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14.4.08

EXCESOS

Exceso de estrés, laburo por dos más pruebas en el cole más frío que se vino y pantalones por los tobillos y camisetas arriba del pupo. Por organización de choripaneada con amigos menos empleada que se accidentó y se ausentó por dos semanas. Menos que la que siempre pide volver me falló. Igual: cistitis solapada, ignorada, esquivada. Resultado final: infección urinaria, estudios, análisis, antibióticos.
O sea... Aquí voy de nuevo!

10.4.08

FUERZA DE OPTIMISMO

Hay días en que nos manejamos con relevos, ¿cómo es eso?. El se va, yo me quedo, vuelve, me voy, vuelvo más tarde, sale. O sea, los mensajes de texto y las charlas por celular (también los besos) son parte de la rutina. Hoy, por celular: no pude cocinar, no tuve tiempo. ¿Entonces qué llevo? No sé pasá por... y no obtuve más respuesta pero alguien seguía del otro lado de la línea. Adiviné el estacionamiento, luego una máquina que decía con voz metálica: inserte el ticket con el código de barra de cara al lector... Luego el auto y yo abandonada en plena conversación. De pronto escucho una voz, sí, ¿la radio? No, no era. Era el Himno a las Américas (un canto de amistad, de buena vecindad) cantado con voz potente y con instrumentación vocalizada. Mi querido maestro de música está preparando la canción para el 14 de abril y así va conduciendo por las calles de Córdoba, rumbo a casa, a la rutina, a los relevos, interpretando con "fuerza de optimismo, fuerza de hermandad"...

26.10.07

ESQUIVANDO LA RUTINA

Una de las razones por las cuáles elegí como carrera el periodismo es porque odio la rutina. Está bien que un trabajo implica un sitio donde acudir casi a diario y pasos a seguir, pero las noticias no casi todos los días son las mismas. De todos modos hay días en que, camino al laburo, me veo tentada de pasar de largo e irme para el lado de Ascochinga a ver verde y respirar aire serrano, no sin antes pasar por una estación de servicio y comprar un termo y mate descartables. Apagaría el celular, pondría mi cd del momento (hoy estamos con La Portuaria y hemos vuelto a Rei Momo de David Byrne) y chau pichu. No se asusten, aún no lo he hecho. Pero a mis hijos de vez en cuando les permito esa travesura. ¿Y si hoy no vas al cole y a la tarde vamos al centro? La tiento a ella y nos metemos en esos lugares de prensas, pulseras y baratijas para luego comernos una tortuguita con un jugo exprimido. Obvio, acepta encantada. Y en el cuaderno de comunicados no pongo: faltó porque sí y me hago cargo. No pongo nada. Con él hemos quebrado la regla también para ver una peli tirados en plena oscuridad de una siesta calurosa mientras comemos hielos que es otra pasión compartida. Al otro día volvemos al mundo real como si nada. El insert estuvo bárbaro y también la complicidad. Igual, cualquier día pongo quinta, no doblo a la derecha y paso de largo la entrada al diario. Esperen que se vea el verdor de las sierras y se convierta en un imán ineludible.
(Foto: Ascochinga, cerca de las Tres Cascadas)