Los chicos crecen. Es tan trillada la frase que hasta Sandrini hizo una película con ese título. Pero cuando decís, este verano me las arreglo, bajás la bolsa con ropa del año anterior y los pantalones han quedado como para ir a pescar a La Cañada. Todas las remeras son puperas y los trajes de baño están cortas de tiro, dirían las modistas.
La historia es que partimos con plástico en mano a un lugar accesible pero permisible, mientras papá se arrodillaba ante un poster de Ozzy Osbourne a rogarle no se qué. Su lenguaje se parecía mucho al de Linda Blair en El Exorcista.
Con la niña combinamos colores, nos medimos, especulamos, trajimos. Hoy tienen que estar bonitos.
