Crece y crece. De repente se pone ojotas con tacos y se pinta las uñas y al rato se enreda con el hermano mal, como niña que es. No encuentra lo que tiene adelante, no lo ve. Escucha música que yo ni idea y le parecen viejos todos mis favoritos. Vemos algunas pelis juntas, vamos a nadar también y es una sirena, bella para mí.
Proyecta: que el viaje de los 15 (tiene 11), que los ahorros para la netbook, que cuando empiece el secundario (el año que viene).
Me dice: no me querés, ni un beso me has dado y cuando la beso de pronto, me aparta.
Tiene un gusto refinado, estético, para las fotos y las combinaciones de texturas y colores. Va a teatro y vuelve feliz, hasta ahora.
Asume responsabilidades en la escuela pero en la casa ni. Es impecable con su pelo y el cuerpo y muy desordenada con el cuarto.
Jura y rejura y al minuto se olvidó los argumentos.
Me dice má, es que no te explico porque no lo vas a entender (¿?)
Es linda, huele bonito y la piel es dorada eternamente. Se le nota cuando ha llorado aunque hayan pasado horas.
Me desafía, me observa, me critica. Le digo poné la mesa y pone 4 vasos. Todos desiguales.
Está adolesciendo paulatinamente. La que me espera. La que le espera.











