Mis palabras son sólo un vínculo pobre y despojado de lo que pasó la noche del domingo. Un Peter Gabriel que para mí no está viejo, porque loco, envejecés vos, que puteás por todo, que querés hacer de lo viejo un ticket para canjearlo por dólares. Gabriel no especula con el tiempo, juega, y sus canciones se transforman y llenan un espacio en el que mucha música perdió emoción.
Creí, luego de los dos primeros temas, que sería un concierto sobrio tirando a lo perfectito y que necesitaría cubrirme los hombros.
Pero no, fue absolutamente sorprendente. Las canciones, las que más esperaste, sonaron y climatizaron un estadio de más de 35 mil personas atónitas. Leyó y presentó cada tema en español, su origen, su inspiración. Agradeció al equipo que lo acompaña en la gira y a los argentinos que colaboraron.
Cantó Biko al final, temas del primero, segundo, tercer y cuarto, de Ovo, Real World y lo que se te ocurra: 19 piezas y más de dos horas.
Sus canciones tienen sexo, tienen unión, tienen paz, libertad, compromiso y ganas de seguir oyéndolo, de no justificar para nada lo que significa tu amor por un artista.
De apostar al arte y a lo genuino. De sacarle la lengua a los que te dicen qué tal estuvo el nono.
Nono las pelotas. Nono las pelotas vos, yo y el vecino. Probá con tu vida y tu ética y mirá como te sale si disfrutás un cacho de lo que estás haciendo sea lo que sea. Eso me dejó (además de los oídos llenos de melodías) una sensación de que sacar la posibilidad de estar bien está adentro tuyo. Aunque lo haya visto a cientos de metros con unos largavistas prestados de a ratos: amigos, un cielo bellísimo y mis mejores canciones y una complicidad perpetrada con el resto del público. No podía pedir más.
(Update: hay fotos en el facebook pero no del show. Sino del viaje)
(Undate 2: si desean detalles técnicos, se los mando por mail, acá no me salen)
(Undate 3: la crónica de La Voz de Santiago Giordano)
Un toque (me entrevistaron para contar el show desde FM Cielo) Che, no se rían por la tonada...