entra algo en el ojo, lo refregás suavecito y le pedís a Santa Lucía que lo tire lejos al río y listo.

  • Si se te sale una pestaña la pegás al pulgar y unís el tuyo con el del amigo/a que tengas más cerca, piden tres deseos, separan los dedos, el que se queda con la pestaña será a quién se le cumplan sus pedidos, pero debe guardar el pelito en el pecho.

  • El hueso de la pechuga de pollo se tira entre dos desde el extremo inferior, el que se queda con la parte más grande, es el más querido porque el otro le dio el corazón.

  • Poncio Pilato la cola te ato si me hacen pasar al frente no te desato. Y lo tenía a Poncio después de castigo... en el congelador!

  • Si te ponés bizco podés quedar así si te da el aire.

  • Para el hipo nada mejor que tres grandes tragos de agua sin respirar (mi hijo dice que mejor coca)

  • ¿Qué dedo te pinchaste? Depende: gusto, disgusto, amor (quién me ayuda a completar?)

  • Nada más romántico como deshojar una margarita: me quiere mucho, poquito o nada. O soplar un panadero.

  • Llueve con sol. Para que paguen los tramposos.

  • Te tocó una hoja de laurel en el plato, no te vas a casar nunca. Tampoco tengas hortensias en el jardín. Ya sé que te gustan, pero... soltería segura...

  • Si no hay novio, a castigar a San Antonio (en el rincón más oscuro el santo cabeza abajo)

¿Cuántas cosas nos han dicho y cuántas seguimos diciendo? ¿De cuáles nos acordamos? ¿Con cuáles hicimos la prueba? Él, por ejemplo, se hartó de tirar gatos al aire para ver si caían parados mientras tanto... yo deshojaba margaritas...

2.9.09

PAQUETE

Mis abuelos paternos vivían en Alta Córdoba, en una casa grande que iba de calle a fondo. Bueno, la casa supongo que era chorizo y en el fondo había algo cultivado, un horno de barro, gallinero y árboles. Luego, eso se dividió en la cantidad de hermanos (siete) y construyeron allí sus casas y quedó un pasillo ancho. Mi mamá vendió su parte y picó champión. Pero, obviamente, íbamos con frecuencia a visitar los tíos, más aún la tía Elbita, que era el punto de reunión: almuerzos, meriendas, tejidos, devanar lana (embole mal) y siestas eternas.
Un tío que vivía casi al fondo, tenía un perro muy malo que se llamaba Paquete. Si estaba afuera el Paquete todo el mundo estaba adentro. Pero más al fondo aún había unos árboles para trepar y jugar a la nave espacial. Nos encantaba subir con mi prima Patri, mejor dicho, ella trepaba como un gato luego de que a mí me hiciera pié con las manos entrelazadas, me empujara del culo y yo me llenara de rasguños con la corteza gruesa de nuestra Endeavor.
Un día, íbamos muy felices al árbol del fondo, portando la guitarra criolla, mi prima cantaba deliciosamente La Avenida de Los Tilos de Luciana y algunos temas de Pastoral. Y no nos dimos cuenta de que el infeliz del Paquete estaba suelto. Ella puso a salvo su guitarra y su humanidad sobre una tapia en un santiamén. Yo puse el grito en el cielo y el cuadrúpedo sus dientes en mi muñeca izquierda. Hincó pero la piel curtida por los soles siesteros no derramó una gota de sangre. Dolió y mucho y salieron tíos vecinos y el animal pasó pal fondo de su patio de un escobazo. Era petiso, peludo y tricolor. No era como el Pipo, el perro de mi prima, que era buenazo y tenía el maxilar inferior que pedía a gritos una ortodoncia. Seguro que si hablaba te escupía toda.
Terminamos en el árbol cantando nuestras canciones, por supuesto. Mi cara ardía surcada por las lágrimas sobre el rostro empolvado de tierra y al que luego del baño mi mamá le pasaría Nivea al igual que a las rodillas (para que cuando seas grande las tengas lisitas...)

28.6.09

VOTÁ QUE ME GUSTA

Cuando era chica antes del nefasto quiebre democrático iba con mi mamá a votar. Da la casualidad, o la cercanía de la primera letra de los apellidos R ella, V yo, que voto en el mismo cole.
Cuando la acompañaba, podía pispear en esa enorme escuela de monjas de Alta Córdoba una vitrina de aves embalsamadas. ¡Mamita querida! que feos los ojitos del águila muertita para siempre vidriosos y amenazantes. Otros tenías las alas desplegadas. Otros habían quedado bien patitiezos.
Mi mamá salía re linda en la foto de la libreta cívica, siempre la misma, no como yo que voy por el cuadriplicado con foto color post parto, cara agotada e hinchada. Seguro que a ella le hicieron la foto en un estudio como antes se estilaba. A mí me dijeron: mirá acá pim pum pam, ya está. Rock Horror Show.
Hoy, 28 de junio, de postre, fui a votar. Un solcito de invierno acariciaba las urnas, había cola pero no importaba, todo okey, todas sabíamos para que estábamos ahí.
Gracias a que la desgracia de la interrupción maldita pasó, entré una vez más al cuarto oscuro. Quién sabe dónde estarán los bichos embalsamados porque no los veo hace ya tiempo, ni siquiera la vitrina. Pero recorro la misma escalinata, el patio soleado, la amabilidad de la presidenta de mi mesa. Paso y saludo a mi amiga Roxana que cumple similiar función en otra y le doy algo rico y un abrazo. La gripe A me lo perdone.

Amontonaré adrenalina hasta que se comienzan a abrir las urnas. La merecida horizontalidad será mi aliada.

14.2.09

UNA DE AMOR

Sí, una historia de amor con final feliz o una de desamor para llorar sería lo más adecuado para hoy.
Mejor les cuento lo que me sale que seguramente no la comprará Suar para su novela ni la interpretará Celeste Cid.
Esta historia necesita un cuerpo bien tano, caderas anchas, ojos oscuros, pechos generosos. Como en los 50, sin ahorro de carne pero con buena cintura.
El amor rondaba una esquina de Alta Córdoba. Desde pequeños, él llevaba su yegua a beber de la canilla pública. La yegua arrastraba un carro de sodero todos los días y él arrastraba el animal para echarle una mirada a ella, a la tana morocha de raíces criollas también.
La adolescencia los encontró dando vueltas a la plaza Rivadavia a lo zonzo, nomás. Eso diríamos hoy entre tanto flogger y emo dando vueltas en la misma plaza, a lo zonzo también.
Vestidos estampados ajustados en la cintura, tacones anchos y apenas altos, maquillaje suave y obvio, la croquiñón, rulos o permanente. Primas (nunca sola, nena, sola no) risas y chismes.
Y él, faso en mano, "cantor de calesita", tangos y milongas a rabiar: Gira, gira... la calesita... Como para caerse muerta allí mismo de la emoción y la calentura. Imposible no reparar en esos ojos casi verdes, en ese pasado moro siciliano, en ese porte, en el pibe que llevaba, cuando era pequeño, la yegua a empacharse de agua a la esquina.
Pasadita va, pasadita viene, llegaron las primeras visitas. Hermanos siempre en el medio impedían arranques pasionales. Autocontrol, yo puedo, yo puedo ommmmmmm.
Había que tener la casita, el trabajo, luego la familia. El amor ya estaba. El amor y la banda de sonido con un valsecito criollo tocado en el piano por las primas.
Hubo compromiso, hubo casamiento y vinieron los hijos. Dos varoncitos y listo. Estamos bien así. Como Dios manda.
Pero en la atmósfera había alguien que no había bajado y causado el desbarajuste cuando los tórtolos pasaron los 40. Ese alguien era yo. ¿Quién iba a contar algo de su historia de amor sino? Mimada, amada y malcriada. Escribiente, apasionada y complicada. Los genes hicieron lo suyo en la descendencia femenina. Pero me creo esta historia de amor. Siempre se las creí, aún cuando ya viejos, tomaban mates bajo la parra y se cagaban de risa. Cuando mi vieja le hacía de acompañante en el taxi o él la miraba y le brillaban los ojos al entregarle el paquete de mazas de la Dalmacia los domingos. O cuando vinieron los nietos y nuestra esquina se llenó de orgullo como pasa en todas las esquinas donde habitan los "nonos" de este barrio.
La Ñata y el Pibe tienen su angelito culón en el extremo del portarretratos apuntándole al amor que se tuvieron. Y me tienen aquí, escribiéndoles hoy, luego de una noche mientras velaba el sueño agitado de mi pequeña.
Nos tienen a nosotros para recordarlos también, sus hijos, los nietos que conocieron y el espejo. Porque el reflejo no miente, los tres heredamos algo de esa mixtura tan criolla como tana y andamos por allí, repartiéndola.

1.7.08

PACHAMAMA

Sí, un poco de honor a la madre tierra para que se vayan los males no vendría mal...
Mi casa tenía parra de uva chinche, bajo esa parra, bajo ese cielo, me he pasado, de niña, noches enteras tratando de respirar con los abrazos apoyados en el respaldo de esas sillas de madera, ahora tan preciadas en los bares de San Telmo o Alta Córdoba.
Corridas al médico, aire, fisioterapia, vacunas. Y los desencadenantes de ese asma que tanto costó asumir no han sido alergias específicas sino virus, bacterias, todas las colonias que puedan afectar las vías respiratorias.
Mi hija padece lo mismo. Creanmé, pero cuando me dieron el diagnóstico con análisis de inmunoglobulina en mano, me largué a llorar. Se me vinieron como cataratas saladas las madrugadas, los hospitales, los brujos y los alergistas. Mi mamá al lado, acariciándome la espalda, mi hermano haciéndome kinesio, mi viejo calentando el motor del Doge en los inviernos y las recomendaciones al por mayor. Esta vez yo estoy del otro lado y ella me suplica aire con los ojos, las manos, el cuerpo.
Pero a esta historia la encaramos con valentía: hay que ponerle el pecho y mostrarle los dientes. Se trata de evitar, prevenir, anticiparse. Y en épocas de bichos de todos los colores nos atrincheramos, consultamos y hacemos lo que hay que hacer.
En eso estamos ahora.
Sin embargo, con el niño es distinto. Con él, los bichos primero se enfrentan y a los dos días se hacen amigos. Tiene esa morfología. Pero como es aguerrido, eso lo fortalece y nos ayuda con funciones gratis de clown y malabarismo. Bah, se tira del espaldar de la cama y se hace el payaso todo el tiempo. Padre proporciona y protege: alimento y cariño, contención y amor.
Así estamos, por eso la ausencia. Y porque quería también, hacerle un peeling al blog que acompañara este proceso.

17.3.08

MELANCO...

Desde ayer que me aterrizó la melancolía. ¿Cómo explicarte lo inexplicable? Esa sensación onda, así como cuando te sumergés en el agua y aguantás y empieza a faltarte el aire. Y para mí el aire es tan importante. Hoy me persiguió la sensación otra vez, mimetizada con el silencio esta vez, ensimismada, tratando de oír lo que me decían, de descifrar esa tristeza. Hasta que conduje y no sé que me pasa en el instante en que acciono el contacto y me conecto yo también. Se me vino de repente la fecha de hoy: 17 de marzo, me dije. Hubiera cumplido años mi mamá. Era eso. Se me humedeció la mirada y el espejo retrovisor me devolvió unos ojos húmedos y sombríos. Recordé su voz, sus manos (mis uñas son fotos de las suyas), su olor, su cadencia. De la tristeza a la bronca, de la bronca a la resignación. Y al deseo insatisfecho de los encuentros perdidos, la huellas que se van desvaneciendo, y la ausencia de los queridos que empezamos a recordar a fuerza de traerlos al presente así, de repente. En ese sitio, donde todos somos iguales, donde hoy el rol me ocupa a mí, extrañé a mi mamá y deseé contarle cosas y mostrarle fotos. Comer sus comidas, mirar sus novelas, escuchar sus historias, sus retos y exigencias. Pero es imposible. A otra cosa, mariposa.