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28.7.08

CARIÑAR EL ALMA


Mi hijo dice "cariñar" cuando se refiere a las caricias y la verdad es que a mí me encanta. El sábado amaneció templado, sin viento, ideal. Improvisamos compras, colchonetas y vajillas y nos subimos al auto. Si desde la ciudad de Córdoba se pueden ver las montañas, imaginate, cuánto podés tardar en alcanzarlas: 20 o 25 minutos. Y partimos a "cariñarnos" los ánimos.

El asador estrenó por segunda vez (claro que se puede estrenar por segunda vez!) su "ciencia", armamos la semi tienda para tirarnos a leer, semi tienda criticada y ubicada en el sector "para qué gastamos en ésto" y que por fin refutamos tal pre concepto. El niño metió los pies en el barro, hecho que incluyó buzo, medias y zapatillas. Comimos riquísimo y picoteamos budín de naranja hecho a las apuradas (de verdad, saben muy ricos, asi nomás, ponele esto, esto y eso al horno y sacarlo un minuto antes de salir).

Le convidamos carne a unos perros vagabundos y les dijimos que no, que al auto no, que hasta allí llegó la hospitalidad. Partimos a merendar por otros lados previa compra de buzo y medias (deme los más baratos, por favor) para que el pequeño no se congelara. Caminamos y caminamos y cuando estaba fresco, el café y el chocolate caliente terminaron este especie de "parche" a la cotidianeidad. Eso suma, les aseguro, pero hay que seguir trabajando en este tránsito emprendido en el último "parate".

11.11.07

TODO POR ALGO MÁS QUE $ 2

Marido ex heavy, músico, dúctil y ávido de tocar en vivo. Esas características invitan al coraje de presenciar espectáculos con los escenarios más disímiles. Desde una noche de viernes esplendorosa viendo y oyendo a Milton Nascimento con coronación de festejos de amigos en un sitio absolutamente acogedor a una fiesta de sábado del otro lado de esa luna. La ausencia de rutina que excita, atrae y encandila, me llevó a un encuentro de motoqueros. Creo que una sola vez me subí a esos monstruos estruendosos y por sólo un par de cuadras. De ahí en más, solo de lejos y con menos de 100 cc. Son otras las situaciones las que me provocan adrenalina. Él me llama desde el lugar de los hechos y me dice, mejor dicho, se ataja: no sé si te va a gustar, además ahora se cortó la luz, pero en un rato te busco. Todos vestidos de negro y metal (advierte para que yo no vaya, supongo, con la solerita fucsia) Los niños están debidamente ubicados con la abuela y les he preparado el mini camping en el cuarto. Sólo esperan que me vaya para la guerra de almohadas. Otra advertencia: tratá de cenar porque aquí solamente hay asado y no creo que te guste. Medianoche de un noviembre ciclotímico y allá vamos al paraíso de los rebeldes sin causa. Apenas llegamos Pequeño Bambi hipnotizando con su punk rock. Me encanta ver este tipo de shows. Feliz de estar allí en la sede de un club social de un barrio de mi ciudad. Observo el paisaje: escenario al ras del piso con una separación milimétrica con el público, demarcada por la tolerancia al volumen y el humo. La cantante seduce y provoca y nadie traspasa la barrera. Luego pasa a mi lado y da lugar a otra banda con un baterista que toca cruzado, orientado perpendicular al supuesto escenario. Nos damos una vuelta por la puerta trasera y allí es la fiesta, en realidad... Enjambre de motos, carpas y amigos de las rutas de años, supongo. Pañuelos en bandana, tatuajes, panzas y rostros castigados por el sol y el viento. Pappo estaría feliz aquí. Mientras tanto, en el sitio de la escena, se viene el sorteo: porciones de vacío (no existencial, sino asado), vasos de cerveza grabados, estatuillas de motos, merchandising motoquero. Se suman: reconocimientos al que vino de más lejos, al que llegó primero, al más joven y al más viejo. Al sapo de otro pozo no le dieron, sino allí me tenían. Sube (subir, metáfora, se entiende) San Pedrito, le hace honor a Riff, Beatles y Mark Knoffler y todos muy felices y borrachos. Se autoinvitan a cantar, brindar y zapar. Luego, sorpresivamente, algunos entran a la sede en moto. Y comienzan con un ritual entre peligroso e inentendible: "queman cubiertas"o sea, aceleran mientras otro frenan el rodado y así la goma larga un olor espantoso al ser detenida en pleno agite. Humo y no sobre el agua, ruido y no blanco. Llegó la hora de irnos. Así de repente. El terreno estaba demasiado caliente para dar paso a unas streapers... Dos noches absolutamente diferentes que me tuvieron como espectadora curiosa y atenta. Mis botas y yo, lo único en común en ambos lugares en este mes once que se resiste a darle protagonismo a las sandalias de una vez por todas.

22.7.07

HISTORIAS BIZARRAS



No sé si era más bizarro el dinosaurio en la ciudad o nosotros andando a la par con el auto lleno de niños para fotografiarlo. Fue el sábado al mediodía.

1.6.07

CAMBIOS


Ella, 7 años, alta, con pocas ganas de estudiar. Me propone cambios: cambiar de escuela. ¿A cuál querés ir ahora? le digo. A esa que termina las clases hoy, que suerte tienen, me dice. Sí, estuvimos viendo en el noticiero que hoy terminó el ciclo lectivo en las escuelas de zonas desfavorables de las Altas Cumbres que tienen un calendario diferente por las condiciones climáticas. Me late que a la nena no le gustan mucho los libros (al menos por ahora).

3.4.07

MANTECA AL TECHO


Mis ingresos no han sido del todo magros desde que pegué un trabajo fijo. Una cultura del laburo más una inconciencia innata me han llevado a vivir una vida absurdamente derrochona y a darme gustos. Digo absurda porque ni mis gustos ni mis ingresos dan para autos importados o viajes extravagantes. Por eso, apenas cobrado mi salario (que era todo para mí), hace unos cuantos años partía raudamente a disquerías y librerías para derrochar. Cuatro, cinco o más cedés en mano, eran la delicia para una semana con diversión auditiva asegurada que incluía joyitas inconseguibles de Peter Gabriel, bandas sonoras, Lou Reed, tal vez B '52, Talking Heads o PJ Harvey. El negocio del Perro era el sitio elegido, allí mi cuenta corriente no tenía ninguna garantía más que el dueño viera mi cara a menudo. El sitio ha mutado de domicilio como de diseños pero el carácter refunfuñón de su dueño (mote merecido me imagino, nunca supe el porqué) nunca pudo conmigo. Allí era la tertulia de selección de novios y discos. De cafés, de músicos paseantes y a la vista en la mismísima vidriera. El grunge había distorsionado las guitarras y la indumentaria de los rockers de los tempranos 90, el negocio se inundaba de bermudones, camisas de franela a cuadros mientras nosotras vestíamos irremediablemente vestidos con borceguíes, pelos descuidadamente aseados y peinados y no nos perdíamos ningún concierto que tuviera como inspiración lo “alternativo”. El Perro merodeaba las bateas en ojotas (no me lo explico, pero también circulaba en ojotas en un ciclomotor destartalado), los empleados recomendaban discos que les gustaba a ellos exclusivamente, nada más. Para lo otro, andate a otra disquería. Mi amigo Mino del otro lado del mostrador, escuchaba a full la Cumbia del Cucumelo de las Manos de Fillipi mientras armábamos y desarmábamos el mundo en una tarde. Ibamos a comer a Estación 27 después de los recitales, paseábamos músicos reñidos a muerte con el peine y que intentaban imitar inutilmente nuestra tonada. La fauna cosechada en esos años "mozos" tiene un tierno lugar exclusivo en la enciclopedia de ésta, mi vida. Es más, a veces me acuerdo de algunas anécdotas e inesperadamente y sonrío y me río. Me pone (exquisitamente) muy bien.

12.11.06

AGUA QUE NO HAS DE BEBER

Cualquier escusa es buena para recorrer unos 30, 35 o más kilómetros y llegar a un arroyito. De Córdoba hablo. Inclusive si casi es invierno o casi es verano. Los cordobeses tomamos la ruta por La Calera, zigzagueamos la montaña y partimos a algunos sitios, a Punilla por ejemplo. A cualquier sitio. Y comentamos sobre el verdor, su intensidad, su magnitud. La altura del dique, el yuyo de la banquina, los olores del lago. Casi nada ha cambiado, pero ahí estamos zigzagueando el camino, deteniéndonos y avanzando. El sitio elegido no es el más bello ni el más aventurado. Pero es exacto. Para caminar, desgustar y atreverse a las carnes blancas con un regreso colorado. Y el arroyo es el mar y una piedra gigante en el medio es la nave. Nos movemos, mami, dice de su imaginación, ¿ya llegaremos a casa?. Por el arroyo Las Mojarras hasta Alta Córdoba no estaría mal. Y apenas cierro los ojos y siento un hornero allá, una batahola de cotorras mas allá, el infaltable benteveo aún más lejos. Y agudizo más el oído y comienza el bullicio de kilómetros de arroyos, asados y encuentros para andar aún en estos sitios. Posted by Picasa

18.8.06

“LA GENTE NO DESAPARECE”

Eso le escuché decir a Ernestina País en una entrevista cuando respondió sobre su padre. Su papá fue víctima de la última dictadura militar y ella contó que cuando era pequeña y trataba de entender sobre el destino de él, pensaba que una persona no podía desaparecer...algo tenía que suceder con esa persona ...como iba a desaparecer un papá?
Hay heridas que no cierran y no tienen que cerrar. La memoria es un buen paliativo para esa herida, pero no cura, nos enseña, nos advierte. El jueves pasado fue la presentación del libro La vida por delante de Ana Mariani, una compañera de trabajo. Ana investigó a fondo el caso de los 11 alumnos del Colegio Manuel Belgrano de Córdoba que fueron asesinados. Chicos que entonces tenían apenas 5 años más que yo. Apenas 5 años... 16! La injusticia y el dolor me nubla la vista y me provoca una náusea antigua ante estos casos. Que impotencia. Que manera de joderles la vida a esos chicos, a esas familias, a esos amigos, a esta sociedad. La presentación de La vida por ... de Anita fue una comunión maravillosa de gente que no se va a dejar vencer por el olvido, el auditorio del Colegio Manuel Belgrano estaba lleno, lleno de emociones, de anécdotas, de lágrimas. Cuando una ex compañera de los chicos hablaba, yo entrecerraba los ojos y me parecía estar escuchando a cualquier compañera mía del secundario, ese período de mi juventud cursado en plena dictadura militar. Que desperdicio: fue patético y oscuro. Al volver a casa, por la avenida solitaria, sin olvidar los chocolates en la cartera para mis hijos, en medio de la noche fría y ansiosa del calor que me esperaba, aún me preguntaba: ¿porqué mierda esos 11 chicos (y obviamente, otros tantos) fueron impedidos, amputados, desterrados de vivir una experiencia así?

11.7.06

MIS VACACIONES DE INVIERNO


Ni esquiar en el sur, menos ir de campamento.
Ni visitar las ballenas en Puerto Madryn.
De pronto, alguna vueltita por las sierras o uno que otro o todos los espectáculos para los niños.
Ya zafé de las princesas sobre hielo (no soporto ni los patinajes ni las princesas) porque mi dama fue gentilmente llevada por una amiga.
Mi tía (un monumento para la tía) los lleva a ver los dinosaurios.
Igual, creo que estoy lejos de cambiar el rumbo de mis vacaciones pasadas. De un día para otro la casa se llenó de amiguitos, aparecieron juguetes olvidados, reclamos (vamos a ir a ver Peter Pan? nos hacés pururú? quiero quedarme despierta hasta tarde!) Pero este año hay un adicional: estoy estudiando para un final.
Es decir que, además de ser un taxi de abrigos y mochilas, conseguir entradas para lo que sea, cumplir solicitudes y fiscalizar pleitos, colgarme e inventar ciudades de cartón, enseñarles a jugar a la rayuela o remontar un barrilete (a los chicos les encantan esas cosas antiguas, vio?) ando con los apuntes de Metodología de Investigación de aquí para allá (quién me manda!)
De todos modos, felices vacaciones para los chicos y los padres, porqué no?

(Foto: esculutura de los niños urbanos de Antonio Seguí frente al Aeropuerto Córdoba, las hormiguitas que se ven son mis hijos)

18.4.06

Ñu ñu


Esos picos que sobresalen como pechos de mujer deben su nombre a eso justamente. Inspirados en la anatomía sobresaliente femenina, los aborígenes de la zona de Traslasierra le pusieron ñu ñu a los picos montañosos que ven en la foto. De ahí pasó a ser Nono, un inevitable mojón en nuestra geografía. Por allí estuvimos, por delante corre un río para caminar descalzos por la playita y hacer sapito en las aguas. Así pasamos los días: entre amigos, buscando niños que se resistían a regresar a las cabañas por el todo el camping, tratando de leer, de tomar un par de mates, riendo bastante y soñando con vivir algún día en un lugar así...

14.4.06

Chau, hasta mañana


Después de una semana a full de laburo, niños y postas con mi marido, llegó el deseado finde en Nono, una localidad de Traslasierra muy típica, serrana y cuna de Sumo y Las Pelotas. Allá vamos en la noche de viernes al encuentro de asados, caminatas, mates y amigos. Preparar el asunto no fue cosa ágil, es más, cuando termino, me dan ganas soberanas de quedarme en casa... Pero una vez en marcha, que lindo!!! El equipaje incluye a los niños, obviamente, sus juguetes, algo de vajilla, abrigo, desabrigo, libro y apuntes por mi parte (que pretenciosa!!!!) nada de cosméticos y muchos cds. Tal vez haya guitarra también. Muchas espectativas para dos días, no? Ojalá que al menos, juguemos una casita robada completa....