En una época mucha gente de mi generación coqueteó (teamos) con el punk. Un poco más agiornado, endulzado y emulsionado que el movimiento original. Vimos Sid & Nancy en el cine, leímos Punk la muerte joven de Juan Carlos Kreimer, escuchamos a The Cure o bailamos en Angelus. Oscuros y protestones, reos, afeados y desaliñados. Ahora todo eso pasó y solo queda resaca de lo que fue. Nada es lo que ha sido y menos se puede conseguir lo que lo ha motivado. Peeeero muchos conservan (mos) aún alguna que otra conducta punk. La vecina de al lado de mi suegra prende fuego a la basura en la calle. A mi suegra le molesta, pero lejos de pedirle que lo apague, como no se hablan en años, sale con un balde de agua y chau humo molesto. Un alfiler de gancho para la Doña. Mi viejo era tachero, una vez una pasajera le pagó un viaje todo con moneditas ínfimas, las contó durante minutos una a una. Cuando ella se bajó, mi viejo las revoleó por la ventanilla. Unos borceguíes para don Alejo. ¿Vos, cuál anécdota al respecto tenés zumbando en tu oído clavado con cinco aros?








































