
... que me creí que con la compra de unos zapatitos fucsias sería suficiente para cortar la cinta que separaba el invierno de la primavera... Ahí quedaron en su caja a rayas mientras no puedo dejar de usar las botas con medias...
Más o menos como imaginarte que los límites de las provincias serían una rayita un puntito una rayita un puntito y cuando llegás no hay nada. Eso, no pasa nada, hay sol pero ni olor a azahares ni es todo verdor.