29.4.07

Ooops!

Domingo, tardecita, cansancio, cuasi bajón. Ropa que baja de la soga lista para ser doblada. Niña que desea adelantar los deberes en medio de las telas y el olor a suavizante. Y pasa por mi mente un recuerdo: una vez en el secundario una compañera abrió el bibliorato y apareción un calzón: chiquito y juvenil. La madre había estado haciendo la misma tarea que yo y la mina cerró la carpeta, guardó todo y la bikini indiscreta se le coló en los "útiles". Le conté la anécdota a mi hija y nos matábamos de risa, eso sí, aún en ella el pudor es invencible. Guardó cuidadosamente los cuadernos tratando de no llevar ningún forajido.

11 comentarios:

Hurricane dijo...

Que papelón... ¿tardó en recuperarse tu compañera?

Silvana Sisti dijo...

Ja, ja. Hoy doble yo también la ropa lavada y se me quedó un cola less rojo encima del sillón. Menos mal que no vino nadie...

YAYA dijo...

Creame, cualquier alumna pierde todo el respeto del grupo si le ocurre semejante cosa; no estuvo, entonces, para nada de más la precaución de su niña

Adrian Pegaso dijo...

Jajajaja

que papelon para tu ex compañera!!!

Yo me muero!

Bexos
Ad

Ross dijo...

Hurricane. Anda campante por la vida. Eso sì, le habrá servido de lección!
Silvina, esas cola less se pierden en todas partes, ojo!
Yaya, no sé si perdió el respeto, pero casi pierde el calzón!
Adri, no se murió, jejeje, pero fue un papelón.

BeaCriZ dijo...

desde hoy, tu nena va a revisar 2 veces toda la mochila antes de salir para el cole.jajaja. besos

horacio dijo...

ja ja como me hiciste reir con este post! besos.

S. dijo...

Tengo uno peor, escuchá, no sé si ya te lo conté, pero me pasó hace varios años: soy periodista a prueba en un diario. Estoy en los primeros días del laburo y me toca hacer una entrevista con varias personas en la sala de entrevistas. Entro, saludo a todos, me siento, y cuando levanto la pierna derecha para cruzarla sobre la otra, por la botamanga del pantalón sale despedido, con fuerza y cae en la alfombra, entre yo y los entrevistados, un calzoncillo mío, de esos boxers grandes. Los entrevistados miran como pidiendo una explicación y no se ríen porque es gente muy formal y solemne, yo me agacho, levanto el calzoncillo, lo meto en mi bolsito de periodista y, como si no hubiera pasado nada, comienzo la entrevista sin hacer un solo comentario al respecto. ¿Qué había pasado? Yo duermo en bolas. La noche anterior me saqué toda la ropa junta y ese día me puse otro calzoncillo pero el mismo pantalón del día anterior, y salí al laburo. El calzoncillo del día anterior había quedado enganchado dentro del pantalón y bueno... saltó en el momento más inoportuno... La cosa no terminó ahí. Por el apuro y la vergüenza, cuando terminé la entrevista volví a mi escritorio y escondí el calzoncillo, que asomaba en mi bolso, en un cajón del escritorio. Me fui a casa y me lo olvidé, y ahí quedó en el cajón... hasta que un día fue encontrado por una compañera, muy linda, con la que imaginaba que podía pasar algo, pero encontrar un calzoncillo mío, sucio, arrugado y guardado en un cajón del laburo, no ayudó a entablar relación...

Fabricio dijo...

jajajaja ta buena la historia!!! eso me hace recordar una situacion parecida pero en otro ámbito: resulta que somos 3 abogados que casi siempre hacemos un parentesis en la mañana y tomamos un cafe en el bar de los cuervos. Somos dos hombres y una mujer: mi amiga Paulita, bueno en medio de la charla (bien profesional) de temas como incompetencia, astreintes y demás yerbas, ella quizo buscar en su carpeta de trabajo (una de esas gruesas con cierre) algun que otro papel para reforzar su posición, y en medio de la busqueda, saltó, para sorpresa nuestra, una tanguita blanca disminuta!!! Te imaginás las risotadas nuestras en medio del bar, suerte la de ella que somos unos caballeros y no ahondamos mucho en cómo semejante pieza intima fué a parar alli. La pobre Paulita aun sigue sonrojada.
jajajjajajja
Mas alla de la anecdota, me da gusto volver a visitarte, me habia perdido muy mal, me encanta tu blog y ahora que soy padre me identifico aún mas.
Te dejo una direccion que es el blog de mi hija: http://ellaesmilola.blogspot.com
Nos vemosssssss

Araña dijo...

Me pasó algo parecido hace un par de semanas en el trabajo ...
Estaba almorzando sobre mi escritorio una rica tarta de verdura.
Sonó el timbre y traté de esconderla para que no me vieran comiendo.
Cuando se fue la persona en cuestión estuve media hora buscando la porción de tarta ya bastante asustada, porque no aparecía en ningún lado.
Por fortuna, la encontre despues de 1 hora adentro de un expediente, toda aplastadita..
Lo penoso hubiera sido que si en vez de encotrarla yo la encontraba mi jefe. Simplemente hoy no estaría aquí sentada, creo..
Besos

ALEJANDRO LAVALLE dijo...

Ross, me encantó como escribiste este mini relato. Excelente, te felicito. Beso