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13.5.11

YO TENÍA UN DISCO AMARILLO

Yo tuve un vinilo amarillo, era de Pipo Pescador. Unos hits que sonaban en el Ranser al taco. En el mismo Ranser donde buscaba radios onda corta por las noches y ya un poco más grande. 
El LP era amarillo y tenía un tema que me encantaba: La marcha de los antisopas. La preferida de Mafalda también, supongo. "Las mil vitaminas que están en su interior, se fueron volando con el primer hervor", decía.
Pero la canción que más me gustaba era la del profesor de vuelo, un lento, digamos, la letra me fascinaba porque era un profesor que enseñaba a volar en tres lecciones. A llegar al cielo. Y yo me comía el verso. ¿Se imaginan? No era mucho de María Elena Walsh, entonces. 
Pipo Pescador era maestro, usaba tiradores y tocaba un acordeón y había sido compañero de mi tía en Gualeguaychú.
Muchas veces me sorprendo cantando las canciones, tengo una memoria para lo inútil que supera cualquier límite. Pero cuando voy a buscar los chicos al cole, me esfuerzo en recordar si dejé la cocina prendida o apagada. 
Algún día doy vuelta a la esquina y veo el humo negro. Pero ojalá se salve el long play amarillo.

10.1.11

A LA REINA BATATA, A LA NENA NO

Qué poder mágico tienen las canciones de mandar una melodía e inmediatamente tocar alguna célula que dispara un químico para que luego el cuerpo se estremezca. Ese es el poder de la evocación, de niños le diríamos magia.
La magia de una canción, de un versito, de un personaje o de un cuento: va directo a un hemisferio del cerebro y de allí, tuc, replica el tambor en el pecho, los ojos se llueven y las comisuras se estiran.
La Reina Batata descansa en mis oídos porque se ha dormido junto al cuerpo inquieto de mi pequeña que hoy no lo es tanto. Esta Reina que se revelaba a quedarse en el plato del cocinero hasta esconderse en un lugar sombrío tenía la cadencia que le ayudaba a conciliar el sueño, recostada indefensa, sobre mi pecho.
Ya fuera del hueco que la mantuvo flotando durante la gestación. En el mismo sitio, pero del otro lado y la misma voz canturreando a la hora de descansar. Ya no más “duérmete pedazo de mi corazón” ni tampoco que “la loba vendrá por aquí si esta niña linda no quiere dormir”.
María Elena Walsh me dio una letra armoniosa de un reino de verduras donde la protagonista se negaba a convertirse en sopa. ¿El destino de la batata? Transformarse en la reina de la cocina con colita verde (le brotó) ¿El destino de mi niña? Crecer y seguir acunándose con la mágica melodía hasta la llegada de la época de los porqués y los cuestionamientos al pobre tubérculo y a los cocineros también. La parte que más le gustaba entonces era cuando la nena buscaba su yo- yó.
Le expliqué a qué se refería ese juego y a partir de ahí, La Reina Batata daba pie para un sinfín de deliberaciones de lo que cada uno hubiera hecho en lugar del chef, de la niña o de su alteza. Al fin, las canciones a la hora de ir a dormir se acabaron para dar paso al cuento y luego a las charlas.
Casi doce años más tarde, se conecta mi hija por el chat ya enterada de la noticia sobre María Elena. Entonces le pregunto: ¿Qué recordás de ella? A La Reina Batata, mami, me responde.
Eso es evocar o mejor dicho: eso es magia.
Publicado en La Voz 

4.5.10

BAD ROMANCE oh oh oh....


Más de una vez descubrí a mi mamá cocinando y cantando: "Anoche te esperé bajo la lluvia dos horas... mil horas"... zarazazazaza... 
O tendiendo la ropa mientras trataba de entonar "Estoy verde...no me dejan salir", veíamos Badía y Cía. y me llevó, justamente, a ver una especie de concierto de clips en pantalla gigante auspiciado por Topeka (ideas para ponerse) Imaginate. También en un recital de Porsuigieco en Córdoba, la primera en entrar fue ella con mi tía ¿Porcuá? Porque un día fue prohibido, al otro día, Charly dijo: para mayor seguridad, se permitirá que los padres vengan acompañados por sus hijos. Y ahí fuimos. Le gustaba la banda de sonido de The Wall, aclaro, mi vieja era bien grande. ¿Mother do you think they`ll drop the bomb?
Ahora, esta mamá que soy, le hace a Lady Gaga (Gaga por Radio Gaga de Queen, me dice mi hija) Y cuando ella no está mientras cocino me oyen las perras aullar: Oh-oh-oh-oh-oooh! Oh-oh-oooh-oh-oh! Caught in a bad romance. Y está buena. Un pop que pone pilas. 
Eso quiere decir que pertenecemos a una familia cuyo mandato generacional en cuestión fenemina viene por heredar el nombre Virginia y, como segundo término, poseer algún que otro gusto musical en común. 
Madonna quedó en el medio. Compartido con mi vieja y en algunos momentos con la pequeña Gaga de 10 años.

5.3.10

ALGUIEN HIZO TRACK

"Todos los perfumes, todo aquel lugar, todas las miserias y toda la verdad", cantó Páez. Se nota que algo le hizo track. Como ahora que algo me hizo track. Crisis, renacer. Adrenalina, estrés. Pero no mal, o del todo mal. De frenchi, hay velos que caen abruptamente y cosas que no se dan de pura casualidad. ¿Amargos desencuentros? Y otros más dulces y menos amargos. Del pensamiento a la acción, de la acción a la expectativa.
Por otra parte, la cotidianeidad sigue su curso con niño amorosamente incorporado a la "comunidad educativa", amoroso y dócil, enfrascado en números, letras, novedades y juegos. Ella, sin embargo, sigue su curso, ya se acomodó y me da esa cosita de orgullo verla resolver situaciones solita, independiente y creativa. Libre, como siempre lo deseé: para expresarse y darse cuenta. Mi semillita es un junto largo con músculos de acero hechos a fuerza de volteretas, bailes y patines de cuatro ruedas. Él, sin embargo, va por esta infancia como tras de una pelota. Los últimos días de verano le descubrí en el bolso del club un pequeño fútbol hecho con bollos de papel de un diario bien apretado. Jugó y lo guardó, y guarda plumas y piedras blancas o redondas. Como tesoros.
Tanto lo de arriba como esto de abajo me hacen track. Dame tu amor, sólo tu amor...

10.2.10

CREO EN ANGELITOS...

(asiento de atrás: duermen, boxean o reflexionan)
Había una vieja y kitsch canción de Abba que se llamaba I have a dream. Bien, yo tengo el disco duro anatómico pleno de esos datos inútiles mientras no recuerdo ya un sólo número telefónico ni el nombre del vecino que me acabo de cruzar en la vereda, puedo evocar la frase de la canción "I believe in angels" y su patética traducción "creo en angelitos" lalalalá lalalalá....
Veníamos en el auto con mis hijos, momentos propicios para la reflexión o la lucha libre, según el estado de ánimo de ellos. Éste era de cuestionamiento teológico. El pequeño dice: cuál es la diferencia entre creer en Dios y no creer? Glup. Bueno, hijo, los que creen, piensan que al mundo lo creó Dios y también... creen en los ángeles, por ejemplo. Contesto mientras repaso la lista del super y juro no olvidarme esta vez (otra vez) el alimento para perros y el pack de leche deslactosada. La niña opina: yo no creo en Dios, son todas mentiras y el responde: yo sí (es lindo oponerse, eh?) porque creo en los angelitos. Son lindos.
Retomemos en este post de hace dos años y medio en que ella probaba la existencia del creador porque le pidió que apareciera el bendito salchicha y el maldito regresó (luego de buscarlo de arriba abajo y de este a oeste). Yo creo en ellos, aunque peleen y me coman el queso Finlandia.
De "yapa" el video de Abba. ¿O creían que el redentor los salvaría?

30.3.09

PARA NO VERTE TANTO

Al chip de la música no me lo van a sacar más. Escucho, canto, curioseo en términos musicales. Cuando comencé la facultad, fahhhh, había todo un universo y una oferta extraordinaria en ese aspecto: recitales, cantantes por descubrir, festivales, casetes, etcétera.
Con mis amigas íbamos donde podíamos o queríamos sin más patrimonio que la plata para el pasaje de colectivo, un sueter, y el walkman siempre a mano.
Rock, nuevas trovas, algo de folklore y pop, nos encantaba hacer colas en los recitales porque ahí conocíamos más gente del palo y nos divertíamos a morir. Bebíamos lo que caía en nuestras manos, y otras cosas que nos daban ataques de risa y nos ponían los ojitos achinados. Escondíamos petacas en las medias y entrábamos a los estadios y cuando salíamos esperábamos a Fito, Lebón, Los Moura, Prodan, a quién sea para curiosear.
PARA NO VERTE SIEMPRE...
Un día Mercedes Sosa tocaría en Cosquín, sola. Había vuelto al país con un repertorio excelente y todos queríamos oírla. El tiempo sobraba y el dinero no, pero partimos igual creo que, de todos modos, hasta Ushuaia nos quedaba cerca.
Apenas llegamos al anfiteatro, las luces se apagaron y una horda de "los sin entradas" corrió y saltó las vallas. Nosotras también, obvio. La última era la más alta y un pibe me tomó de los tiradores del jardinero (los usaba a morir, de jean o a rallitas y con zapatillas tenis) y me levantó por los aires y ya estaba del otro lado. Las otras chicas también. Nos abrazamos felices y a disfrutar. Estos chicos habían venido del Gran Buenos Aires, de Alejandro Korn, recuerdo. El recital desembocó en una visita a la morada de ellos: una plaza donde ellos estaban parando por unos días (nena, en qué andás vos?) y nosotros esperábamos el amanecer para volver. El que me levantó por los aires tenía el pelo largo y dorado, era grandote y estaba curtido por el sol. Cuando te digo grandote es que tenía sus buenos asados encima. ¿Y vos que hacés? Pinto, me dijo. Enseguida me lo imaginé a lo Miró ante un lienzo. No, pintaba casas, paredes, esas cosas. Y cantaba muy dulce y tocaba la guitarra y no paraba de mirarme a los ojos. Adentro de los ojos.
"Ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte" y me miraba. Comenzaba a amanecer y nuestra carroza ya era un zapallo podrido y ya teníamos que regresar. Todo lo que hizo es seguir mirándome dentro de las pupilas y despedirse con un beso en mi mano.
De vuelta, dormimos como osos. Por un tiempo, recibí un par de cartas de él y siempre terminaban: "para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos... en todas las visiones..."
Y cuando me escasea el autoestima, me salta esta historia romántica, platónica y necesaria que pertenece a los 20 años que se encuentran en algún sitio en el corazón. Y como dije al principio, hasta banda musical tiene.

26.3.09

ERES IDIOTA, NENA ...

... es un milagro que todavía sepas respirar...

Dylan explotaba sus verdades en sus letras. Al principio, solito en un escenario con guitarra y armónica. Después armó banda, después se convirtió al cristianismo. Un día vino Argentina, otro estuvo en Córdoba.

Bob explota, no calla. Bob es dueño de un temperamento taciturno, es ese tipo de persona que me harían sentir una idiota como el viento idiota.

He dicho y recontradicho que la poesía no es lo mío que no me llegan, me aburren, me sobrepasan. Pero algunas se quedan y no podés dejarla pasar porque ahí se han quedado, dentro tuyo. Así fueran canción o a la melodía la formaran solamente las palabras. Hay palabras escritas en columnas regulares o irregulares que no dejan pasar el viento idiota.

Quiero de esas. Ahora quiero más.

24.3.09

OH, PETER

Mis palabras son sólo un vínculo pobre y despojado de lo que pasó la noche del domingo. Un Peter Gabriel que para mí no está viejo, porque loco, envejecés vos, que puteás por todo, que querés hacer de lo viejo un ticket para canjearlo por dólares. Gabriel no especula con el tiempo, juega, y sus canciones se transforman y llenan un espacio en el que mucha música perdió emoción.
Creí, luego de los dos primeros temas, que sería un concierto sobrio tirando a lo perfectito y que necesitaría cubrirme los hombros.
Pero no, fue absolutamente sorprendente. Las canciones, las que más esperaste, sonaron y climatizaron un estadio de más de 35 mil personas atónitas. Leyó y presentó cada tema en español, su origen, su inspiración. Agradeció al equipo que lo acompaña en la gira y a los argentinos que colaboraron.
Cantó Biko al final, temas del primero, segundo, tercer y cuarto, de Ovo, Real World y lo que se te ocurra: 19 piezas y más de dos horas.
Sus canciones tienen sexo, tienen unión, tienen paz, libertad, compromiso y ganas de seguir oyéndolo, de no justificar para nada lo que significa tu amor por un artista.
De apostar al arte y a lo genuino. De sacarle la lengua a los que te dicen qué tal estuvo el nono.
Nono las pelotas. Nono las pelotas vos, yo y el vecino. Probá con tu vida y tu ética y mirá como te sale si disfrutás un cacho de lo que estás haciendo sea lo que sea. Eso me dejó (además de los oídos llenos de melodías) una sensación de que sacar la posibilidad de estar bien está adentro tuyo. Aunque lo haya visto a cientos de metros con unos largavistas prestados de a ratos: amigos, un cielo bellísimo y mis mejores canciones y una complicidad perpetrada con el resto del público. No podía pedir más.
(Update: hay fotos en el facebook pero no del show. Sino del viaje)
(Undate 2: si desean detalles técnicos, se los mando por mail, acá no me salen)
(Undate 3: la crónica de La Voz de Santiago Giordano)


Un toque (me entrevistaron para contar el show desde FM Cielo) Che, no se rían por la tonada...

16.2.09

ARTAUD

Hoy compramos este libro (A todo volumen) que es más o menos la historia de las tapas de discos de rock nacional. Cómo fueron realizadas, los artistas que participaron y esas cosas internas que nos encanta saber. Cuesta conseguirlo en Córdoba (está en Amerindia) pero bien vale la pena. Ahora, una intriga, el álbum Artaud de Pescado Rabioso (Spinetta) estaba diseñado de forma tal que su tapa era irregular, no era lisa y plana como los demas elepés. Yo no conozco a nadie que tenga el original pero todos los describen como si alguna vez lo hubiesen visto, ¿es un mito? ¿alguien lo tiene y me lo dice? ¿alguien me manda una foto con el disco con esa carátula en sus manos? ¿algún conocido de otro conocido? ¿Pettinato? ¿el mismo Spinetta? ¿su hijo Dante? A ver... vamos...

11.2.09

SOY SU FAN


No viene a Córdoba. Nos vamos de caravana con otros fans, bah, mi marido va pero no es tannnn fan. Pero programamos el viaje como chicos, estamos preparando los discos, el menú y los detalles. Peter Gabriel me ha ofrecido los momentos musicales más hermosos de mi vida. Emocionantes, queridos, con significado. No podía no estar.

9.2.09

AGUAVIVA



Hay que bracear, hay que patalear... Ahora, además de cumplirlo y descubrir o redescubrir que, realmente, nadar es una de las cosas que más me gusta. Cada vez que voy a clase recuerdo esta canción y a Los Brujos, banda alternativa y emblemática de los 90. Fui a muchos recitales de ellos. Pero hay uno que roza lo absurdo y sorpresivo.
Partíamos con mi querida amiga de conciertos a un lugar excelente para hacerlos: la Estación Mitre. Allí los trenes ya no circulaban más y su vieja confitería se utilizaba para recitales o, en todo caso, se hacían en el andén. Este fue allí. Los Brujos entraban a escena con un estrambótico disfraz de esqueleto, sus movimientos eran convulsivos, extraños. Sus peinados que desconocían de estilistas, eran hermosos. En un instante el disfraz primero iba a parar quién sabe dónde y el público se convertía en una marea desesperada.

Allí estábamos antes del comienzo con mi amiga y se nos acercaron dos jóvenes en busca de amistad. Uno era extranjero, where are u from? do you like rock and roll? have you ever been here? etc. Los tipos chochos con la experiencia. En un momento mi amiga me mira y con muecas exageradas pero sin emitir palabra me "dice" algo. No le entiendo. Soy pésima para descifrar mensajes mudos. Se acerca y me lo dice al oído: el de barba (no el foráneo) tiene un moco pegado en el bigote. Ay, para que me lo dijo. No sabíamos si adevertirle o no, pero todo el tiempo éramos nosotras las que nos pasábamos la mano bajo nuestra nariz y nada... El tipo hablaba y no podíamos dejar de mirarlo ahí. Empezó el concierto, y con suerte en el revuelo y los saltos y la emoción perderíamos los pretendientes. Pero mi acompañante, al instante, salta como imán para el fondo: el yanqui le había tocado el culo. Fuck off. Los Brujos hacían mosh en ese momento.

30.1.09

EL ANGEL DE UN LEÓN



Cuando salió está canción mirábamos el video con mi hija y escuchábamos la letra, ella era chiquitina. Y se emocionaba, me decía que le dolía acá. Inevitable. Anoche Gieco comenzó una maravillosa, extraordinaria maratón de sentimientos que repercutieron acá, allá y más adentro.
Habíamos ido a Cosquín con la expectativa de siempre. Su hora de subida al escenario era tardía y estábamos cansados aunque habíamos visto y oído buenas propuestas.
Pero este León, este León inquieto se las trajo. Luego del tiempo de emisión por tv presentó un proyecto con el que viene trabajando desde hace un tiempo y que incluye gente con distintas discapacidades o dificultades. Como vos y yo, porqué no.
Pero no es un proyecto que dice, bué, los vamos a incluir porque pobres, esto es así. Es una idea que presenta el arte, la música, la danza, la pintura y el baile como integración y aceptación de otras formas de vidas que hallan barreras para comunicarse.
Gieco se sentó y acompañó. Un grupo extraordinario hizo el resto. La plaza, escuchó, se emocionó, aplaudió. Yo lloré, claro. Porque no puedo dejar de pensar como me llegan sus letras y como el tema de la discapacidad ha pegado en una que otra familia cercana y la mía. Porque así es la vida, así son las diferencias, así somos los seres humanos.
Y ser escuchado puede provocar una inmensa felicidad. Porque escuchar me la provocó, ver, mirarme adentro también.
Hija, así, como el ángel de la bicicleta, hay tantos y lo sabemos y también que podemos hacer algo. El arte, por suerte, da la alternativa de ser el alma mater de esta provocación inusual en una plaza clásica, caduca, aburrida, como suele ser la del festival del folklore.
Ay... este León.

12.12.08

GENTE DE LA VIDA

EL LUISITO

Hay canciones que, a pesar de que no las hemos escrito, parecen hechas a medida. Pepe Lui de Divididos es un buen ejemplo. Pepe Lui es Luisito, un "prócer" cordobés, muy cordobés que supo de noches y charlas interminables sobre rock.
No sé si contar esto en pirámide trunca, invertida o normal, pero lo cierto es que él ya no nos pertenece pero ese es el final del relato.
El Luisito tuvo polio, o sea, imaginate, en una época en que se zafaba o no sus secuelas fueron para las piernas. Caminaba con dificultad pero se trasladaba en bicicleta perfectamente a recitales, casas de amigos, asados y a escuchar discos. Su mamá lo sobreprotegía sin vueltas, si calculan su edad ya que padeció polio podrán pensar que tendría un poco más que el rock nacional pero igual era un "pollerudo" que vivía a la sombra de una madre hospitalaria y que haría todo sacrificio posible para que él tuviera sus "melodías de Pescado"(Rabioso).
Discos de vinilo por doquier, revistas de rock "pero del rock nacional", hippie, pelilargo ( "resortes de un andar") y de zapatillas tenis. Casa de barrio de puertas abiertas, lo he visto, las puertas y las ventanas de par en par y con gente que salía y entraba a sus anchas.
Alguna vez trabajó, fue de esas personas que atienden las centrales de remises y mandan las direcciones a los choferes pero nuestro Pepe Lui tenía memoria sólo para las discografías y cruzaba los números y el curro le duró sólo un par de días.
La señora murió y todos pensaron en Luisito. Él sobrevivió y se puso una pizzería y allí no tenía que memorizar números o si enviaba una pizza a una dirección equivocada, el destinatario no lo mandaría a la mierda.
Ibamos a sus cumpleaños y nos sentábamos en el comedor alrededor de una mesa enorme. Lo invitábamos en las navidades y veíamos los fuegos artificiales desde el fresco del patio. Siempre proponía ¿cuándo nos vamos a juntar?
Hasta que un día nos llegó la noticia. La inseguridad, la desprotección y la violencia se colaron por su habitación. Alguien lo mató y obviamente él no pudo defenderse ni por un segundo, recordemos de su incapacidad para caminar sin muletas y la indefección ante semejante ataque.
Sus amigos lo despidieron y rememoraron sus andanzas en una noche tristísima. Vale decir que sigue instalado en las juntadas, en los vinilos, en las Pelo y en el Pepe Lui de Divididos.

8.12.08

MIRAVÓ LOS FABULÓ

Me costó un riñón conseguir una entrada (un par) para ver los Cadillacs. Cuando todo el mundo se ganaba una, yo no le atiné ni a un puesto lamentable aún laburando en un medio. Hasta que llegó la llamada salvadora y un amigo con el que tenemos negocios oscuros que no pasan de cedernos entradas para ver Disney on ice o Belgrano vs Talleres, ponele, me llamó a último momento y me mandó las suyas. Dos campos, zapatillas rojas y la sonrisa de oreja a oreja. De entrada el flaco me ganó una remera en un juego en el que tenías que embocar una pelota de básquet en un aro. Me metí a un baño químico y me puse mi t shirt de Los Fabulosos. Como mi vena periodística siempre me invade, mientras veía me imaginaba algo que iba a escribir con pocas esperanzas de publicación. Llegué, me mandé, lo mandé por mail con suma humildad y salió. Es breve, pero sentido.

Si no hay galope se nos para el corazón

Una banda emblemática, catártica, pasional y agitadora, eso fueron y eso serán los Cadillacs.

Rossana Vanadía
De nuestra Redacción
rvanadia@lavozdelinterior.com.ar

Ver a Los Fabulosos Cadillacs puede significar para muchos, ver correr la película de la juventud que aún circula. Como para otros será ver a Soda Stereo o a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Serú Girán o Riff. Desde Mi novia se cayó en un pozo ciego a la exquisita interpretación de Los condenaditos, cada momento del recital del sábado remitió a una emoción diferente.

Vos sabés fue la banda de sonido de uno que otro parto y así de normal es también cantar Vasos vacíos en la ducha. Eso es, los Cadillacs acompañan la cotidianidad de muchos contemporáneos suyos que hasta se han atrevido a hacer trencito con Sopa de caracol en una boda de lo más informal.

Por eso la alegría, el brindis y el rezo “yo no voy a la guerra, a la injusticia, a la violencia y a tu codicia: ¡digo no! ¡Digo no!” y un estadio a los saltos desgarrados.

Una banda emblemática, catártica, pasional y agitadora, eso fueron y serán Los Fabulosos Cadillacs.

En Córdoba, en un Estadio enloquecido, encarecido con cerveza y ferné mezclado con la bebida oficial –pero no la clásica–, y la armonía precisa y exclusiva de la arenga de Vicentico, el brindis del regreso llenó todos los vasos vacíos.

15.9.08

AIRE FRESCO

Hace un tiempo que necesito bocanadas de aire fresco, de verdad. Sin multitudes, donde no tenga que hablar a los gritos y pueda transitar sin pedir disculpas de mi paso. Es una elección, quién sabe si momentánea o no, pero lo es.
Espacio o espacios, "parte del aire", como sea. Así, pasamos un finde de niños, amigos y pareja lo que se traduce en paseos, juegos, asadazo,peli en solitario (El nido vacío, me encantó) filosofía cotidiana y la infaltabe música. Se remató muy bien en un sitio tan despoblado como triste -pero sin importancia porque la tristeza no iba conmigo- en que se ha convertido La Feria del Libro desde hace un tiempo. Pasamos a saludar a un amigo que tenía puesto allí y dejarle sus cereales de merienda que había olvidado en casa.
Luego nos esperaba un exquisito corolario: Tamboorbeat, ¡como me gusta Tamboorbeat!, en un escenario callejero en medio de una muestra de arte y diseño. Un puñado danzante, una cantante excepcional, un DJ, instrumentos suficientes y ejecutados con fervor (cuatro, dejembé, congas, por ejemplo). Al final del final, sandwiches de pan casero con rúcula, queso y aceitunas negras.
Detalle, hay luna llena, ni luz artificial necesitabas, ¿para qué?
Al final del final del final no te lo cuento.

5.9.08

¿CUÁL ES TU BEATLE FAVORITO?

En la despechada dicotomía Lennon -McCartney, yo siempre me tiré para el lado del segundo. Paul, zurdo, dueño de unas melodías preciosas, aparentemente menos complicado, me seduce aún en la actualidad. Su carita de nene se ha transformado, obvio, pero no descarto nunca su paso por Wings o como solista.
Pero ayer Enrique Symns me sorprendió en "Falso impostor", el programa de Gillespi, anunciando que su favorito es George Harrison. Hay quiénes hincharán por Ringo, el señor de los anillos.
Obviamente que, juntos, hicieron maravillas. Pero ¿cuál es tu favorito?


20.4.08

¿QUÉ DANZASTE CUANDO SALISTE DEL VIENTRE?

En este sitio podés saber cuál es el tema primero en los rankings el día que naciste. O te casaste, o perdiste los documentos. A mí me va I feel fine de The Beatles (05/01/65) ¿A vos?

16.4.08

LA ABSURDA TERNURA

A diario se me presentan pruebas, pruebas que me advierten sobre un pasado que no fue mejor. Ni tecnológica ni artísticamente mejores. Pero me provocan, en el fondo, ternurita. Les juro, que aunque tenía apenas unos añitos, las pre adolescentes sentíamos una especie de inquietud al escuchar este hombre recitar "hoy tengo todo el tiempo del mundo". La distancia que me separa de entonces, y vérmelas de frente con el clip ahora, me tienta (de risa, entendamos). Ese traje azul, esa suspensión sobreimpresa de Manolo Otero flotando sobre el ballet. Los gorritos de las coristas, la coreografía y el PPP de ella, con terribles anteojos antiparra, son todo un canto bizarro a los años '70. El destino nos demande, por guardar en algún sitio de la memoria, semejantes melodías, tales historias y nos salve de andarlas divulgando...

30.3.08

ABRIL

Fijate como empieza mi agendita, con dibujos de Liniers, en abril. Lluvia y vaivenes. Salís y llueve, lavás la ropa y llueve, cortan las rutas y llueve. Y todo eso me tiene recontramil podrida. No rain de Blind Melon.


11.11.07

TODO POR ALGO MÁS QUE $ 2

Marido ex heavy, músico, dúctil y ávido de tocar en vivo. Esas características invitan al coraje de presenciar espectáculos con los escenarios más disímiles. Desde una noche de viernes esplendorosa viendo y oyendo a Milton Nascimento con coronación de festejos de amigos en un sitio absolutamente acogedor a una fiesta de sábado del otro lado de esa luna. La ausencia de rutina que excita, atrae y encandila, me llevó a un encuentro de motoqueros. Creo que una sola vez me subí a esos monstruos estruendosos y por sólo un par de cuadras. De ahí en más, solo de lejos y con menos de 100 cc. Son otras las situaciones las que me provocan adrenalina. Él me llama desde el lugar de los hechos y me dice, mejor dicho, se ataja: no sé si te va a gustar, además ahora se cortó la luz, pero en un rato te busco. Todos vestidos de negro y metal (advierte para que yo no vaya, supongo, con la solerita fucsia) Los niños están debidamente ubicados con la abuela y les he preparado el mini camping en el cuarto. Sólo esperan que me vaya para la guerra de almohadas. Otra advertencia: tratá de cenar porque aquí solamente hay asado y no creo que te guste. Medianoche de un noviembre ciclotímico y allá vamos al paraíso de los rebeldes sin causa. Apenas llegamos Pequeño Bambi hipnotizando con su punk rock. Me encanta ver este tipo de shows. Feliz de estar allí en la sede de un club social de un barrio de mi ciudad. Observo el paisaje: escenario al ras del piso con una separación milimétrica con el público, demarcada por la tolerancia al volumen y el humo. La cantante seduce y provoca y nadie traspasa la barrera. Luego pasa a mi lado y da lugar a otra banda con un baterista que toca cruzado, orientado perpendicular al supuesto escenario. Nos damos una vuelta por la puerta trasera y allí es la fiesta, en realidad... Enjambre de motos, carpas y amigos de las rutas de años, supongo. Pañuelos en bandana, tatuajes, panzas y rostros castigados por el sol y el viento. Pappo estaría feliz aquí. Mientras tanto, en el sitio de la escena, se viene el sorteo: porciones de vacío (no existencial, sino asado), vasos de cerveza grabados, estatuillas de motos, merchandising motoquero. Se suman: reconocimientos al que vino de más lejos, al que llegó primero, al más joven y al más viejo. Al sapo de otro pozo no le dieron, sino allí me tenían. Sube (subir, metáfora, se entiende) San Pedrito, le hace honor a Riff, Beatles y Mark Knoffler y todos muy felices y borrachos. Se autoinvitan a cantar, brindar y zapar. Luego, sorpresivamente, algunos entran a la sede en moto. Y comienzan con un ritual entre peligroso e inentendible: "queman cubiertas"o sea, aceleran mientras otro frenan el rodado y así la goma larga un olor espantoso al ser detenida en pleno agite. Humo y no sobre el agua, ruido y no blanco. Llegó la hora de irnos. Así de repente. El terreno estaba demasiado caliente para dar paso a unas streapers... Dos noches absolutamente diferentes que me tuvieron como espectadora curiosa y atenta. Mis botas y yo, lo único en común en ambos lugares en este mes once que se resiste a darle protagonismo a las sandalias de una vez por todas.