30.3.09

PARA NO VERTE TANTO

Al chip de la música no me lo van a sacar más. Escucho, canto, curioseo en términos musicales. Cuando comencé la facultad, fahhhh, había todo un universo y una oferta extraordinaria en ese aspecto: recitales, cantantes por descubrir, festivales, casetes, etcétera.
Con mis amigas íbamos donde podíamos o queríamos sin más patrimonio que la plata para el pasaje de colectivo, un sueter, y el walkman siempre a mano.
Rock, nuevas trovas, algo de folklore y pop, nos encantaba hacer colas en los recitales porque ahí conocíamos más gente del palo y nos divertíamos a morir. Bebíamos lo que caía en nuestras manos, y otras cosas que nos daban ataques de risa y nos ponían los ojitos achinados. Escondíamos petacas en las medias y entrábamos a los estadios y cuando salíamos esperábamos a Fito, Lebón, Los Moura, Prodan, a quién sea para curiosear.
PARA NO VERTE SIEMPRE...
Un día Mercedes Sosa tocaría en Cosquín, sola. Había vuelto al país con un repertorio excelente y todos queríamos oírla. El tiempo sobraba y el dinero no, pero partimos igual creo que, de todos modos, hasta Ushuaia nos quedaba cerca.
Apenas llegamos al anfiteatro, las luces se apagaron y una horda de "los sin entradas" corrió y saltó las vallas. Nosotras también, obvio. La última era la más alta y un pibe me tomó de los tiradores del jardinero (los usaba a morir, de jean o a rallitas y con zapatillas tenis) y me levantó por los aires y ya estaba del otro lado. Las otras chicas también. Nos abrazamos felices y a disfrutar. Estos chicos habían venido del Gran Buenos Aires, de Alejandro Korn, recuerdo. El recital desembocó en una visita a la morada de ellos: una plaza donde ellos estaban parando por unos días (nena, en qué andás vos?) y nosotros esperábamos el amanecer para volver. El que me levantó por los aires tenía el pelo largo y dorado, era grandote y estaba curtido por el sol. Cuando te digo grandote es que tenía sus buenos asados encima. ¿Y vos que hacés? Pinto, me dijo. Enseguida me lo imaginé a lo Miró ante un lienzo. No, pintaba casas, paredes, esas cosas. Y cantaba muy dulce y tocaba la guitarra y no paraba de mirarme a los ojos. Adentro de los ojos.
"Ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte" y me miraba. Comenzaba a amanecer y nuestra carroza ya era un zapallo podrido y ya teníamos que regresar. Todo lo que hizo es seguir mirándome dentro de las pupilas y despedirse con un beso en mi mano.
De vuelta, dormimos como osos. Por un tiempo, recibí un par de cartas de él y siempre terminaban: "para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos... en todas las visiones..."
Y cuando me escasea el autoestima, me salta esta historia romántica, platónica y necesaria que pertenece a los 20 años que se encuentran en algún sitio en el corazón. Y como dije al principio, hasta banda musical tiene.

28.3.09

SUS OJOS LLENAN CÁNTAROS

Es inevitable. El crecimiento provoca dolor, ya lo han dicho los traumatólogos: de noche, muchas veces, los niños sienten dolores de huesos provocados por el crecimiento.
Pero ¿y el dolor ese que nos carcome el corazón? ¿el dolor de crecer, de descubrir lo que significa la muerte, que no todo sale como deseamos o que los errores tienen un precio?
Creo que muchos recordamos algún hito que marcó un dolor de crecimiento. Una muerte, una separación, una despedida, unas lágrimas mojando la almohada hasta quedarnos dormidos aún siendo niños.
Mi hija, mi niña de la que he dicho que ya tengo que hacerla sentar para poder hacer sus peinados favoritos, que hurta algunos artilugios femeninos de mis cajas para mirarse al espejo, ha comenzado a transitar ese camino.
Sufre, y en sus lágrimas identifico mis recuerdos de dolor de crecimiento.
Má, me saqué un sati, tengo miedo que me retes. La abrazo, acabamos de detenernos en un estacionamiento. Sus ojos diluvian y sus pestañas larguísimas parecen estalactitas. Ese sati le ha dolido por lo inesperado, por lo novedoso, porque lo cree injusto, porque las calles comenzaron a bifurcarse y lo acostumbrado (navegar por aguas dulces) comenzó a ser lo inusual en estos casos.
Nos sentamos, conversamos, le seco las lágrimas que me estremecen y me contengo.
Vamos a reforzar algunos aspectos, vamos a fortalecernos, tenemos que aprender de esto también. Estamos en la sala de la espera de su pediatra por algo rutinario.
Entramos, la miden, la pesan, le preguntan como se alimenta, ella cuenta y ya está animada. El hermano se le sienta al lado y le da la mano. Se miran y sonríen. Se tienen también y ya lo saben.
Como alivia el dolor saber que alguien te puede contener cuando, por suerte, la soledad no desespera.

26.3.09

ERES IDIOTA, NENA ...

... es un milagro que todavía sepas respirar...

Dylan explotaba sus verdades en sus letras. Al principio, solito en un escenario con guitarra y armónica. Después armó banda, después se convirtió al cristianismo. Un día vino Argentina, otro estuvo en Córdoba.

Bob explota, no calla. Bob es dueño de un temperamento taciturno, es ese tipo de persona que me harían sentir una idiota como el viento idiota.

He dicho y recontradicho que la poesía no es lo mío que no me llegan, me aburren, me sobrepasan. Pero algunas se quedan y no podés dejarla pasar porque ahí se han quedado, dentro tuyo. Así fueran canción o a la melodía la formaran solamente las palabras. Hay palabras escritas en columnas regulares o irregulares que no dejan pasar el viento idiota.

Quiero de esas. Ahora quiero más.

24.3.09

OH, PETER

Mis palabras son sólo un vínculo pobre y despojado de lo que pasó la noche del domingo. Un Peter Gabriel que para mí no está viejo, porque loco, envejecés vos, que puteás por todo, que querés hacer de lo viejo un ticket para canjearlo por dólares. Gabriel no especula con el tiempo, juega, y sus canciones se transforman y llenan un espacio en el que mucha música perdió emoción.
Creí, luego de los dos primeros temas, que sería un concierto sobrio tirando a lo perfectito y que necesitaría cubrirme los hombros.
Pero no, fue absolutamente sorprendente. Las canciones, las que más esperaste, sonaron y climatizaron un estadio de más de 35 mil personas atónitas. Leyó y presentó cada tema en español, su origen, su inspiración. Agradeció al equipo que lo acompaña en la gira y a los argentinos que colaboraron.
Cantó Biko al final, temas del primero, segundo, tercer y cuarto, de Ovo, Real World y lo que se te ocurra: 19 piezas y más de dos horas.
Sus canciones tienen sexo, tienen unión, tienen paz, libertad, compromiso y ganas de seguir oyéndolo, de no justificar para nada lo que significa tu amor por un artista.
De apostar al arte y a lo genuino. De sacarle la lengua a los que te dicen qué tal estuvo el nono.
Nono las pelotas. Nono las pelotas vos, yo y el vecino. Probá con tu vida y tu ética y mirá como te sale si disfrutás un cacho de lo que estás haciendo sea lo que sea. Eso me dejó (además de los oídos llenos de melodías) una sensación de que sacar la posibilidad de estar bien está adentro tuyo. Aunque lo haya visto a cientos de metros con unos largavistas prestados de a ratos: amigos, un cielo bellísimo y mis mejores canciones y una complicidad perpetrada con el resto del público. No podía pedir más.
(Update: hay fotos en el facebook pero no del show. Sino del viaje)
(Undate 2: si desean detalles técnicos, se los mando por mail, acá no me salen)
(Undate 3: la crónica de La Voz de Santiago Giordano)


Un toque (me entrevistaron para contar el show desde FM Cielo) Che, no se rían por la tonada...

18.3.09

ESAS PEQUEÑAS COSAS

Una de las palabras más difíciles de encajar es estatua. Con ella aprendimos a decirla zapateando sílaba por sílaba hasta que salió. Jubete, juebito, bushí (por yogurt), círculo al circo, undo al ómnibus, pequepa a la campera fueron hasta incorporados en la familia en reemplazo del original. Ahora, hoy, que él diga "pasta mental" a la pasta dental o dentífrico trastoca los confines de la lógica. Y lo dice todas las noches sin que se le mueva un diente: ¿me ponés la pasta mental en el cepillo? Ahora que me acuerdo, tengo que comprar esa pasta mental blanqueadora (en una de esas logro poner la mente en blanco)

13.3.09

ALGO MEJOR

Apenas había salido del secundario. No había un mango en casa y el viejo comenzaba a enfermar. Había entrado a la facultad y siempre buscaba un laburo. Desde los 16: que clases de inglés, que cuidar niños, que comprar y vender cosas de plata. Etcétera. Alguien conocido de alguien me conectó con una guardería en el centro. Fui. Me hicieron quedar. La dueña era una agreta deprimida y me ponía a cargo de los bebés que los tenía que cambiar en un lugar mínimo, darles de comer y cuidarlos.
Ahí descubrí que cada trabajo tiene un momento especial y feliz: la salida. En esa época llevaba mi dichoso walkman unicef blanco y escuchaba La Torre. Usaba el cabello largo y donde quiera que fuera me trasladaba en una bicicleta que mi papá me regaló hecha por un bicicletero con las medidas de mis piernas. Aún la conservo, es azul y tiene las ruedas finitas. Llegaba, cumplía, algunos bebés me daban pena, tantas horas allí, los hacía jugar, comida, pañales, listo. No tenía vocación de maestra de maternal y a veces un novio me esperaba a la salida. El sueldo, magrísimo, iba para los apuntes y medicamentos.
La bici y los walkman eran un oasis. Tener 19 años todo un patrimonio. Claro que vendría algo mejor.

6.3.09

¡PARÁ DE SUFRIR!

Tenemos (teníamos) el mismo sodero que trae también el agua. Una vecina nos lleva y devuelve los niños del cole. La de al lado nos hace las tortas. El herrero es el ex marido de la del frente. Los de la librería juguetería, por más que no fían un centavitito tienen de todo (mapas, botones, hojas así y asá, láminas, regalos, pelotas de ping pong, porquerías varias) y encima escucha rock progresivo. Con los panaderos no somos tan fieles porque nos gustan los panes de una que queda lejos, pero sí con el carpintero y el almacenero (está abierto hasta tardísimo y el queso en fetas que tiene es delicioso). La heladería es nuestra favorita, te trae el helado que le pidas, no son mezquinos con las salsas y si sos pretencioso te lo da en la boca sin mancharte. En la farmacia de la esquina conseguís desde curitas hasta aceite de almendras o regalos de emergencia. Lo mismo la pollería, aunque carecemos de carnicería a mano. Ni les cuento de la señora que vende cosmética con los libritos, una amorosa, aguantadora, todos los elogios. El diariero - revistero nos trae las publicaciones que suponen que nos gustarán y nos cobra a las cansadas. Eso sí no hay un jardinero como en Amas de casa desesperadas y los vecinos del otro lado son bien cochinitos y guarangos (me han grafiteado las paredes y hacen asados en la calle y escuchan cuarteto con demasiada frecuencia, además de usar mi jardín de basurero).
Pero hay un problema: cuando quiero cambiar, elegir otro o algo no me gusta, me da culpa. Hoy no nos animamos a decirle que no a la chica del transporte porque aumentó bastante y terminó haciendo una rebaja. Tuvimos que cambiar de aguatero porque el del barrio no nos conseguía la maquinita enfriadora y nos desarmamos en explicaciones. Ni te cuento cuando compramos un helado en otro sitio las vueltas que damos para no pasar por "la nuestra".
Se siente una traición a la economía del otro o a la propia ética y a su vez nos vemos como unos idiotas incapaces de consumir donde se nos canta.

3.3.09

¿AGENDA COMPLETA? DEBERES HOY: JUGAR

Las vacaciones se han acortado y la mayoría de los niños, bronceados como vinieron del río, la pileta o el patio nomás, se calzan la mochila y parten al cole.
Antes, los papás hemos pagado la matrícula, tenemos el recibo de la cuota de marzo en mano y el listado de materiales necesarios en algunos casos e innecesarios en otros.

Pero además, muchos también luchan por encontrar otros lugares en algún instituto de idiomas, academias de danza o apoyo escolar, escuelas de música, arte o deportes y, obviamente, computación. Todo junto o por separado, pero algún lugar al fin “para llegar a la juventud preparados”.
La febril competencia de los adultos ha sido trasladada al mundo infantil, eso no es ninguna novedad. Lo grave pasa por los inconvenientes que podemos provocarles al ingresar a un mundo ajeno y lejano: estrés, cansancio, insomnio y preocupaciones extremas por horarios o cumplimiento de tareas.
En la infancia se debe jugar, el juego enseña, si el término parece más adecuado, podemos decir que también educa. Es una parte indispensable en nuestras vidas, una simulación del porvenir donde vamos aprendiendo, por ejemplo, para qué sirven las cosas, de que están hechas y qué lugar ocupamos en las relaciones y ese es un aspecto que deberían aprender con otros niños y en situaciones espontáneas.
Sucede, muchas veces, que somos los padres los que no sabemos qué hacer con ellos porque en nuestra loca carrera no entran (al fin y al cabo en los coches de fórmula uno en el asiento apenas cabe solamente el conductor) y les buscamos espacios para que ocupen su tiempo, ese objeto inmaterial tan preciado por las mamás y los papás que trabajamos y que ni siquiera encontramos para nosotros mismos. Exacerbamos la preocupación por un futuro que, en todo caso , es tan incierto para ellos como para nosotros y dejamos que se pierdan aspectos de una de las etapas más lindas de la vida para ellos como niños y para nosotros como sus papás. Observar, compartir, conjugar actividades domésticas suele ser un buen programa que no necesita dinero extra, horarios fijos ni reglamentos.
Guarderías que ofrecen inglés, computación y hip hop. Jardines con filosofía, idiomas y actos de graduación a lo grande. Cierres escolares extraordinarios con trajes carísimos y coreografías grandilocuentes.

Como los hijos no nacen con padres expertos, con el tiempo nos damos cuenta: al ver una cinta de video en la que mi hija bailaba un candombe me dijo: me daba mucha vergüenza, no quería estar ahí. La verdad, que tampoco era necesario porque tenía solamente tres años.
No deseo que esto se tome como una mirada hacia el pasado remoto donde saltábamos a la soga o jugábamos a las escondidas en las esquinas de cualquier barrio. Sino, simplemente, a lo que ese hecho significó: tener la libertad de utilizar el tiempo libre como propiedad absoluta de la infancia y verterlo en juegos en los que el mismo niño ponga a prueba su creatividad y sus ganas de explorar el mundo sin necesidad de que un adulto se lo indique.
Tiempo para aburrirse, para mirar el cielo, para estar con amigos. Compartir aventuras, correr y andar en bicicleta. Que los dulces sueños nocturnos sean una rendición ante el cansancio de la aventura y no el exceso de deberes y corridas a cursos de actividades extras.
La infancia es corta, ocupa mucho menos que un cuarto de nuestras vidas. El secreto está en el equilibrio y el aprendizaje diario, en tener en cuenta sus señales, en aprovechar el oficio de ser papás con el contacto diario y no como choferes, controles ineludibles y agendas completas.
¿Entonces, porqué esforzarlos a que vivan como mini adultos si sabemos, por experiencia, que la niñez tiene aspectos imposibles de rescatar una vez que hemos crecido?

NO TIENE PRECIO

No tiene precio. Tal vez frío o ganas de estar cómodo. Si igual saben que lo van a rajar, bien vale un poco de relax antes de que vengan por él.
Por más que no tenga precio es lo más valioso. Y el más valiente. Fue un domingo fresco en un Easy de Córdoba.

1.3.09

CIERTAS COSAS

Facebook, twiter, blogspot, live spaces, wordpress...¿la vida misma?
Nunca tuve cámaras en mi computadora ni quiero verle la cara al interlocutor si chateo. Así que -puede estar en culo que ni me entero y si me da la opción de verlo, probablemente la cancelo.
¿Mi vida por facebook? Tengo un tendal de vana-binis poblando la tierra y que miran las fotos, comentan, leen. Mi vida está en otro lado. ¿Ponés huevadas en "que estás haciendo ahora"? Sí, pongo. Se me ocurren un millón de huevadas por día. Una, pongo. A veces comento una de las millones que se les ocurre a ustedes. Me permite la instantaneidad, conectarme y leer cosas de gente que no veo a diario y me interesa, genera cosas, ocurrencias, escritos, invitaciones.
¿Leo todo? No, leo lo que quiero. Leo y estudio mucho papel también.
¿Dónde estoy yo? Inmersa en un mundo en el que internet pasa a ser una buena herramienta. ¿Me asustan las cosas que me dicen? No, tengo la adrenalina baja (diagnosticada por análisis) y me han recetado un cambio de vida que estoy intentando. Cuando me suba, les digo si me da cuiqui.
¿Tengo conocidos posta por la red? Sí y algunos muy copados. Otros muy boludos pero esa es otra historia. Boludos e inseguridad hay en todo el mundo. A la vuelta de la esquina o de la web.
¿Porqué cuento historias de familia? Porque me sale, porque me gusta, porque también tienen mucho de fantasía, porque se puede contar la historia de un sitio a través de la gente. No hace falta solo decir lo que hizo la Cristina o que pasó con el Merval.
Si te digo que los útiles escolares están por las nubes o que para salir a caminar por la ciudad tenés que ir con un equipo de socorristas, te digo mucho.
Isabel Allende, a quién admiro y leo con mucho placer, cuenta de Chile, California, Venezuela, datos curiosísimos sobre la idiosincracia de sus lugares a través de sus personajes que son su familiares por lo general. Lean sino Paula, donde habla de los cacerolazos chilenos de las damas de sociedad mientras se armaba el bardo con Allende.
A su vez, tu vida acá es lo que es. Porque tu vida es otra y pasa por donde querés que pase y lo tenés re claro y ya no te importa lo que digan. Ya.
Un amigo mío, querido, periodista, talentoso y enojón,me halaga porque me dice, me encantaría escribir como vos un blog sobre esas cotidianeidades. Me piropea y no me las creo y yo admiro su sitio harto sesudo y lleno de denuncias. Pero así nos sale.
Y dale con justificarme y dale. Pero les cuento, voy hacer lo que se me cante. Porque a partir de que ahora pongo punto acá, ni se enteran. Cuando vuelva la adrenalina que el estrés la dejó en terapia intensiva. Veremos que pasa, no?

26.2.09

RESULTA QUE AHORA

No ahora no, siempre. Te encajaron un título y ahí quedaste, convertido en un hombre sandwich con tu título brillante, que dice: soy intelectual, me gusta el rock, odio los plantas, soy ecologista, como carne hasta morir, me gusta el olor a nafta, mato por un merengue, etcétera. La mayoría de las veces nosotros mismos nos hemos encargado de pintar la pancarta pero otras fue obra de la casualidad o el destino. Resulta que ahora, si alguien se encuentra algo no humano en la calle pero que respira, me pregunta a mí a quién se lo puede dar. "Mirá me encontré un gatito, no sé que hacer" o "la Titi se compró un perro y no lo soporta, no sabés donde podemos ubicarlo?" Esto me hizo pensar, no estaría mal, no sería una mala idea tener como oficio: colocadora de cosas. Una cómoda que se pueda patinar para uno, una gallina que pone huevos para el vecino que tiene fondo. Una bici que alguien dejó de usar o una lámpara vintage. No tengo lugar físico pero si podría ser virtual. "La colocadora virtual", que tal?

22.2.09

¿DÓNDE SE FUERON LAS PALABRAS?

En menos de un mes dos anginas. Y las palabras que no salen y los oídos que se tapan. Un diagnóstico médico que dice mucho de las situaciones.
Situaciones que reflejan mucho del estado. Mucho que decir y algo, sólo algo para escuchar.
Mientras yo me quejo, en el mundo mueren cientos de niños de hambre y qué dolor.
Tu dolor te ahueca cada día más y es la sumatoria del tuyo más los niños que mueren, más tu garganta y la falta de atención hacia la desatención en el mundo, espacio en el que vos sí estás cubierta, por ahora-
Tus palabras suenan egoístas porque mientras te preocupas porque seas oída cientos son ignorados. Tu vida no cabe hoy en una parcela porque estás viva, cabe en tu pensamiento. Pero, sí, pero. Nada. Las frases y los atributos se hacen y se te hechan encima. Pero. ¿Y si enmudezco? ¿Y si la próxima angina me deja sin voz? Y si también te morís como los millones de niños ignorados y no de hambre sino calentita y con cierto confort. Que injusto, ¿te moriste, te dejaste morir, idiota? Los agujeros pueden dejarte ver, si? pero también pueden chuparte hacia el fondo.
Sin voz, luego ¿sin vista?

20.2.09

PREGUNTAS

Si tenés hijos, si pensás en tenerlos o simplemente por vos... A ver... ¿Te parece justa la clasificación por notas en el colegio (del 1 al 10 o variantes) en nivel inicial y primario? ¿Te parece justo que se elija "el mejor" del grado, sea cuál sea el criterio? ¿Que opinás de los actos escolares multitudinarios y eternamente prolongados? ¿Te gustaría que tu hijo tuviera más libertades en el cole, por ejemplo elegir una actividad semanal de su gusto, no usar uniforme, etcétera? ¿Le comprás estrictamente lo que piden respetando las marcas (más allá de los libros, se entiende)? ¿Si tu hijo tiene una inquietud extra, por ejemplo porqué llueve o porqué no hay más dinosaurios, le responden? ¿Incentivan actividades creativas, es decir, no dirigidas, donde el niño ponga solamente lo suyo? ¿Estás conforme con lo que está recibiendo en el cole? ¿Te quejás a menudo o te quedás mutis?
¿Pensás que el sistema educativo es obsoleto? ¿Si les hablan de derechos humanos y derechos de los niños, se los respetan? ¿Cuáles son tus deseos cuando el niño vuelve del cole? ¿Los mandás o te mandaron a muchas actividades extras?
Explayate, contame lo que quieras.

17.2.09

CONTRARIEDADES COTIDIANAS 11: LOS ANÁLISIS

Resulta que a través de una serie de análisis se puede medir el nivel de estrés, la adrenalina y todas esas sustancias que circulan por nuestro organismo y nos vuelven locos de a ratos. Además, las mujeres tenemos el dichoso examen anual que a veces es semestral. De pronto, un mes en tu vida se convierte en una corrida de autorización de órdenes, contra órdenes, desembolsos, turnos y salas de espera.
  • Autorizá esto, esto y esto, te los hacés y nos vemos en un mes, más o menos. Hasta ahí todo bien.
  • Pero luego de pasar por las autorizaciones donde la empleada trató de descifrar que era esto y aquello y descartó unas cuantas que la obra social "no cubre", pedís el turno.
  • Ahora se puede pedir por internet. Ay, que bueno. Pero el código no entra. La que te recontra. Se puede llamar por teléfono también. Ay, que genial. Me quedo siempre en espera con Mozart en el peor de sus días.
  • Arreglamos los turnos, todos para el mismo día. ¡Que fortuna! Eso sí, algunos son simultáneos (o sea, mientras en un pecho me hago la eco en el otro me podré hacer la mamo?) y otros difieren en un par de horas. Llevo un libro y listo. O me voy al bar. Pero tengo que estar en ayunas. Mejor no.
  • Doce horas en ayunas que se convierten en 14. Allí, en la sala de espera, todos tenemos cara de llevar una muestra de orina en el bolso y el temor de que se derrame la muy cochina. ¿Se le pasaron dos horas? me dicen luego de larga espera, qué lástima! Los valores no serán exactos. Agradezca que no se me derramó el frasco en su escritorio.
  • Hambre. Y para el hambre no hay pan duro y tampoco quedan medialunas. La mejor parte del ayuno me desilusionó más que nada. Premio consuelo: alfajor de maizena.
  • Segunda etapa. Recolección de 24 horas y una lista de alimentos y bebidas prohibidas los tres días previos. Nunca en mi vida me di cuenta lo indispensables que pueden ser los tomates, las nueces, el ananá, el café, el alcohol o las ciruelas. Cada cosa que me estaba por llevar a la boca los contenía directa o indirectamente.
  • Y mate ¿se puede? Vuelvo para preguntar, ¿se puede? Si el papel no lo prohíbe sí puede, señora. Esta noche voy a soñar con ud, señora. Y yo con usted también, dentro de una película de John Carpenter, mire señorita.
  • Si el pequeño frasquito es denigrante, no te imaginás lo que puede ser un frascote. Bueno, para eso uno colecciona bolsas elegantes, después de todo. Firma contra entrega. Pago, posterior reintegro del nosécuanto por ciento. Otra vez extracción de sangre y tome esto ahora y vuelva en dos horas. Esto es asqueroso y en ayunas, inmundo. Si la empleada que me iba a soñar me vio tomándolo, la pesadilla será peor, ojalá me esté viendo así que pongo cara de la novia de Chuky, aunque sea para que me vea por las camaritas.
  • No sé que hacer en esas dos horas, saco carpeta, libro y estudio (una hora) me incomoda escribir así. Juego en el celu, pierdo porque me distraigo, mando mensajes, nadie me contesta. Miro si encuentro alguien conocido pero se ve que nadie tiene ganas de analizarse la sangre el mismo día que yo.
  • Saco el MP3 escucho un poco de Chambao y se me termina la pila.
  • A las dos horas exactas le estoy extendiendo el brazo al técnico en laboratorio.
  • Me voy feliz, a desayunar pero esta vez, a las medialunas se le suma otra exigencia: el aire acondicionado.
  • Antes, pregunto el día de entrega de los resultados, me dicen dentro de 10 o 15 días, o sea a mediados de marzo. Ajá. O sea a fin de mes, si no me fallan los cálculos, digo. Llame a mediados de marzo, los fines de semana no cuentan. O sea que no es dentro de 10 o 15 días, sino en un mes, discuto con mi sombra.
  • El que se quema con leche ve una vaca y llora. En estos momentos, si veo un guardapolvo, una jeringa, un frasquito o lo que sea, lloro, pataleo y me emberrincho.
  • Entonces me internan y me hacen un toco de análisis de nuevo.

16.2.09

ARTAUD

Hoy compramos este libro (A todo volumen) que es más o menos la historia de las tapas de discos de rock nacional. Cómo fueron realizadas, los artistas que participaron y esas cosas internas que nos encanta saber. Cuesta conseguirlo en Córdoba (está en Amerindia) pero bien vale la pena. Ahora, una intriga, el álbum Artaud de Pescado Rabioso (Spinetta) estaba diseñado de forma tal que su tapa era irregular, no era lisa y plana como los demas elepés. Yo no conozco a nadie que tenga el original pero todos los describen como si alguna vez lo hubiesen visto, ¿es un mito? ¿alguien lo tiene y me lo dice? ¿alguien me manda una foto con el disco con esa carátula en sus manos? ¿algún conocido de otro conocido? ¿Pettinato? ¿el mismo Spinetta? ¿su hijo Dante? A ver... vamos...

14.2.09

UNA DE AMOR

Sí, una historia de amor con final feliz o una de desamor para llorar sería lo más adecuado para hoy.
Mejor les cuento lo que me sale que seguramente no la comprará Suar para su novela ni la interpretará Celeste Cid.
Esta historia necesita un cuerpo bien tano, caderas anchas, ojos oscuros, pechos generosos. Como en los 50, sin ahorro de carne pero con buena cintura.
El amor rondaba una esquina de Alta Córdoba. Desde pequeños, él llevaba su yegua a beber de la canilla pública. La yegua arrastraba un carro de sodero todos los días y él arrastraba el animal para echarle una mirada a ella, a la tana morocha de raíces criollas también.
La adolescencia los encontró dando vueltas a la plaza Rivadavia a lo zonzo, nomás. Eso diríamos hoy entre tanto flogger y emo dando vueltas en la misma plaza, a lo zonzo también.
Vestidos estampados ajustados en la cintura, tacones anchos y apenas altos, maquillaje suave y obvio, la croquiñón, rulos o permanente. Primas (nunca sola, nena, sola no) risas y chismes.
Y él, faso en mano, "cantor de calesita", tangos y milongas a rabiar: Gira, gira... la calesita... Como para caerse muerta allí mismo de la emoción y la calentura. Imposible no reparar en esos ojos casi verdes, en ese pasado moro siciliano, en ese porte, en el pibe que llevaba, cuando era pequeño, la yegua a empacharse de agua a la esquina.
Pasadita va, pasadita viene, llegaron las primeras visitas. Hermanos siempre en el medio impedían arranques pasionales. Autocontrol, yo puedo, yo puedo ommmmmmm.
Había que tener la casita, el trabajo, luego la familia. El amor ya estaba. El amor y la banda de sonido con un valsecito criollo tocado en el piano por las primas.
Hubo compromiso, hubo casamiento y vinieron los hijos. Dos varoncitos y listo. Estamos bien así. Como Dios manda.
Pero en la atmósfera había alguien que no había bajado y causado el desbarajuste cuando los tórtolos pasaron los 40. Ese alguien era yo. ¿Quién iba a contar algo de su historia de amor sino? Mimada, amada y malcriada. Escribiente, apasionada y complicada. Los genes hicieron lo suyo en la descendencia femenina. Pero me creo esta historia de amor. Siempre se las creí, aún cuando ya viejos, tomaban mates bajo la parra y se cagaban de risa. Cuando mi vieja le hacía de acompañante en el taxi o él la miraba y le brillaban los ojos al entregarle el paquete de mazas de la Dalmacia los domingos. O cuando vinieron los nietos y nuestra esquina se llenó de orgullo como pasa en todas las esquinas donde habitan los "nonos" de este barrio.
La Ñata y el Pibe tienen su angelito culón en el extremo del portarretratos apuntándole al amor que se tuvieron. Y me tienen aquí, escribiéndoles hoy, luego de una noche mientras velaba el sueño agitado de mi pequeña.
Nos tienen a nosotros para recordarlos también, sus hijos, los nietos que conocieron y el espejo. Porque el reflejo no miente, los tres heredamos algo de esa mixtura tan criolla como tana y andamos por allí, repartiéndola.

11.2.09

SOY SU FAN


No viene a Córdoba. Nos vamos de caravana con otros fans, bah, mi marido va pero no es tannnn fan. Pero programamos el viaje como chicos, estamos preparando los discos, el menú y los detalles. Peter Gabriel me ha ofrecido los momentos musicales más hermosos de mi vida. Emocionantes, queridos, con significado. No podía no estar.

9.2.09

AGUAVIVA



Hay que bracear, hay que patalear... Ahora, además de cumplirlo y descubrir o redescubrir que, realmente, nadar es una de las cosas que más me gusta. Cada vez que voy a clase recuerdo esta canción y a Los Brujos, banda alternativa y emblemática de los 90. Fui a muchos recitales de ellos. Pero hay uno que roza lo absurdo y sorpresivo.
Partíamos con mi querida amiga de conciertos a un lugar excelente para hacerlos: la Estación Mitre. Allí los trenes ya no circulaban más y su vieja confitería se utilizaba para recitales o, en todo caso, se hacían en el andén. Este fue allí. Los Brujos entraban a escena con un estrambótico disfraz de esqueleto, sus movimientos eran convulsivos, extraños. Sus peinados que desconocían de estilistas, eran hermosos. En un instante el disfraz primero iba a parar quién sabe dónde y el público se convertía en una marea desesperada.

Allí estábamos antes del comienzo con mi amiga y se nos acercaron dos jóvenes en busca de amistad. Uno era extranjero, where are u from? do you like rock and roll? have you ever been here? etc. Los tipos chochos con la experiencia. En un momento mi amiga me mira y con muecas exageradas pero sin emitir palabra me "dice" algo. No le entiendo. Soy pésima para descifrar mensajes mudos. Se acerca y me lo dice al oído: el de barba (no el foráneo) tiene un moco pegado en el bigote. Ay, para que me lo dijo. No sabíamos si adevertirle o no, pero todo el tiempo éramos nosotras las que nos pasábamos la mano bajo nuestra nariz y nada... El tipo hablaba y no podíamos dejar de mirarlo ahí. Empezó el concierto, y con suerte en el revuelo y los saltos y la emoción perderíamos los pretendientes. Pero mi acompañante, al instante, salta como imán para el fondo: el yanqui le había tocado el culo. Fuck off. Los Brujos hacían mosh en ese momento.

6.2.09

HOY

Las escenas se suceden como en una película. La edición está dada casi perfectamente por un llamado telefónico, una puerta que se abre, un libro que se cierra.
Soy la primera en levantarme, ventilar la cocina y preparar mi desayuno. Leo noticias, mails, saludo a los perros y superviso las plantas. No importa la hora, sé que es mi momento a solas y lo aprovecho en cosas que tal vez sean mucho o nada.
Comienzo a preparar los otros desayunos. Leche con chocolate para él y mate cocido y tostadas con manteca para ella. La tostadora nueva le da ese toque matinal con su olorcito a pan caliente. Preparamos los bolsos para ir a la pileta. Van contentos, es un buen momento y no se oponen a las horas en el club.
Papá aprovecha los últimos días antes del agite: libros, música y revistas para leer. Hace las compras y mantenimiento solicitado. Yo me voy a nadar, respiro y disfruto. Regreso y los perros me han esperado hora y media detrás de la puerta.
Preparo el almuerzo porque sé del hambre de las fieras. Vuelven, golpean la puerta y les encanta el chiste de apoyarse y cuando abro, caer y rodar.
Son esos días en que saben que necesito mi hora de descanso antes de ir a trabajar. Y mientras no estoy caerán rendidos, jugarán, picotearán frutas, galletas y cereales y esperarán mi regreso.
La cena es bajo la luna, el banco de plaza del patio le da un toque especial porque luego nos quedamos a escuchar historias del día o leer partes de "Que porquería es el glóbulo" de Firpo o alguna historieta de Mafalda.
En estos tiempos con menos prisa el paso hacia el sueño es natural. Saludos, proyectos para el otro día, charlas y luego silencio.
Fundido en negro. El fin por hoy. Un día como cualquiera en que no hubo sobresaltos, uno de los tantos que muchas veces vuelven y me están haciendo tan bien. Todo esto está iluminando la oscuridad. Pero es necesario. Absolutamente.

4.2.09

SOBRE LA MESA, EL MANTEL


Que ricos sabores descansan en tus papilas? Los dulces caseros, las maicenitas con dulce de leche repostero, el membrillo de la pasta frola.
¿Te gusta la frescura de la lechuga recién lavada, el tomate colorado y brillante, las cebollas dulzonas y la lluvia de queso parmesano sobre la achicoria recién cortada?
Una mesa tendida sobre el mantel limpio aunque esté desteñido, porqué no? Que huela a mantel de casa. Vasos transparentes, agua fresca que los empaña puede ser.
Los colores de las zanahorias y los choclos hervidos que transpiran vapor.
Qué bueno cocinar para mimar. El arroz amarillo que sabés que te sale bien. Los tacos de tu amiga Ro con una cerveza helada. El asado, las cebollas al rescoldo, los pimientos a la parrilla. Las picadas bajo el quincho con salame de la colonia en lo de mi hermano.
En cada casa su olor, su especialidad, su mantel.
El puchero de mi mamá era un clásico y las empanadas criollas también.
Mi tía, cuando nos invita, aparta en una mesa al costado todo lo que pueda necesitar a mano. Sus milanesas son lo más. Y los biscochuelos bien aireados de mi suegra, irresistibles para un té suave.
Me encanta esperar a los niños con la mesa puesta, y el menú listo y ellos agradecen comiendo a gusto y demostrando unos modales proporcionales a la alegría de ser recibidos así.
Esto es delicioso, . El pan está calentito... mmm... ¿Puedo servirme más?
Es un ejercicio cotidiano que muchas veces me da felicidad. Sobre todo cuando le puedo dedicar tiempo. Como en estos días, por ejemplo.
¿El postre? A veces ensalada de frutas cortada en grandes trozos y algunas con cáscara y lo más: que cada uno prepare su copa con cereales, crema, frutas y salsas. Diseño, sabor y color. Magia.

1.2.09

VAMOS X MÁS

A ver ... a propósito de vacaciones, sentimientos, lectura y razonamiento.
Me pregunté si empezaría un año laboral - educacional con mamá y niños flameando de acá para allá. Nunca hemos flameado mucho pero hay momentos en que sí.
Recuerdo y quedó así "printed in my brain": íbamos caminando a la salita de tres con mi hijo, le digo: querés un helado? Afirmativo. Paramos en la heladería, compramos y le digo que sigamos. El me mira desde abajo y me dice si no nos sentaríamos a comerlo, que era más rico así. Vamos a llegar tarde, digo. Pero accedí, nos sentamos charlamos, desgustamos y llegamos a tiempo igual.
A veces la actitud de "apuro" le gana a la pausa y el resultado es el mismo. Eso es.
Hoy se terminaron las vacaciones para mí y el vértigo o esa sensación me da vértigo.
Es todo un desarrollo y va por más.
Juguemos, paremos, miremos y también, porqué no, nos aburramos y veamos qué sale. (Canta Rubén Rada y Leonardo Croatto es el autor)

31.1.09

AHHHH ESTO ES VIDA

Entre "lelados" que anotaban en cuenta corriente, inventos de tiraditas a la pile, meriendas copiosas (licuados de banana bien dulce y helados, biscochuelos, pororó, cereales, pan casero y mermeladas), sueños profundos.
Amigos en barra para ella, las primeras barras, las primeras lágrimas de despedida.
Ricas comidas, largas caminatas, largos y anchos de pileta en estilo pecho, crol y espalda. Charlas, lecturas, sol, chistes, ironía, aves de paso rasante y nido cercano.
Altas montañas, largos senderos, cuisitos escurridizos, olvidos, tazas rotas, tormentas eléctricas y linternas bajo la vía láctea.
Así pasaron 10 días maravillosos, maravillados. Días que ya extrañamos. "No me hallo", sería la frase. Y no me quiero hallar ni hoy ni acá. En serio. Click en la imagen para ampliar.

30.1.09

EL ANGEL DE UN LEÓN



Cuando salió está canción mirábamos el video con mi hija y escuchábamos la letra, ella era chiquitina. Y se emocionaba, me decía que le dolía acá. Inevitable. Anoche Gieco comenzó una maravillosa, extraordinaria maratón de sentimientos que repercutieron acá, allá y más adentro.
Habíamos ido a Cosquín con la expectativa de siempre. Su hora de subida al escenario era tardía y estábamos cansados aunque habíamos visto y oído buenas propuestas.
Pero este León, este León inquieto se las trajo. Luego del tiempo de emisión por tv presentó un proyecto con el que viene trabajando desde hace un tiempo y que incluye gente con distintas discapacidades o dificultades. Como vos y yo, porqué no.
Pero no es un proyecto que dice, bué, los vamos a incluir porque pobres, esto es así. Es una idea que presenta el arte, la música, la danza, la pintura y el baile como integración y aceptación de otras formas de vidas que hallan barreras para comunicarse.
Gieco se sentó y acompañó. Un grupo extraordinario hizo el resto. La plaza, escuchó, se emocionó, aplaudió. Yo lloré, claro. Porque no puedo dejar de pensar como me llegan sus letras y como el tema de la discapacidad ha pegado en una que otra familia cercana y la mía. Porque así es la vida, así son las diferencias, así somos los seres humanos.
Y ser escuchado puede provocar una inmensa felicidad. Porque escuchar me la provocó, ver, mirarme adentro también.
Hija, así, como el ángel de la bicicleta, hay tantos y lo sabemos y también que podemos hacer algo. El arte, por suerte, da la alternativa de ser el alma mater de esta provocación inusual en una plaza clásica, caduca, aburrida, como suele ser la del festival del folklore.
Ay... este León.

15.1.09

LOBO SUELTO

Llego al natatorio, apuro mis pasos para no perderme los minutos anteriores que son una delicia. Y por delante, justo entra Esteban, un compañero, junto a su mujer Vicenta. Todos tienen nombres de "otras épocas" Hilda, Elsa, Carmencita, etcétera. Me llama la atención la mochila de Esteban, claro, es de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota. Y me pregunto ¿He encontrado el ricotero más antiguo de esta tribu? Me quedo con la duda varios días hasta que en esos minutos delicia antes de la clase (que se desenvuelven en una pileta circular con hidromasajes) la historia me es develada. Un cuarto de hora antes de que la profe comience con la arenga nos sumergimos entre esos chorros portentosos a hablar de bueyes perdidos. Mi compañera de la izquierda me advierte la llegada del ricotero y me dice que tiene 82 años, que "no se pierde una", que sale, aprovecha viajes para jubilados, nada, hace yoga, y todo lo que me pueda adelantar antes que Esteban se acomode a mi derecha. Ahí trato de que mis dudas sobre su mochila se despejen de una vez por todas. Él se ríe y me dice que ni idea tenía de la banda, bah, sí, un poco. "Pero cuando fui a Las Termas, necesitaba una mochila mediana, ni chica ni grande para que entren la toalla y un par de cosas, la señalé y el puestero me hizo precio. Por eso la tengo". Así de simple, aunque yo creía que la había heredado de algún nieto. Punto a favor: yo, que casi tengo la mitad de su edad, me la paso eligiendo las combinaciones de toallón ojotas malla bolso y pierdo más de una hora en eso.

12.1.09

NUNCA IMAGINÉ

Una sensación, un síntoma, mareo, dolor en la nuca, nuncas antes. Ganas de llorar y una pregunta secreta ¿y si me muero? ¿ y si esto es? Y el corazón se alborota y no entra un bocado y no se resiste un bocado.
Me siento en silencio y me pinto las uñas de rojo, pies y manos. Los auriculares me regalan unas preciosas melodías e mujeres de tribus africanas pero igual siento tristeza. Los niños miran TV, eligieron unas pelis. Comí unas cuantas uvas y la partida al destino de vacaciones es inminente y aunque mi pulso se acelere o mi corazón quiera salir por mi boca, nada dicen los análisis ni los doctores. Sólo un diagnóstico: crisis de ansiedad. Muchos consejos, tratar de prevenir, no llegar al límite, tratar de descubrir el disparador. Me siento cansada los glóbulos me han vencido.
Y quiero ser feliz y tener proyectos y me rodea un tempo que me dificulta mi tempo.
Escucho estas mujeres africanas que cantan sin esfuerzo y quiero hacer cosas sin esfuerzo, quiero fluir sin nudos en el estómago, sin mareos, sin miedos a que el monstruo no me deje en paz.
Nunca pensé que me suecedería pero las uñas rojas se dispusieron a teclearlo de una vez por todas mientras esperan secarse.
De a poco voy a ahuyentar estos avatares y tengo que empezar ahora mismo.
Por eso digo, hasta mañana.

10.1.09

CONTRARIEDADES COTIDIANAS 10: EL MATE

Me gusta tomar mate, lo saboreo, lo deseo pero no muero si no lo tengo. Puedo prescindir, pero ahora, por ejemplo, tengo el mate a la izquierda y un tazón de cereales mix a la derecha. En mi habitual despiste, tal vez le pegue un mordisco a la bombilla y ganas no me faltan y acá va la primera contrariedad:
  • ¿Quién inventó las bombillas tornillo que le hago un juicio? ¿No hizo antes el testeo que con algunas yerbas definitivamente no va?
  • Los mates de palo santo son lindísimos y huelen rico, pero a la tercer cebada se quiebran. Nunca regales uno.
  • Una vez traje un mate de Chiloé, tenía una leyenda algo así como El mate más austral del mundo. Se lo pasé a una compañera, se lo dí en el aire, ella no lo recibió o hizo el amague y el recipiente quedó en el piso hecho percha. Bye bye austral.
  • Los mates enlozados no juegan, queman, saben feo, parecen escupideras. Mi tía Elbita tenía uno decordado con flores rococó rosadas.
  • No podés pasar más de 5 minutos con el mate (eso incluye la tolerancia) tomalo de una vez y cerrá el pico.
  • No hay nada más lindo que los mates misioneros pero llevan medio kilo de yerba, pero si alguna vez te ceban uno pulenta así, te llevás el cebador con equipo incluido y lo ponés en la mesita de luz.
  • Una vez una amiga me invitó a tomar mates y trajo uno con una boca tan pequeñita que le tenías que pasar la yerba con un embudo. ¿Acá no toman nunca no? le dije. No, me respondió, somos de tomar té.
  • Hay gente que le tiene asco a chupar una bombilla que chupó otro. Hay gente con asco a esa gente.
  • Me gusta el sabor a yerba posta, no las saborizadas ni edulcoradas. Y con palo, eso sí, bien a lo gaucho.
  • ¿Querés mantenerme en vilo toda la noche y hablando como un boy scoutt? Cebame mate desde las 20 horas. No duermo más.
  • No me gustan las yerberas, en algún momento mezclo los componentes. Las pavas sí que son lindas pero no es tan lindo lavarlas.
  • Sigo luchando con la bombilla tornillo, no la revoleo al techo porque acá todos duermen.
  • Mi sobrino tiene un chiste que cada vez que lo dice me mata de risa. Absurda de mí porque no me hace reír ningún cuentista cordobés. Le decís al Ale: Cebá mate y él dice: Chau, mate.

8.1.09

SNIFFFFF

Tarde tormentosa, caen unas gotas anticipadas y mi nariz que ha olido el vapor que se levanta del viejo asfalto de la cuadra de casa. Las gotas adquieren unas dimensiones inesperadas y se estrellan en una perfecta esfera. Nos sentamos en el umbral, la lluvia golpetea los coches, pasan apuradas las amas de casa desprevenidas en medio de las compras.
Nadie me empaña esta foto. Cierro los ojos y siento que se han mojado los geranios, ese perfume áspero, terrestre y tan particular. Ya no hay rosales pero desde algún sitio cercano me llega su olor, lo mismo que el perfume amarillo de las retamas. Tengo unas semillas de retamas, cada árbol que tiene su chaucha y brota por semilla no puede evitar mi delincuencia. Le robo un par de vainas y las guardo en la cartera. Tal vez allí florezcan.
Ya se han formado charcos y los hilos de agua pegan con fuerza y forman burbujas. Si se forman globitos hay lluvia para rato me decía mi mamá. Hay lluvia para rato le digo a mis hijos cuando les señalo el mismo fenómeno.
Miremos el cielo, entrecerremos los ojos, dibujemos en los cristales húmedos corazones partidos, monigotes y dejemos huella. Olfateemos nuestros cabellos mezcla de agua, sudor y champú.
Llovamos nosotros también. Lloremos un ratito hoy, ¿porqué no?

2.1.09

PILA PILA

El año pasado o mejor dicho en enero pasado, el tema Pila pila del Pity Alvarez no dejaba de sonar en la radio. Hasta el hartazgo, hasta el fastidio. Él no me caía tan bien por esa razón y porque su música no me gusta, pero un día vino a mi trabajo y saludó a todo el mundo. El Pity tenía un buzo muy manchado y se metió en un pozo y le hicieron unas fotos muy buenas, luego lo vi en una nota en la tele donde decía que le gustaba María Laura Santillán y no conocía a una lista de gatos que le nombraron y leí una entrevista en la revista RS y allí pude entenderlo un poco y lo empecé a querer. Como si a él le importara. Acá, en el laburo, los muchachos le querían proponer que dirija el gremio ante la amabilidad y simpatía que demostró.
Tanta explicación para decir, simplemente, que tengo que poner media pila en ciertos asuntos este año. Nada tan serio y ceremonioso pero, por ejemplo, empezar a pasar la agendita (que tiene más papeles adosados, encastrados y pegoteados que las propias páginas del cuadernillo), delinear unos proyectos y un par de ideas, entre ellos, la tesis. Son los tengo que del año en principio. Quelevamohacé.

31.12.08

QUICHICIENTOS

DÚO DINÁMICO
YO APORTÉ DOS, MI PRIMA CINCO

AMBAS
No hay nada como despedir el año rodeada de niños que entran y salen de la Pelopincho, te salpican, piden coca y galletitas. Tampoco no hay nada mejor que compartir una tarde con tu prima, sí TU PRIMA, la elegida, y charlar de todísimas las cosas, salteaditas y enredadas mientras resolvés conflictos, tomás la fiebre, le atinás por ahí a un mate tibio y mandás mensajes por el telefonito. Estoy de cama pero feliz. Que linda forma de terminar el año. Los quiero y me gustaría tenerlos más cerca. Mi prima, mi amiga, mi compañera de aventuras, nuestras madres, nuestras vidas.
Brindo por eso y por los vínculos afectivos de sangre y los elegidos.
Buen año a todos mis elegidos. Por este espacio pasan muchos.

29.12.08

ME VUELVE CADA DÍA MÁS LOCA

Él es muy higiénico se lava las manos y se seca en el perro salchicha.
También es super generoso, le sugerimos regalar juguetes porque tiene demasiados y nos trae porquerías sin brazos ni piernas o que no se pueden identificar.
También, predigo, será un padre imaginativo: agarra uno de los cachorros, su hijo según él, y lo hace volar como Superman o actuar como un títere.
También es super extra archi naturista: anda en pelotas todo el santo día porque el calzoncillo le da calor, dice.
Nos hace reír haciendo caras, no tiene problemas para dormir ni para comer (siempre que sea a cualquier hora), es delgadísimo y pregunta porqué unos chicos le dijeron cabezón mientras mira como se proyecta su sombra como un alfiler gigante.
Además, no quiere que le diga más Oso (y a mí me encanta...) porque dice que ya es "grande".
Él tiene 5 y es tan pero tan él.

26.12.08

PROMESAS

No pienso hacer ninguna promesa para el año que viene. Porque al momento de pronunciarla sé que no la voy a cumplir. Ni dietas, ni gimnasio, ni no pelearme ni deprimirme.
Tampoco volverme vegetariana del todo ni budista ni leer un libro por semana o ver una peli día por medio.
No pienso dejar de comer harinas ni helados ni cortarme el pelo ni ahorrar un determinado monto por mes. No programo cambiarme de casa ni comprar un terreno ni cambiar el auto.
Sólo digo: haré como me salgan las cosas, así como vengan (de este modo, espero que el resto se presente y fluya porque sigo siendo pretenciosa)
Tampoco tengo ganas de despedirme ya de mis bloggers amigos porque capaz que dentro de un rato escribo de nuevo.

24.12.08

EL ELOY

A todas las mamás nos pasa que hemos tenido amigas que comenzaron a parir antes que nosotras y en ese momento se produjo un click crash pump que sacudió la amistad yforzosamente pasó de las cervezas a las mamaderas. Luego los tantos vuelven a removerse y hay fluctuaciones entre partos, cumpleaños, etcétera, hasta llegar a los egresos. La cuestión es una querida amiga estaba en sus primeras etapas maternales que poco compatibilizaban con el bullicio y el alcohol(asunto que entendí luego) y pidió pista enseguida cuando llegó a mi cumple con su marido y un tercero en discordia. Semejante prólogo para llegar al Eloy. Ese Ser que vi una sola vez en mi vida y fue suficiente, más que suficiente. Esta amiga cayó a un cumple míó cuando recién había parido, venía también su marido y, de souvenir, un solterito y sin apuros, se sequiso quedar. Venía de Buenos Aires a pasar sus vacaciones y creía merecer una buena bienvenida. Dale, quedate, le dije despreocupada. Después te explicamos como volver (a la otra punta de la ciudad). La historia es que cuando le explicamos no tenía ningún sentido alerta y no quedó remedio alguno que invitarlo a quedarse hasta que amaneciera y se le pasara la borrachera. El Eloy estaría mamado pero aún en short y ojotas, su don seductor era lo último que se negaba a perder. En la cocina trataba de convencerme a mí mientras preparaba unos panchos, en el living la perseguía a una amiga para besarla. El tipo pensó: yo tiro la línea, si pica, pica. No se imaginan el tamaño de los ojos del huésped cuando se enteró que a la hora de hacer noni, yo dormiría en una cama doble con mi amiga, no había forma de convencerlo de que saliera del cuarto y sus alrededores y apartara los ratones del tamaño de unos elefantes que había hecho aparecer. Otro amigo, solidario y en su sano juicio, se arremangó y dijo: yo también me quedo a dormir, pero en un lugarcito y contra la pared, se arriesgó. O sea, tuvimos nuestro ángel guardián que se entregó a morfeo solamente con un ojo abierto. Al otro día, el Eloy no se acordaba quién cumplió años, que hacía durmiendo en un living tan lejos de su casa y menos que menos las indicaciones para volver a lo de sus amigos pero no tuvo más remedio que subirse a un colectivo y entregarse a su buena suerte. Más tarde recuerdo que vimos Los Puentes de Madison con mis dos compinches protectores y comimos algo de lo que sobró, pero cada vez que vemos un borracho desorientado y que le da por los mimos, la memoria emotiva nos trae al Eloy como un cascotazo aunque nunca más supimos de su destino.

20.12.08

A MEDIANOCHE EL SOL RELUMBRÓ

Tenía 5, 6 o 7 años y no le escribía las cartitas a Papá Noel sino al Niñito Dios. Armábamos un pesebre gigante (para mí en ese momento) en el lugar del hogar a leña en el que nunca se encendió un leño. A veces le hacíamos un cielo de celofán al fondo, un cometa en papel brillante y el pesebre de yeso con un San José que había recuperado la cabeza a fuerza de poxipol gris. El establo tenía hasta espejo convertido en un lago donde nadaban unos patitos o cisnes inexplicablemente si esto era Jerusalén, pero era un oasis, ahora entiendo. Había un sólo camello e ingenuamente me preguntaba como se las arreglaban los Reyes Magos.
Sabía cantar "changos y chinitas duermansé" ... y tenía el simple del Topo Gigio desentonando ese villancico.
El árbol demandaba un 8 de diciembre completo y se desenvolvía con cuidado. No tenía base, buscábamos un tacho, lo forrábamos con papel navideño y le mandábamos arena y piedras para enterrar el pino que tenía una especie de plumas verdes y que todos los diciembres perdía un buen puñado. Cada adorno estaba envuelto en papel de diario, eran frágiles como una bombita de luz y para matizarlo con algo artesanal, pegábamos brillantinas sobre los jugos de naranjita pindapoy que eran una delicia. Luego venía la lluvia de nieve de algodón y de unas tiras doradas, restos de los bordes de los papeles con que mi tía imprimía marcas en las plantillas de los zapatos.
Las cenas o asados eran una puerta abierta a parientes y vecinos, chin chin, cuetes, estrellitas, rompeportones y bengalas. Ilusiones y estrellas más brillantes que nunca que se adivinaban entre las hojas de parra del patio.
A la medianoche brindábamos y luego nos abrazábamos y llorábamos. Bah, yo no entendía muy bien porqué me abrazaban tan fuerte y lloraban (¿sería por el precio del regalo?) pero ahora lloro, me abrazo a mi familia y deposito lágrimas sobre mis recuerdos y ausencias y también por el precio de los regalos.
Después de 12, mientras algún mayor nos invitaba a ver el paso del cometa, volvíamos y al pié del arbolito estaban los regalos para todos y el living se llenaba de papeles arrugados y sorpresas.
Restos de sidra y clericó sobre la mesa, los vecinos se cruzaban, la calle se inmortalizaba en besos y buenos deseos.
Nos sacábamos fotos con la Kodak Fiesta hasta que se nos agotaban los cubos del flash. Nos poníamos calzones rosas, estrenábamos vestiditos y nos colgaba la cadenita de oro.
Creo que a fines de este 2008, después de tanto tiempo, tendré la oportunidad de recuperar unos cuantos abrazos y es tan grande el entusiasmo que los planes van y vienen por mensaje de texto, mails y llamaditos.
Le vamos a poner magia. Lo hemos prometido.
(foto de entonces, mi hermano del medio y sobrinos mayores: Vero y Martín)

18.12.08

EL ARTE DE VIVIR CON FE

(Y SIN SABER CON FE EN QUÉ...)

Asi dice la canción Inundados de Paralamas do Sucesso, una banda que adoro, que me enfiesta y a la vez conmueve tanto como para tener muchos de sus registros en discos originales tanto en portugués como en español.
Bailando en el agua al ritmo de esa canción me vi el lunes pasado en Acuerobics. Para mí es complicado hacer cualquier actividad física porque no me atrae ninguna demasiado y porque en invierno me da por encerrarme, entre otras tantas excusas. Pero el agua es mi medio a pesar de pertenecer a un signo de tierra. Así me vi: entre un grupo de jubilados, promedio de edad 60 años, sintiéndome la más joven y cantando "cada día la luz del amanecer los desafía"... entre ellos que no faltan a ninguna clase y se sienten como peces, flotando, conversando, ensayando coreos sin esconder un cuerpo que poco sabe de la ley de gravedad. Vamos que es "el arte de vivir con fe", que saltar en el agua casi no duele, que se puede alcanzar una brazada más por día para llegar a la orilla.
Y que estamos en el horario en que puedo ir y la temperatura del agua es la ideal.
"Viste má, vos también vas a la escuela de verano".
UPDATE: Hoy me fui con las ojotas de mi marido, 5 números más grandes y me dí cuenta cuando llegué al natatorio. O sea, la que necesita rehabilatión soy yo!

15.12.08

MAMÁ TE MANDÉ UN MAIL

Estoy en el trabajo, finde, séptimo día de laburo sin parar, recibo esto y me mata. Quiero volverme a casa, quiero quedarme con esa foto.
Quiero imprimir el mail y pegar copias en los postes.
La quiero besar y aprender a hacer la trenza cosida que me pide tanto.
Quiero más de ellos a esta edad que parece arena finita y se escurre sin permiso por un reloj de cintura angostísima...

12.12.08

GENTE DE LA VIDA

EL LUISITO

Hay canciones que, a pesar de que no las hemos escrito, parecen hechas a medida. Pepe Lui de Divididos es un buen ejemplo. Pepe Lui es Luisito, un "prócer" cordobés, muy cordobés que supo de noches y charlas interminables sobre rock.
No sé si contar esto en pirámide trunca, invertida o normal, pero lo cierto es que él ya no nos pertenece pero ese es el final del relato.
El Luisito tuvo polio, o sea, imaginate, en una época en que se zafaba o no sus secuelas fueron para las piernas. Caminaba con dificultad pero se trasladaba en bicicleta perfectamente a recitales, casas de amigos, asados y a escuchar discos. Su mamá lo sobreprotegía sin vueltas, si calculan su edad ya que padeció polio podrán pensar que tendría un poco más que el rock nacional pero igual era un "pollerudo" que vivía a la sombra de una madre hospitalaria y que haría todo sacrificio posible para que él tuviera sus "melodías de Pescado"(Rabioso).
Discos de vinilo por doquier, revistas de rock "pero del rock nacional", hippie, pelilargo ( "resortes de un andar") y de zapatillas tenis. Casa de barrio de puertas abiertas, lo he visto, las puertas y las ventanas de par en par y con gente que salía y entraba a sus anchas.
Alguna vez trabajó, fue de esas personas que atienden las centrales de remises y mandan las direcciones a los choferes pero nuestro Pepe Lui tenía memoria sólo para las discografías y cruzaba los números y el curro le duró sólo un par de días.
La señora murió y todos pensaron en Luisito. Él sobrevivió y se puso una pizzería y allí no tenía que memorizar números o si enviaba una pizza a una dirección equivocada, el destinatario no lo mandaría a la mierda.
Ibamos a sus cumpleaños y nos sentábamos en el comedor alrededor de una mesa enorme. Lo invitábamos en las navidades y veíamos los fuegos artificiales desde el fresco del patio. Siempre proponía ¿cuándo nos vamos a juntar?
Hasta que un día nos llegó la noticia. La inseguridad, la desprotección y la violencia se colaron por su habitación. Alguien lo mató y obviamente él no pudo defenderse ni por un segundo, recordemos de su incapacidad para caminar sin muletas y la indefección ante semejante ataque.
Sus amigos lo despidieron y rememoraron sus andanzas en una noche tristísima. Vale decir que sigue instalado en las juntadas, en los vinilos, en las Pelo y en el Pepe Lui de Divididos.

10.12.08

TOPETITUD


En casa bebemos agua, mucha agua. Somos una familia que empina las botellitas minerales y las vacía al instante. Y cuando llega el calor, nadie carga agua fresca en la heladera. O sea muá carga y encanuta botellitas pero cuando voy a tomar "nonay".
Entonces hice un par de llamados, unos cálculos, y me di cuenta que estaba pagando por los bidones mensuales de agua casi la misma cantidad de lo que nos salía instalar un dispenser (frío/caliente) en comodato.
Pedimos el aparato y la sorpresa fue que parece un robotito con lucecitas y tiene una petit heladera abajo. Es digital, plateado, con luz azul en la zona de poner el vaso, un lujo. Los chicos preguntaban si también se podían poner cedés, pero no, amores, no es para tanto. No es pura generosidad y sorpresa sino casualidad. No les quedaba un dispenser común y nos prestan este hasta que tengan uno "a la medida de ustedes" (ejem). Mientras tanto nos sentimos Los Supersónicos y hemos decidido encadenarnos a nuestro fashion expendedor de agua para que no se lo lleven. También podemos recolectar firmas entre bloggers y facebookers, porqué no.

8.12.08

MIRAVÓ LOS FABULÓ

Me costó un riñón conseguir una entrada (un par) para ver los Cadillacs. Cuando todo el mundo se ganaba una, yo no le atiné ni a un puesto lamentable aún laburando en un medio. Hasta que llegó la llamada salvadora y un amigo con el que tenemos negocios oscuros que no pasan de cedernos entradas para ver Disney on ice o Belgrano vs Talleres, ponele, me llamó a último momento y me mandó las suyas. Dos campos, zapatillas rojas y la sonrisa de oreja a oreja. De entrada el flaco me ganó una remera en un juego en el que tenías que embocar una pelota de básquet en un aro. Me metí a un baño químico y me puse mi t shirt de Los Fabulosos. Como mi vena periodística siempre me invade, mientras veía me imaginaba algo que iba a escribir con pocas esperanzas de publicación. Llegué, me mandé, lo mandé por mail con suma humildad y salió. Es breve, pero sentido.

Si no hay galope se nos para el corazón

Una banda emblemática, catártica, pasional y agitadora, eso fueron y eso serán los Cadillacs.

Rossana Vanadía
De nuestra Redacción
rvanadia@lavozdelinterior.com.ar

Ver a Los Fabulosos Cadillacs puede significar para muchos, ver correr la película de la juventud que aún circula. Como para otros será ver a Soda Stereo o a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Serú Girán o Riff. Desde Mi novia se cayó en un pozo ciego a la exquisita interpretación de Los condenaditos, cada momento del recital del sábado remitió a una emoción diferente.

Vos sabés fue la banda de sonido de uno que otro parto y así de normal es también cantar Vasos vacíos en la ducha. Eso es, los Cadillacs acompañan la cotidianidad de muchos contemporáneos suyos que hasta se han atrevido a hacer trencito con Sopa de caracol en una boda de lo más informal.

Por eso la alegría, el brindis y el rezo “yo no voy a la guerra, a la injusticia, a la violencia y a tu codicia: ¡digo no! ¡Digo no!” y un estadio a los saltos desgarrados.

Una banda emblemática, catártica, pasional y agitadora, eso fueron y serán Los Fabulosos Cadillacs.

En Córdoba, en un Estadio enloquecido, encarecido con cerveza y ferné mezclado con la bebida oficial –pero no la clásica–, y la armonía precisa y exclusiva de la arenga de Vicentico, el brindis del regreso llenó todos los vasos vacíos.

4.12.08

LLORO

Otro día de agite, uno de los últimos del año a nivel eduación . Nos levantamos, desayunamos, lavo alguna ropa a mano, juego, los niños almuerzan arroz amarillo con pollo. Al toque la ducha, el baño para oler rico. Él me pide que le quede el pelo así como Dragon Ball Z y me muestra enjabonado con el champú del cocodrilo. Sale y lo visto impecable. Hoy termina la sala de 4. Lo peino así con el gel que pela ella, que tiene toditas esas porquerías o tesoros.
Nos vamos flameando. Caemos al cole, la portera lo saluda por su nombre y le dice apurate! Todos en sus sillitas, ya y con la seño. Nosotras nos paramos a un par de metros. Veo la bandera, los chicos que la escoltan, adivino su amigo del jardín bostezando y con la banda celeste y blanca cruzando el pecho. Los primeros acordes del himno y lloro. Intento cantar pero lloro. Pasan un videíto de los chicos con un tema de Drexler y lloro. Retiro la carpeta y lloro. Leo el informe y lloro. Lo felicito y le digo que ser su mamá me hace feliz, pero lloro. Los dejo en casa, vengo a mi trabajo, asisto a una reunión, me siento, escribo esto. Y lloro. Se me viene el año que se pasó en cámara rápida y siento que esto ya está y me emociono. Lloro.
Me quedan unas lágrimas para mañana porque es el acto del Primario.