En dos semanas se nos fue la Abu. ¿Sufrió? Presentíamos la decadencia y la abu fue espaciando las visitas y hablando por teléfono con voz apenas audible. Abu, te extrañaremos. Se fue en silencio y su despedida fue con absoluta austeridad como ella hubiese querido, como fue su vida.
Mi amor estuvo pendiente mientras los otros estábamos sosteniendo el otro lado del castillo de naipes. Mi niña lloró y me apretó fuerte, mi niño, no. Dice que la extraña.
Hoy nadé, lavé ropa a lo bestia, vi una peli en video (Enamorándome de mi ex), hice de comer e hice tartas de coco y panes saborizados y con semillas para una reunión de mañana, con exs, pero compañeros de la Facu. Fuimos al cine a ver Cómo entrenar a un dragón y me gustó tanto como Mi amigo es un monstruo (la del Lonch Ness) y me dieron ganas de aplaudir al final
aunque los chicos se avergonzaran. Me merecía un libro decreté, a pesar de la austeridad. Fuimos a la librería y pintó uno y un cuardenito de notas envidiable. Stickers y libros de dinos para los niños.
Mi amor está muy triste. Mi amor, amor mío. Hay que vivir esa tristeza. Cuanto huevo hay que ponerle a esta vida.
